domingo, 17 de septiembre de 2017

“Y la escritura sea de palabras lentas y rápidas, pronta a morder, tranquilas en la espera, insomnes”- William Carlos William


17 de setiembre de 1883








EL VIENTO SUBE

La tierra
se ve arrasada
 Los árboles
las puntas del tulipán
 brillantes
 se ladean y
se vuelcan –
 Suelto, flota
tu amor
¡Vuela!
Dios mío, qué es
un poeta – si
 es que lo hay
 hombre
cuyas palabras
 mordisquean
 el camino
a casa – que es real
en forma
 de movimiento
En cada punta de una rama
nueva
sobre el torturado
cuerpo del pensamiento
 que aprieta
 la tierra
está el camino
 hacia la última

 punta de la hoja

Hubo un muchacho que de tanto barrer hojas en las calles de Praga, se convirtió en “el árbol más alto del bosque checo” de las Letras. Se llamaba Vladimir Holan.

16 de setiembre de 1905

Cuando llueve en domingo y tú estás solo

Cuando llueve en domingo y tú estás solo,
completamente solo,
abierto a todo, pero no llega ni el ladrón
y no llama a la puerta ni el borracho ni el enemigo;
cuando llueve en domingo mientras tú estás abandonado
y no comprendes cómo vivir sin cuerpo
y cómo no vivir puesto que tienes cuerpo;
cuando llueve en domingo y, solo, no eres más que tú,
¡no esperes ni hablar contigo mismo!
Entonces el ángel es el único que sabe
lo que hay encima de él,
entonces el diablo es el único que sabe
lo que hay debajo de él.

El libro sostenido, el poema al caer...




La gruta de las palabras

No entra impunemente el joven con su luz en la gruta de las palabras.
Audaz, presiente apenas donde se encuentra.
Joven, aunque ha sufrido, no sabe lo que es el dolor.
Sabio antes de tiempo, se escapa sin haber entrado
Y alega, como excusa, la inmadurez de su edad.
 ¡La gruta de las palabras!
Sólo el verdadero poeta, y por su cuenta y riesgo,
Pierde, delirando en ella, las alas
y con ellas, la manera de someterlas, de nuevo, a la gravedad
y no menoscabar esa fuerza que atrae hacia la tierra.

¡La gruta de las palabras!
Sólo el verdadero poeta regresa con su silencio
Para encontrar, ya viejo, a un niño que llora
Abandonado por el mundo en su umbral. 

De: La Gruta de las palabras
En: bibliotecadepoesiacontemporanea.webnode.es


muro

¿Por qué te pesa el año,
por qué así se rezaga?
Durante quince años hablé
al muro
y al muro solo arrastro aquí
desde mi infierno
para que él
os lo diga todo…

En: https://sites.google.com

Si te interesa conocer la relevancia
de esta casa en su producción artística,
consulta la biografía
en esta misma página.

“Sin el amor no se puede nada. 
Ni siquiera morir se puede sin el amor".



martes, 12 de septiembre de 2017

“Serás amado el día en que puedas mostrar tu debilidad sin que el otro se sirva de esto para afirmar su fuerza.” ― Cesare Pavese

Manía de soledad

Ceno cualquier cosa junto a la clara ventana.
El cuarto tiene ya la oscuridad del cielo.
Al salir, las calles tranquilas conducen,
en pocos pasos, al campo abierto.
Como y miro el cielo —quién sabe cuántas  mujeres
están comiendo a estas horas—; mi cuerpo está tranquilo;
el trabajo y la mujer aturden mi cuerpo.

Afuera, después de la cena, las estrellas vendrán a tocar
la tierra en su extensa llanura. Las estrellas están vivas
pero no valen lo que estas cerezas que como a solas.
Miro el cielo, pero sé que entre los tejados mohosos
ya brilla alguna luz y que abajo hay rumores.
Un gran sorbo y mi cuerpo saborea la vida
de las plantas y los ríos, sintiéndose apartado de todo.
Basta un poco de silencio para que todo se detenga
en su lugar real, como ahora mi cuerpo.
Toda cosa se aísla frente a mis sentidos
que la aceptan sin corromperse: un murmullo de silencio.
Puedo saberlo todo en la oscuridad,
como sé que la sangre corre por mis venas.
La llanura es un gran correr de aguas entre las hierbas,
una cena de todas las cosas. Todas las plantas y las piedras
viven inmóviles. Oigo a mis alimentos nutrirme las venas
de todas las cosas que viven sobre esta llanura.
No importa la noche. El cuadrado del cielo
me susurra todos los fragores y una estrella  pequeña
se debate en el vacío, lejana de los alimentos,
de las casas, distinta. No se basta a sí misma,
necesita demasiadas compañeras. Aquí, en la oscuridad,
    solo,
mi cuerpo está tranquilo y se siente señor.


De: http://www.materialdelectura.unam.mx 




«Sólo las personas que son capaces de amar con fuerza pueden también sufrir grandes dolores, pero esa misma necesidad de amar es lo que les permite contrarrestar ese dolor y así sanar».- León Tolstói



9 de setiembre de 1828- Rusia

domingo, 3 de septiembre de 2017

“En suma, desde pequeño, mi relación con las palabras, con la escritura, no se diferencia de mi relación con el mundo en general. Yo parezco haber nacido para no aceptar las cosas tal como me son dadas”.- Julio Cortázar



Capítulo 7

    Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

    Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

De: Rayuela

En: http://www.literaberinto.com


26 de agosto de 1914





jueves, 24 de agosto de 2017

“Cada poema un pájaro que huye del sitio señalado por la plaga”. - Álvaro Mutis

25 de agosto de 1923- Colombia
Acusado de fraude por la Standart Oil, la Esso colombiana, 
Mutis fue recluido 15 meses 
en la celda 52 de la crujía I del Penal de Lecumberri.

“Conozco México mejor porque estuve en Lecumberri” - Álvaro Mutis
Por: Elena Poniatowska

Si no hubieras estado en el Palacio Negro de Lecumberri, ¿habrías escrito siete novelas?
–Bueno, no sólo no habría escrito las siete novelas, sino ninguna otra cosa. En la cárcel tú llegas al final de la cuerda; todo lo que sucede en la cárcel es verdad absoluta. Ahí no tienes lugar especial, ni por tu posición social, ni por tu condición de escritor; pierdes todos tus privilegios, y eso es muy sano… Estás frente a la nada, no sabes qué va a ser de ti. Y para quien viene de un país extranjero, la única manera de conocer a fondo un país es una experiencia como ésa. Yo no me quejo para nada, aunque desde luego que no hubiera querido tener nunca esa vivencia.

–¿Antes de entrar a Lecumberri qué habías escrito?
–Había publicado Los elementos del desastre, Reseña de los hospitales de ultramar, La balanza y tenía mucho poema suelto que no había reunido. Pero es a partir de que empiezo a escribir La nieve del almirante –publicada en 1986– cuando se empezó a destilar, a reproducirse, una cantidad de material que se fue convirtiendo en las otras seis novelas. Me di cuenta de que esas novelas las podía hacer porque había vivido la experiencia de Lecumberri. Después de Lecumberri, también salieron publicados ocho libros de poesía: Los trabajos perdidos, Los emisarios, Crónica regia y alabanza del reino, Un homenaje, Siete nocturnos… Nunca quise volver a escribir sobre la experiencia de la cárcel, porque sentía que iba a mentir; tú sabes que la experiencia real, a medida que va pasando el tiempo, uno la va transfigurando (tuve la tentación de decir enriqueciendo, pero puede ser también empobreciendo). Jamás he vuelto a tocar el tema. Eso sí, puede que en algunas de las novelas haya un mundo de picaresca o que en el carácter, en la sicología o en la conducta de Maqroll, El Gaviero, haya material de alguien que ha conocido el submundo del hampa.

“Cuando encuentras un hombre que ha cometido varios homicidios brutales, conversas con él y te cuenta de sus hijos, tiene contigo detalles de afecto, se te abren los ojos del alma y te das cuenta de que estás con una persona que es como tú. Esa lección no hay con qué pagarla. No te digo que te haga mejor o que te haga más feliz, pero sí te enriquece. Una cosa que yo aprendí a partir de Lecumberri es que ningún hombre tiene el derecho de juzgar a nadie. Finalmente, todas las leyes, todos los códigos, todos los decretos, todos los reglamentos acaban siendo de una gran injusticia. Mira, te voy a contar una anécdota: estaba yo un día en una tienda departamental, aquí en México, y de pronto se me acerca un policía y me dice: ‘¡Quihubo, mi Mayor!’ Era un compañero mío de la crujía H, cuando yo fui ‘Mayor’ de la crujía. Era una fiera, listo como no te imaginas. Su especialidad era el robo en casas, (esos ladrones se llaman ‘zorreros’). Y le dije: ‘¿Y tú qué haces aquí?’ Me dijo: ‘Pues aquí trabajando’, ‘¿Cómo entraste?’ ‘Pues ahí con unos papeles, ya sabe usté”. Pensé yo: ‘Este hombre fue juzgado por robo y ahora el es el que atrapa al que roba’”.

–Y cuando te sucedió lo de Lecumberri, ¿tú pensaste en algún momento en que era irrevocable?
–Sí. Me cayó la justicia encima, me cambió la ley. Me sentí acorralado, cercado, pero pocas semanas después me fui dando cuenta, a medida que recibía cartas y visitas que no estaba solo.


 En: http://www.jornada.unam.mx


Soledad

En mitad de la selva, en la más oscura noche de los grandes árboles, rodeado del húmedo silencio esparcido por las vastas hojas del banano silvestre, conoció el Gaviero el miedo de sus miserias más secretas, el pavor de un gran vacío que le acechaba tras sus años llenos de historias y de paisajes. Toda la noche permaneció el Gaviero en dolorosa vigilia, esperando, temiendo el derrumbe de su ser, su naufragio en las girantes aguas de la demencia. De estas amargas horas de insomnio le quedó al Gaviero una secreta herida de la que manaba en ocasiones la tenue linfa de un miedo secreto e innombrable. La algarabía de las cacatúas que cruzaban en bandadas la rosada extensión del alba, lo devolvió al mundo de sus semejantes y tornó a poner en sus manos las usuales herramientas del hombre. Ni el amor, ni la desdicha, ni la esperanza, ni la ira volvieron a ser los mismos para él después de su aterradora vigilia en la mojada y nocturna soledad de la selva.

De: Biblioteca Digital Ciudad Seva







“Enseñar la Poesía como Felicidad Obligatoria”- Jorge Luis Borges


24 de agosto de 1899


Conferencia: ¿Qué es la Poesía?
Caricatura de Jaime Clara
en Arte & Caricaturas 

miércoles, 23 de agosto de 2017

"Hay solo dos cosas con las que uno se puede acostar: una persona y un libro."- Ray Bradbury

22 de agosto de 1920- Estados Unidos

-¿Qué le pasa? -le pregunté.

El hombre me respondió desabotonándose lentamente el cuello apretado. Cerró los ojos, y con movimientos muy lentos se abrió la camisa. Luego, con la punta de los dedos, se tocó la piel.
-Es curioso -dijo con los ojos todavía cerrados-. No se las siente, pero están ahí. No dejo de pensar que algún día miraré y ya no estarán. Camino al sol durante horas, en los días más calurosos, cocinándome y esperando que el sudor las borre, que el sol las queme; pero llega la noche, y están todavía ahí.
El hombre ilustrado volvió hacia mí la cabeza, mostrándome el pecho.
-¿Están todavía ahí? -me preguntó.
Durante unos instantes no respiré.
-Si -dije-, están todavía ahí.
Las ilustraciones.
-Me cierro la camisa a causa de los niños -dijo el hombre abriendo los ojos-. Me siguen por el campo. Todo el mundo quiere ver las imágenes, y sin embargo nadie quiere verlas.
El hombre se sacó la camisa y la apretó entre las manos. Tenía el pecho cubierto de ilustraciones, desde el anillo azul, tatuado alrededor del cuello, hasta la línea de la cintura.
-Y así en todas partes -me dijo adivinándome el pensamiento-. Estoy totalmente tatuado. Mire.
Abrió la mano. En la mano se veía una rosa recién cortada, con unas gotas de agua cristalina entre los suaves pétalos rojizos. Extendí la mano para tocarla, pero era sólo una ilustración.

De: El Hombre ilustrado


domingo, 20 de agosto de 2017

Un hombre especial: Juan Gutiérrez. Éste es un momento crucial para escucharlo.


Juan Gutiérrez estudió filosofía en Hamburgo y participó muy directamente en los movimientos estudiantiles alemanes. Fue director durante años del centro de paz Guernica Gogoratuz ("recordando Guernica") y asesor entre 2004 y 2011 de la Asociación 11M Afectados por Terrorismo. De 1990 a 2000 actuó en una mediación informal de alto nivel en el conflicto vasco. Desde 2011 coordina en Medialab-Prado un proyecto de Memoria y Paz y actualmente es presidente de la Asociación de ámbito internacional Hebras de Paz Viva.

En http://www.eldiario.es tendrán la oportunidad de leer el Artículo <Juan Gutiérrez: "El poder de la violencia es un mito, la paz de vida es más fuerte">.


Nuestro agradecimiento a Travesías - Denise Najmanovich info@denisenajmanovich.com.ar y a su Newsletter Nº 72 por este valiosísimo aporte. 

Denise Najmanovich es una de las más serias estudiosas de la poliédrica situación humana en la contemporaneidad. Un privilegio sentir, pensar y actuar con y a raíz de su extensa e intensa “mirada”. 


viernes, 11 de agosto de 2017

"Yo nunca me consideré un literato sino un novelista profesional sin abandonar mi posición al lado del pueblo, de los que sufren"- Jorge Amado

10 de agosto de 1912- Brasil

Como una estrella de blonda cabellera

Cuentan en los muelles de Bahía que, cuando un hombre valiente muere, se convierte en una estrella más en el cielo. Así sucedió con Zumbi, con Lucas da Feira, con Besouro, todos ellos negros valerosos. Sin embargo, nunca había ocurrido que una mujer, por más valiente que fuese, se convirtiera en estrella una vez muerta. Algunas de ellas, como Rosa Palmeirao, o como María Cabacu, se volvieron santas en los “candomblés de caboclo”, pero ninguna se convirtió en una estrella.

Pedro Bala se arroja al agua. No puede quedarse en el trapiche entre lamentos y sollozos. Quiere acompañar a Dora, irse con ella a las Tierras Sin Límites de Yemanjá. No cesa de nadar; nada, siempre hacia adelante. Sigue la ruta de la barca de Querido-de-Deus. Ve a Dora al frente, a Dora, su esposa, con los brazos que se extienden hacia él; nada hasta que sus fuerzas se agotan. Entonces flota, sus ojos contemplan las estrellas y la enorme luna dorada en el cielo. ¿Qué importa morir cuando se busca a la amada, cuando el amor nos espera?

¿Qué importa, además, que los astrónomos afirmen que aquella noche un cometa cruzó sobre Bahía? Lo que Pedro Bala vio fue a Dora, convertida en estrella, rumbo al cielo. Había sido más valiente que cualquier mujer, más valiente que Rosa Palmeirao, que María Cabacu. Tan valiente que, antes de morir, siendo aún niña, se entregó a su amor. Por ello se convirtió en una estrella en el firmamento. Una estrella de larga y rubia cabellera, una estrella como nunca se había visto en esa noche de paz en Bahía.

La felicidad ilumina el rostro de Pedro Bala. Consiguió también la paz de la noche. Porque ahora sabe que ella brillará para él, entre mil estrellas del cielo, más allá de la oscura ciudad.

La barca de Querido-de-Deus lo recoge.

De: Capitanes de la arena