viernes, 16 de febrero de 2018

"La Vida está llena de adioses, como flores en una tormenta"- Masuji Ibuse


Masuji Ibuse- 15 de febrero de 1898, Hiroshima
... no debemos olvidar...
Para no olvidar estos horrores les invitamos
a leer en forma completa esta novela ...
Construir, a partir de la destrucción,
es una de las funciones luminosas de la Literatura.



martes, 13 de febrero de 2018

“Poesía que sólo te entregas a quien con ojos de llanto se busca”- Antonia Pozzi











13 de febrero de 1912- Italia





















No tener un Dios

no tener una tumba

no tener nada firme

sólo cosas vivas que huyen—

ser sin pasado

ser sin futuro

y cegarse en la nada—

—ayuda—

por la miseria

que no tiene fin—


 De: www.lamaquinadeltiempo.com


SOLEDAD

Aunque el olor de las hojas nuevas te despierta
a un deseo humano de sol
y el ocaso aún no transfigurado en noche
te empuja
por caminos de tierra
–remotos
los umbrales difuminados del cielo–
inútilmente buscas quien pueda
en esta hora llegar a través de tu deseo
junto a tu corazón–
cierto es que nadie
llega a tu corazón
inaccesible–
ese es el único hecho–
condenado a los gritos
de sus propias
golondrinas.

No sólo las hermanó
la aspereza de un afecto tan austero
que se pareció demasiado al desamor.

domingo, 11 de febrero de 2018

"Mi alma debe de estar detrás de ti; / estoy matando mi carne sin ella." - Silvia Plath

Escribir fue su modo de resistir.
Pero la resistencia no es un acto infinito.
Ya lo había pronosticado Kafka: en los Estados Modernos
no hay un afuera ni un adentro para aferrarnos.
11-2- 1963



Filo


La mujer ha alcanzado la perfección.
Su cuerpo

muerto tiene la sonrisa de la consumación,
lo ilusorio de la fatalidad griega

fluye por los pliegues de su toga.
Sus pies

desnudos parecen decir:
Hemos llegado tan lejos, se acabó.

Cada niño muerto enroscado, serpiente blanca,
en su pequeño

cántaro de leche, ahora vacío.
Ella los ha vuelto

a atraer hacia su cuerpo como pétalos
de una rosa que se encoge cuando el jardín

se petrifica y las fragancias sangran
en las gargantas dulces, profundas de la flor nocturna.

La luna no tiene por qué estar triste
mientras observa desde su cofia ósea.

Está habituada a este tipo de cosas.
Sus lutos crujen y se arrastran.

Versión de María Negroni
En: http://www.poesia.us


miércoles, 7 de febrero de 2018

Andrea Alves, Mención de Honor en el Concurso Literario convocado por AEDI-Uruguay.



                                                           

Reconocidos escritores continúan sosteniendo que acercarse a la Poesía proyectó múltiples beneficios en su escritura. ¿Por qué no lo compruebas?







"Cuando la poesía aparece mezclada con otros elementos, más crudos y prosaicos, por ejemplo en los dramas de Shakespeare, en las obras de Dostoievski, de Pascal, o sencillamente, en el crepúsculo cotidiano, tiemblo como cualquier mortal". - Gombrowicz

"Peor los narradores que no leen poesía. / Analfabetos"- Jorge Fondebrider

En: https://www.lanacion.com.ar/1878599-poesia-y-narrativa-dos-generos-en-contacto



domingo, 4 de febrero de 2018

Ya es tiempo de reservar un espacio en los Talleres de Narrativa, los preferidos y los más limitados en cantidad de integrantes.














Pero ya están reservados todos los cupos
para los sábados,
días especiales para las personas trabajadoras
que no renuncian a un tiempo de placer,
de conexión consigo mismas,
como afirma Leonardo Oyola.


                 

miércoles, 31 de enero de 2018

Atahualpa Yupanki: "el que viene de lejanas tierras" "para decir cosas".

31 de enero de 1908 - Argentina
A tu carne la bautizaron Héctor Roberto Chavero.
El sagrado legado que fue modelando
tu espíritu te reclamó el otro nombre: "Atahualpa Yupanki".









“¿Cómo podría Hiroshima desparecer de nuestros corazones?”- Kenzaburo Oé.

31 de enero de 1935- Japón
En una vida signada por la decisión de entender el dolor,
entenderlo como semilla inherente a la condición humana,
esta sonrisa es el preciso emblema de la dignidad.


“Yo tenía diez años cuando los estadounidenses lanzaron la bomba atómica sobre Hiroshima y Nagasaki, y vivía en otra isla, Shikoku, al sudoeste de Japón. Los bosques ancestrales de mi isla y aquel hongo luminoso, que representaba el progreso científico, son el punto de partida de mi literatura y la explicación de la ambigüedad que los críticos detectan en ella, que es la propia ambigüedad de mi país, la que existe entre la belleza que hemos conocido, el Japón más hermoso, y la fealdad de esta civilización europea (occidental más ampliamente) a la que nos apuntamos hace ya más de un siglo. Al optar perdimos nuestra civilización, la de los bosques, donde se encontraba toda la abundancia que disfrutaban los seres humanos. Eso nos causa una especie de disfunción que es la base de nuestra ambigüedad”.

El nacimiento de su hijo Hikari , que debió ser sometido a una intervención quirúrgica de extremo riesgo (y de la cual resultaron secuelas permanentes), lo empujó a viajar a Hiroshima. “Fue el viaje más extenuante y depresivo de mi vida. Pero, al cabo de una semana de estar allí, encontré la llave para salir del profundo pozo neurótico y decadente en el que había caído: la profunda humanidad de sus gentes. Quedé impresionado por su coraje, su manera de vivir y de pensar. Aunque parezca raro, fui yo el que salí de allí animado por ellos, y no al revés. Vinculé mi dolor personal al de aquellos hombres y mujeres, decidí resistir y luchar como ellos. Me sentí impelido a examinar mi completa condición humana, reexaminé mis ideas y asumí un sentido moral de la existencia. Desde aquel día, miro el mundo con los ojos de las gentes de Hiroshima". 

“Desde niño tengo interés en cómo nuestro limitado cuerpo encaja el sufrimiento. De pequeño, yo iba a pescar. Y me fijaba en el pez con el anzuelo clavado, que se movía mucho. Sufre horrores, pero en silencio: no grita. El niño que yo era pensaba: ¡cuánto dolor inexpresado! Ese fue el primer estímulo que me llevó a ser escritor, porque pensé que los niños tampoco podíamos hacernos entender bien. Me hice escritor para reflejar el dolor de un pez. Y hoy me siento, sobre todo, un profesional de la expresión del dolor humano, al que persigo mostrar con la mayor precisión posible”.









lunes, 29 de enero de 2018

Nació esclavo pero se transformó en mago: tú, yo, nosotros, nos reconocemos en los personajes de Antón Chéjov, aún hoy.























«Además de un vasto talento y de la abundancia de asuntos, el escritor necesita otras cosas: Primero, una mente madura y, luego, un sentimiento profundo de libertad personal. ¿Por qué no escribe usted la historia de un joven cuyo padre fue un siervo, de un joven que tuvo que ser sucesivamente vendedor, corista, estudiante, educado para tratar a las gentes de rango con respeto, besar la mano de los sacerdotes, inclinarse ante las ideas de otras personas y demostrar su gratitud por cada pedazo de pan que come? De un joven constantemente flagelado, que para dar clases tiene que caminar con el calzado roto, trabándose a golpes con los otros muchachos, torturando a los animales, inclinado a comer con sus parientes ricos, comportándose hipócritamente ante Dios y los hombres, por la simple conciencia de su propia insignificancia... Muéstrenos usted cómo ese joven se liberta poco a poco del esclavo que vive en él hasta el día en que descubre, al despertarse, que no hay la menor gota de sangre de esclavo en sus venas y que su sangre es verdadera, la misma de todos los otros hombres.»


Antón Chéjov al editor Suverin


«Si poseo dones que es menester respetar, confieso que hasta hoy no he experimentado por ellos el menor respeto. Me daba cuenta de poseer algún talento, pero había adquirido la costumbre de considerarlo como algo insignificante. Hasta ahora, mi actitud frente a mi obra literaria ha sido negligente en extremo. No recuerdo uno solo de mis cuentos que me hubiese costado más de 24 horas de trabajo. Ese «Guardabosque» que ha gustado tanto a usted lo escribí en un establecimiento de baños. He compuesto mis cuentos como los reporteros de los diarios escriben sus noticias de incendio, maquinalmente, en un estado de semi-vigilia, sin preocuparme de los lectores o del relato mismo. Me propongo renunciar a un trabajo efectuado tan de prisa; pero esto no será en seguida. No tengo ninguna posibilidad de escapar a una rutina a la que me he esclavizado hasta hoy. No me espanta la perspectiva del hambre de la que tengo ya experiencia, pero pienso siempre en mi familia. Dedico a mis escritos únicamente mis horas de ocio: dos o tres en el día y una breve parte de la noche. En el verano, en que es posible disponer de más tiempo y en que es más bajo el costo de la vida, me ocuparé más seriamente de mi trabajo".

Antón Chéjov al escritor Grigerovich


 «Aprenda de Chejov la concentración de ideas y la economía de expresión, pero que Dios le guarde de imitar su lenguaje, ya que es inimitable, y si usted lo copia, sufrirá las consecuencias: es como una belleza que se muestra fría y no se entrega a nadie»

Máximo Gorki a Andreiev


«Mi santuario es el cuerpo humano y el cerebro, el talento, la inspiración, el amor y la libertad personal sin las cadenas de la fuerza o de la mentira cualquiera que sea la forma que tomen estos dos últimos. Si hubiese sido yo un gran artista, habría seguido esta línea de conducta. No soy liberal, conservador, evolucionista o monje. Todo lo que deseo es ser un artista libre. Detesto la violencia y las mentiras de toda especie. El fariseísmo, la estupidez y la licencia se encuentran no sólo en los hogares de la clase media o en las comisarías de policía, sino también en la ciencia, en la literatura y entre los jóvenes. Considero como prejuicios las etiquetas o las marcas de fábrica. Me parece que el escritor narrativo no debería intentar ser el juez de sus personajes y de sus diálogos, sino tan solo un testigo imparcial. El artista debe juzgar únicamente aquello que comprende, y su papel es observar, escoger, adivinar y combinar. Su oficio consiste en exponer y no resolver un problema. En «Ana Karenina» y en «Eugenio Oneguine» no se resuelve ningún problema, pero son obras que nos placen porque allí los problemas se encuentran correctamente planteados. El escritor no es un confeccionador, un fabricante de cosméticos o un director de espectáculos sino un hombre que debe firmar un pacto con su conciencia y con su sentido del deber y, aunque no lo quiera, está obligado a vencer su fastidio y manchar su imaginación con las impurezas de la vida. La noción de suciedad no existe para un químico, y el escritor debe ser tan objetivo como éste. Debe renunciar a la actitud subjetiva ante la vida. No hay sino que mirar a los escritores que consideramos como inmortales o simplemente como buenos: los mejores de entre ellos son realistas que pintan la vida como es. Hay un propósito consciente en cada línea que escriben hasta el punto que comprendemos que esos escritores, al pintar la vida en su aspecto real, nos sugieren la vida como debería ser”.

Antón Chéjov


«Antón Pavlovich emprendió su viaje al otro mundo pacífica y tranquilamente. A comienzos de la noche se puso a pasear por la alcoba y me pidió, por la primera vez de su vida, que llamara al médico. Recuerdo la sensación que tuve de la cercanía de centenares de gentes en el gran hotel dormido y, al mismo tiempo, la impresión de mi propia soledad y de lo poco útil de mi presencia... El médico llegó y me ordenó dar al enfermo un poco de champaña. Antón se sentó con gravedad y le dijo al médico en voz alta y en lengua alemana que conocía muy poco «Ich sterbe» (me muero) ... Luego, tomó en su mano la copa de champaña, volvió la cabeza hacia mí con su maravillosa sonrisa diciéndome: «Hace tiempo que no había bebido champaña...» Vació la copa, se inclinó sobre el lado izquierdo y se quedó en silencio. La paz terrible de la noche fue interrumpida sólo por el batir de alas de una enorme mariposa nocturna. Volaba de una pared a otra y se arrojaba con violencia sobre las lámparas encendidas. Encontró de nuevo la ventana abierta hacia la dulce noche oscura y desapareció. Entre tanto, Chejov había cesado de hablar, de respirar, de vivir. Llegó la aurora y, al mismo tiempo que se despertaba la naturaleza, resonaba el tierno canto de los pájaros. No se escuchaba ninguna voz humana ni ningún ruido de la vida cotidiana. Sólo había allí la belleza, la serenidad y la grandeza de la muerte».

Olga Knipper

En: unesdoc.unesco.org