sábado, 25 de junio de 2016

El Diccionario Etimológico del Español confirma una realidad categórica: para ser Ministro/a no es necesario ser nada...


Cualquier buen diccionario etimológico de la lengua española informa que:

El término maestro deriva de magister y este, a su vez, del adjetivo magis que significa “más o más que”.
Lo podríamos definir como el que destaca o está por encima del resto por sus conocimientos y habilidades.

El término ministro deriva de minister y este, a su vez, del adjetivo minus que significa “menos o menos que”.

El minister era el sirviente o criado, también ayudante o el subordinado que apenas tenía habilidades o conocimientos.

María Julia Muñoz,
Ministra de Cultura de Uruguay,
es interesante ejemplo de cómo
nuestro uso del lenguaje
revela nuestra concepción del mundo.

Refiriéndose al Maestro Mir
ha expresado ante diversos Medios:
"Es un resentido social, un pobre muchacho...
no dio la talla para el cargo...
en realidad es un maestro de sexto año de Escuela"

¡Qué triste es perder la memoria, ¿verdad, Elena?!
Y perder el respeto por quienes te formaron
y por aquellos a los que se supone guías,
ya no resulta lamentable siquiera;
es ¡i-nad-mi-si-ble!

martes, 21 de junio de 2016

La indiferencia de las Autoridades Competentes ante los reclamos laborales de RNU constituye una especie insólita de autoboicot y un atentado contra la cultura del pueblo.


Comunicado de los trabajadores:
Los trabajadores de Radiodifusión Nacional del Uruguay, RNU, nos declaramos en pre conflicto por atraso en el pago de salarios de los trabajadores contratados.
Al día de hoy hay más de 200 trabajadores sin contrato vigente y un número importante no ha percibido el salario del mes de abril.
La situación de atrasos salariales abarcará al total de trabajadores contratados, en caso de no avanzar en la solución que hoy reclamamos.
Hay nuevos trabajadores que llevan más de 4 meses sin cobrar sus salarios por el largo proceso de tramitación de los contratos.
Por estos motivos expresamos nuestra preocupación y el reclamo urgente de soluciones.
Reclamamos al Ministerio de Educación y Cultura:
-Agilidad en el trámite de renovación de contratos y pago en fecha de salarios.
-Instancias de negociación y seguimiento en el pase de funcionarios a la nueva unidad ejecutora Servicio de Comunicación Audiovisual Nacional (SECAN).
-Reforzar con urgencia la estructura administrativa de la Unidad para un mejor funcionamiento.
Nos mantendremos en asamblea permanente y evaluaremos los pasos a seguir hasta la regularización de estas situaciones.
Sindicato de Trabajadores de RNU
La calidad permanente de sus programas
 
es alimento del ejercicio cada vez más pleno de ciudadanía pero la excelencia tiene como punto de partida una barriga medianamente satisfecha; no se puede ni se debe crear con el estómago vacío.

Adhesión de una trabajadora de la cultura.

viernes, 17 de junio de 2016

Mujeres dadaístas: precursoras de una rebeldía tangible ante la concepción patriarcal y de la visibilización de las artistas hasta la actualidad.

Hannah Höch (Alemania-1889)

 Su técnica del fotomontaje fue una forma de compromiso socio-político, una expresión consciente de democratización y un intencional combate contra la manipulación del cuerpo femenino en todos los órdenes de la vida; de ahí su insistencia en elaborar curiosas muñecas.

“Aunque la guerra terminó en 1918 la gente joven de Berlín se había vuelto rebelde políticamente y buscaba una nueva orientación intelectual. Dadá era probablemente, por sobre todo, una forma de elogio negativo para una forma de gobierno y vida, cuyo tiempo, pasado y visión del mundo se habían encendido en llamas”. Hannah Höch (De: http://jaquealarte.com).

























Sophie Taeuber-Arp 
Pintora, constructora de marionetas y
bailarina en el Cabaret Voltaire.


























Emmy Hennings
Cantante, bailarina y performer de marionetas, 
publicó una serie de poemas 
en editoriales anarquistas 
populares en su época.
  





















Beatrice Wood (la madre del Dadá)
Ceramista















Elsa-von-Freytag-loringhoven
 Modelo artística, poeta, performer radical, 
ícono de moda y feminista. 
Enviada a la cárcel por usar ropa “reveladora”.

Clara Tice
Gestora cultural. 
Activista por los derechos de los y las artistas.



Mina Loy.
Poeta y plástica.

Suzanne Duchamp
Artista plástica.
























Juliette Roche
Poeta y artista plástica.


Me gustaría borrar los límites fijados
que a los humanos, seguros de nosotros mismos,
nos gusta dibujar alrededor de cualquier
cosa que podamos conseguir.

Hannah Höch



domingo, 1 de mayo de 2016

"A tus empleados los llamabas 'enemigos pagados'; y lo eran... Por eso, necesariamente tenía que pertenecer yo al partido del personal". - Franz Kafka (Carta a mi padre)

Extracto de un artículo de Kafka sobre 
la prevención de accidentes 
en las máquinas cepilladoras de madera, 1909
Kafka fue uno de los pioneros de la disciplina que hoy llamamos Seguridad e Higiene en el trabajo, que no estaba entonces regulada ni fiscalizada y que el empleado de la aseguradora consideraba necesario desarrollar para evitar los accidentes y las bajas.
La American Safety Society le concedió tres años seguidos (1910-1912) la medalla de oro por sus aportaciones a la especialidad y los desvelos que se tomaba para aconsejar medidas de protección para los obreros.

En una carta a uno de sus amigos, Kafka resumió con humor la tarea a la que se enfrentaba:

“No tienes idea de lo ocupado que estoy… En los cuatro distritos que tengo a mi cargo (…) hay personas que caen de los andamios o dentro de las maquinarias… Es como si todos estuvieran borrachos, los tablones volcaran a la vez, los terraplenes se deslizaran y todo esté siempre patas arriba. Hasta las chicas de las fábricas de vajilla no dejan de volar escaleras abajo con montañas de loza… El dolor de cabeza por estos asuntos no me abandona”.


De: http://blogs.20minutos.es






sábado, 26 de marzo de 2016

No tengo otra forma de definir a Rodolfo Walsh que tomar la frase de Madame de Stael referida a Schiller: “La conciencia es su musa”.- Osvaldo Bayer

Escritor, periodista, traductor.
1927- 1977

















Nicolás Carranza no era un hombre feliz, esa noche del 9 de junio de 1956. Al amparo de las sombras acababa de entrar en su casa, y es posible que algo lo mordiera por dentro. Nunca lo sabremos del todo. Muchos pensamientos duros el hombre se lleva a la tumba, y en la tumba de Nicolás Carranza ya está reseca la tierra.
Por un momento, sin embargo, pudo olvidar sus preocupaciones. Tras el azorado silencio inicial, un coro de voces chillonas se alzó para recibirlo. Seis hijos tenía Nicolás Carranza. Los más pequeños se habrán prendido a sus rodillas. La mayor, Elena, habrá puesto la cabeza al alcance de la mano del padre. La ínfima Julia Renée —cuarenta días apenas— dormitaba en su cuna.
Su compañera, Berta Figueroa, alzó los ojos de la máquina de coser. Le sonrió con mezcla de pena y alegría. Siempre era igual. Siempre llegaba así su hombre: huido, nocturno, fugaz. A veces se quedaba una noche, después desaparecía las semanas. Por ahí le hacía llegar un mensaje: estaba en casa de tal amigo. Y entonces era ella quien iba a su encuentro, dejando los chicos a alguna vecina, y pasaba con él unas horas transidas de temor, de zozobra, de la amargura de tener que dejarlo y esperar el lento paso del tiempo sin noticias suyas.
Era peronista Nicolás Carranza. Y estaba prófugo.
Por eso, cuando en furtivos regresos como éste algún chico del barrio le gritaba al encontrarlo: “¡Adiós, don Carranza!”, él… apresuraba el paso y no contestaba.
—¡Eh, don Carranza! —lo seguía la curiosidad.
Pero don Carranza —silueta baja y maciza en la noche— se alejaba rápidamente por la calle de tierra, levantando hasta los ojos las solapas del sobretodo.
Y ahora estaba sentado en el sillón del comedor, hamacando en las rodillas a Berta Josefa, de dos años, y a Carlos Alberto, de tres, y acaso a Juan Nicolás, de cuatro —toda una escalera de pibes tenía, don Carranza—, hamacándolos e imitando el fragor y el silbato de los trenes que manejaban hombres como él, gente de esa barriada ferroviaria.
Después conversó con la preferida, Elena, de once años —alta y espigada para su edad, grandes ojos pardos—, le contó algo de sus andanzas mezclado con algo de fábula risueña, y la interrogó con preocupación, con miedo, con ternura, porque, la verdad, se le hacía un nudo en el corazón cada vez que la miraba, desde que estuvo presa.
Presa durante varias horas, aunque parezca cuento, la tuvieron en Frías (Santiago del Estero) el 26 de enero de 1956. El padre la había dejado allí el 25 con familiares de la madre, aprovechando uno de sus viajes regulares en la línea al Norte del Belgrano, donde trabajaba como camarero, y había seguido de largo. En Simoca, provincia de Tucumán, lo detuvieron por una denuncia de distribuir panfletos que nunca llegó a probarse.
A las ocho de la mañana siguiente la sacaron a Elena de la casa de sus parientes, la llevaron sola a la comisaría y la interrogaron durante cuatro horas.
¿Llevaba panfletos su padre? ¿Era peronista su padre? ¿Era un delincuente su padre?
Se enloqueció don Carranza cuando supo la noticia.
—A , que me hagan cualquier cosa. Pero a una criatura…
Rugía y sollozaba.
Se les disparó en Tucumán.
Y seguramente desde entonces asomó un brillo peligroso en la mirada de este hombre de rostro firme y despejado, que antes era de ánimo alegre, aficionado a las diversiones y amigo preferido de todos los chicos del barrio, propios y ajenos.
Cenaron todos juntos esta noche del 9 de junio en esa casa del barrio obrero de Boulogne. Después acostaron los chicos y quedaron solos, él y Berta.
Ella le habló de sus penas, de sus preocupaciones. ¿El ferrocarril no les quitaría la casa, ahora que él estaba cesante y prófugo? Era una buena casa, de material, con flores en el jardín, y allí entraban todos, hasta un par de muchachas fabriqueras que había tomado como pensionistas para ayudarse. ¿Con qué iban a vivir ella y los chicos si se la quitaban?
Le habló de sus temores. Siempre ese temor de que lo agarraran una noche cualquiera y lo golpearan en cualquier comisara hasta dejarlo idiota. Y le repitió el eterno ruego:
—Entregate. Si te entregás, a lo mejor no te pegan. Y de la cárcel se sale, Nicolás…
Él no quería. Se refugiaba en afirmaciones duras, secas, definitivas:
—No he robado. No he matado. No soy un delincuente.


De: Operación Masacre (Fragmento del Capítulo 1)
Rodolfo Walsh
En: Nuestra Biblioteca Llevate de Todo


A cuarenta años de la impiadosa dictadura argentina,
su cuerpo sigue desaparecido;
su conciencia, floreciendo en un ciclo sin fin.