domingo, 23 de febrero de 2014

“Leer es pensar con el cerebro ajeno en lugar de hacerlo con el propio” - Arthur Schopenhauer


22 de febrero de 1788 - Danzig
Filósofo y profesor.


El mundo es mi representación.
Todo lo que existe para el conocimiento, es decir el mundo entero, es objeto en relación al sujeto, es percepción de quién percibe; es decir: representación

El mundo como representación tiene dos mitades esenciales:
OBJETO: sus formas son el espacio y el tiempo.
SUJETO: no se encuentra colocado en el tiempo ni en el espacio, pues existe indivisiblemente en todo ser que percibe. Como desaparezca este ser, el mundo, como representación, deja de existir.

Aquello que lo conoce todo y que de nadie es conocido, es el sujeto.
Todo cuanto existe sólo existe para el sujeto. Cada hombre es sujeto en cuanto conoce y no en cuanto objeto de conocimiento.
Todos los objetos de la percepción están incluidos en las formas de todo conocimiento, es decir, en el tiempo y el espacio, pero el sujeto no está comprendido en tales formas. No le conocemos nunca, y es él quien conoce donde quiera que hay conocimiento.
Ambas mitades son inseparables, existen y desaparecen conjuntamente

La diferencia principal entre nuestras representaciones es la de lo intuitivo y lo abstracto. Lo abstracto se constituye por conceptos (propiedad exclusiva del hombre). La representación intuitiva incluye al conjunto de la experiencia con las condiciones que la hacen posible.

El mundo como representación está sometido al principio de razón, bajo la forma del tiempo.

El sujeto que conoce, conoce a su cuerpo de dos maneras distintas: primero como representación intuitiva, como objeto sometido a leyes; y luego, como algo conocido directamente de cada uno y designado con el nombre de voluntad
Todo acto real de voluntad es un movimiento de su cuerpo. Así, el acto de volición y la acción del cuerpo son la misma cosa.

La voluntad es el conocimiento a priori del cuerpo, y el cuerpo el conocimiento a posteriori de la voluntad. Querer y obrar están separados en la reflexión, en la realidad son lo mismo.

El arte es la contemplación de las cosas independientemente del principio de razón, en oposición a aquella otra contemplación que se haya sometida a este principio y que es la de la experiencia y las ciencias.
Esta contemplación es racional, única que tiene autoridad y que es útil en la vida práctica y en las ciencias. La que hace abstracción de la razón es la del genio, única que tiene autoridad y es útil en el arte.

El genio consiste en la facultad de mantenerse en la región de la intuición pura y de separar el conocimiento de la voluntad.
Para que el genio se revele en el individuo debe poseer éste una fuerza intelectual superior a la que exige el servicio de la voluntad individual. Este excedente que permanece libre es lo que viene a constituir el sujeto emancipado de la voluntad.


De: http://prezi.com


Para Schopenhauer nuestro mundo está hecho del mismo material que el de los sueños, el "Velo de maya" de los hindúes. Sólo existe una fuerza cósmica: la voluntad; que tanto hace nacer estrellas como crecer las plantas o generar y liquidar nuevos seres humanos sin cesar. Éstos se ven atrapados en una dolorosa paradoja: no pueden resistirse al impulso de la voluntad ciega e irracional de su propia naturaleza que muchas veces les acarrea el sufrimiento, y a la vez aspiran a estar libres de él. Sólo hay dos formas al parecer de liberarnos o de al menos reducir este sufrimiento. La primera es con la muerte, pero esto es algo de carácter completamente ilusorio y engañoso. Un trance en el que la naturaleza, una vez acabada su función en nosotros, pondrá otro nuevo individuo en nuestro lugar para continuar su tarea sin fin, y el sufrimiento no terminará, haciendo que actos como el del suicidio sean totalmente inútiles. La segunda es la tarea que llevan a cabo místicos y ascetas, que mediante la aniquilación de su voluntad y su victoria sobre la naturaleza consiguen rasgar el velo de maya, ver "más allá". Ésta es la única salida y victoria posible.

A pesar de que muchos autores afirman que la ética es la base del sistema de Schopenhauer, lo cierto es que es su metafísica la piedra angular del mismo. Schopenhauer afirma descubrir la cosa en sí, que no es otra que la voluntad. A partir de ahí toda su ética impele al conocimiento y renunciación de la misma. Ni la época ni quizás la personalidad del propio autor habrían hecho posible que Schopenhauer llevara él mismo a la práctica lo que decía. Por eso se distancia diferenciando la labor del filósofo de la del asceta o místico. Al primero sólo le es posible a lo sumo aspirar a cierta tranquilidad ante el mundo gracias a su conocimiento, pero sólo al asceta o al místico le está reservada la victoria sobre él, la visión de la cosa en sí. Sólo ellos rasgan el Velo de Maya. Schopenhauer encontró pues especial inpiración allí donde esta lucha contra el sueño de la realidad aún pervive con plena vigencia; en Oriente, y concretamente en la India. Pronto se convirtió en ávido lector de todo lo referente a la cultura de esas latitudes.

La admiración de Schopenhauer por todas las formas de ascetismo y misticismo es enormemente fuerte. En cierta forma, su filosofía es la antesala de la mística, como él mismo a veces se da cuenta. Sin embargo, con la misma fuerza con la que admira a místicos y ascetas rechaza las religiones sistematizadas socialmente, a las que llama "metafísica para el pueblo". Es esta misma consideración por las religiones en estado puro la que le lleva a citar varias veces textos hindúes, budistas y cristianos así como a rechazar al mismo tiempo catolicismo, protestantismo, judaísmo, Islam, y cualquier otro tipo de religión "social". Para Schopenhauer la conquista del mundo incluso nunca fue el objetivo de la religión cristiana, sino que el cristianismo no acabó de triunfar ante los antiguos dogmas judíos "este objetivo determinante no es, ni tan siquiera una vez, el auténtico cristianismo del Nuevo Testamento, ni tampoco su espíritu, puesto que es para ellos demasiado elevado, demasiado etéreo, demasiado excéntrico, excesivamente no de este mundo y, por tanto, demasiado pesimista, completamente inapropiado para la apoteosis del Estado, sino que se trata simplemente del judaísmo, la doctrina de que el mundo ha recibido su existencia de un ser personal y muy superior, algo que, por tanto, es también el más encantador y en donde todas los cosas son hermosísimas."

Alrededor de Schopenhauer se organizó en el mundo académico un complot de silencio contra el cual reaccionó con furia, acusando al ambiente académico de estar bajo el control e influencia del clero. Este silencio perdura en buena medida hasta nuestros días. En su tiempo, las críticas mordaces con las que se empleó el autor en sus obras son todo un estímulo para la lectura. Tremendamente individualista, fue muy difícil para sus contemporáneos encasillarlo en escuela alguna. Con posterioridad los ataques sobre él han ido centrados en sus diversos comentarios sobre los más diversos colectivos. Pero esto en realidad es anecdótico cuando se profundiza en la personalidad del autor. Tanto arranca encendidamente a favor de la abolición de la esclavitud, como cuestiona la inteligencia de las mujeres. Arrasa con todos los tópicos sobre las bondades de los pueblos europeos y afirma que prefiere la compañía de su perro a la de los humanos, o también cita antes de morir que le da vergüenza ser alemán. (...)


Su obra en la posteridad
Pensador difícil de meter en cualquier corriente, se le ha usado tanto para decir que inspiró a marxistas y a nacionalsocialistas, a ateos y a espiritistas. En realidad muchos autores decisivos leyeron a Schopenhauer, pero éste no puede ser acusado de ser germen de ninguna de estas cosas, y su oposición al sometimiento del individuo al estado es bien patente en muchos párrafos de su obra. Su frontal rechazo a las ideas de Hegel, que según él estaban estropeando Alemania y que a la postre alimentarían tanto a nazismo como a marxismo de manera fundamental, es la mejor demostración de ello. "Con ello no sólo se convierte la filosofía académica en una escuela del filisteísmo más vulgar, sino que al final se llega como Hegel, a la indignante doctrina de que el destino del ser humano se agota en el Estado -algo así como el de las abejas en la colmena-. Y así se desvía por completo la atención del fin más sublime de nuestra existencia."

Su genialidad y brillantez, su sentido del humor, y el desarrollo de la metafísica más potente que nunca se halla gestado en occidente han proporcionado a Schopenhauer adhesiones de las mentes contemporáneas más brillantes. Desde Freud, del que se ha demostrado se inspiró en sus ideas, a Nietzsche, más sincero y quien le dedicó un libro entero ("Schopenhauer educador") . También Einstein afirmó que después de haber leído a Schopenhauer su concepción de la muerte había cambiado radicalmente, Wittgenstein, Kierkeegard, y una larga lista de autores no escapan a la influencia de "El mundo como voluntad y representación", la principal obra de Schopenhauer y eje de todo su sistema.

Gran amante de todo lo hispano, utiliza nuestro refranero a menudo, y era gran lector de Calderón y Baltasar Gracián, del cual se inspiró en su "Oráculo" para realizar parte de sus "Parerga" y a los que cita muy frecuentemente. La obra de Schopenhauer encuentra correspondencia también en una de las generaciones literarias españolas más brillantes de la historia, la de principios de siglo, y en especial en Baroja y Unamuno. Actualmente, el impulso de su pensamiento se viene manifestando desde hace décadas en todo tipo de manifestaciones artísticas y de pensamiento. Con Schopenhauer encontramos tempranamente, todos los intereses especulativos que habrán de ser luego generales en el siglo XX, desde el psicoanálisis hasta el interés por lo esotérico y por las culturas orientales, la ciencia, la sicología, e incluso la sensibilidad de la música más actual. Es por muchos considerado el padre de este siglo, y sin embargo sigue pesando sobre él un silencio cada vez más evidente.


De: Arthur Schopenhauer WEB












“¡Esa gota de luna sobre la hierba!”- Jules Renard










Jules Renard es reconocido por algunos escritores y críticos -Jorge Luis Borges entre ellos- como el creador de las greguerías: textos muy breves (como el que ilustra el título de esta entrada) en los que se condensa una mirada oblicua sobre la realidad, ya que son producidas a partir de asociaciones no lógicas, libres. En cambio, Ramón Gómez de la Serna, productor a granel de greguerías, no acompaña esa postulación y hasta la descalifica.

22 de febrero de 1864 -Francia
Escritor y crítico literario.



El trabajo piensa, la pereza sueña.

El estilo es el olvido de todos los estilos.

El crítico es un botánico; yo soy un jardinero.

Es preciso que el hombre libre se tome a veces la libertad de ser esclavo.

Pensar es buscar claros en un bosque.

¡Que la mano que escribe ignore siempre al ojo que lee!

No somos felices; nuestra felicidad es el silencio de la desgracia.

¡Sé modesto! Es la clase de orgullo que desagrada menos.

Sus ojos duermen como dos pájaros.

De nada sirve morir: hay que morir a tiempo.

La palabra es la excusa del pensamiento.

El miedo es una bruma de sensaciones.

La prudencia sólo es una cualidad: no hay que hacer de ella una virtud.

La luna nos mira con su monóculo.

¡Qué tranquilo! Oigo todos mis pensamientos.

Amo la soledad, incluso cuando estoy solo.

El ensueño es el claro de luna del pensamiento.

El ideal: un sueño preciso.

No hay que decir toda la verdad, pero hay que decir sólo la verdad.

Mi imaginación es mi memoria.

Poeta, no busques otra cosa: has sido creado y puesto en el mundo para ser la conciencia de todo aquello que no la tiene.

El pájaro, ese fruto nómada del árbol.

El pájaro enjaulado no sabe que no sabe volar.

Escribir es casi siempre mentir.

Queremos vida en el teatro y teatro en la vida.

Un poco de odio purga la bondad.

La noche: el día que se vuelve ciego.

Pereza: costumbre de descansar antes de cansarse.

El horror que tengo por la mentira ha matado mi imaginación.

Envidioso por momentos, nunca tuve paciencia para ser ambicioso.

Todo cansa, salvo los sueños, que son la vida inmaterial.

Ensoñación: el pensamiento que se nutre de nada.

Hay que vivir para escribir y no escribir para vivir.


En Poesía, Por Ejemplo, nº 9 (1998).


De: http://lasesquinasdeldia.blogspot.com




El sapo


Nació en una piedra. Vive debajo. Y bajo ella cavará su tumba.
Lo visito con frecuencia. Y cada vez que levanto su piedra tengo miedo de encontrarlo y miedo de que ya no esté.
Está.
Allí escondido en su yacija. Seca, limpia, estrecha y a su gusto. La ocupa plenamente, hinchado como una bolsa de avaro.
Si la lluvia lo hace salir, viene y se coloca delante de mí. Unos cuantos saltos pesados. Luego se detiene sobre sus muslos y me mira con ojos enrojecidos. Si el mundo injusto lo trata como a leproso, yo no temo ponerme en cuclillas frente a él, y aproximo al suyo un rostro de hombre.
¡Para acariciarte, sapo, sólo me hace falta vencer el último escrúpulo asqueroso!
Cosas peores hay que tragarse en la vida.
Pero ayer me faltó el tacto. Sus verrugas habían estallado y el sapo fermentaba y sudaba. Le dije:
-Pobre amigo, no quiero ofender. Sin embargo, ¡válgame Dios! Eres feo.
Abrió con cálido aliento la boca pueril y desdentada, y me respondió con un ligero acento inglés:
-¿Y tú?


De: http://isaiaspenag.blogspot.com



sábado, 22 de febrero de 2014

“No me digas que la luna brilla...

Fotografía de Karin KREMENDAHL,
amiga a quien agradecemos sinceramente
el gesto fraternal
de disfrutar de su obra,

generosamente compartida a través de Google+.




























“No me digas que la luna brilla, muéstrame el brillo de la luz sobre cristales rotos”.

Anton Chéjov


Si estás buscando conocer ésta y  otras estrategias de escritura, tanto en Narrativa como en Poesía y en Dramaturgia...




Perversa, desvergonzada, indecente... La mujer escarlata de todos los tiempos... Reconocer su valentía para mostrarse “desnuda”, ante sí y los demás, habría sido un pecado mortal para los hipócritas de turno.

Anaïs Nin
21 de febrero de 1903 -Francia
De madre y padre cubanos.
Escritora de erotismo.

"El erotismo es una de las bases del conocimiento de uno mismo, 
tan indispensable como la poesía."


Empieza a escribir su Diario a los once años.



Moriré siendo poeta.
Asesinada por los que no lo son.
No renunciaré a ningún sueño,
no me resignaré a ninguna fealdad,
no aceptaré nada de otro mundo,
que no sea el que yo misma he construido.
He escrito, vivido y amado como Don Quijote
y el día de mi muerte diré:

 “Que me perdonen,
todo esto ha sido un sueño” (…)


©Anais Nin
Diario I

De: http://escritorasunidas.blogspot.com






Fragmentos de sus DIARIOS


1º de febrero de 1935

Las cosas son sutiles con Huck, tan delicadas, tan psiquícas que es imposible escribirlas. Está dotado de una intuición extraordinaria, todo lo percibe, y me resulta muy penoso engañarlo. Hay veces en que puedo esquivar sus interpretaciones. Como no sabe la verdad, se pierde en explicaciones. Por ejemplo, ahora se dispone a viajar a California. Quiere que nos encontremos en Nueva Orleàns. Antes de que viniera Henry teníamos planeados pasar unos días de vacaciones allí. Ahora no quiero. Huck me ha comprado una preciosa maleta para el viaje a Orleáns y la ha grabado con las letras "N.O".Jugamos con ella y él mismo llena los estuches lacados con los polvos, las cremas, etc. Todo el tiempo sé que hago la maleta para irme con Henry, para estar con Henry. Pero le digo a Huck: " ¿Ves? Preparo el equipaje para Nueva Orleàns. Hago como si fuera a irme de viaje contigo".Esto le hace feliz. También le digo que hasta que venga Hugh permaneceré en la habitación 906, pero el mismo día en que se vaya me iré a vivir con Henry, a una habitación doble de cualquier sitio. De modo que las maletas están sobre la silla y Huck me compra ropa interior, ropas que sólo he de ponerme para él, pero que llevaré para Henry.
Ayer nos hicimos unas fotos. Las mías eran para Henry, porque en París todas las que me había hecho Henry se las di a Huck. Desde que llegué, el tiempo transcurrido ha sido tan enorme, tan fántastico, tan lleno de cosas, que nunca podré revivirlo. Perseguida. Como mujer, he sido perseguida como nunca antes, constantemente, por todos los hombres que veía. Al principio me gustó. Ahora me cansa. No puedo descansar en parte alguna. Los celos de Henry. Y Huck, tan posesivo, tan intenso, tan absorbente. !Demasiado, demasiado amor! Es como un ahogo. Acudo al diario porque me siento devorada, desmembrada, por el amor. Me gusta y le temo. Ninguna intimidad, ninguna libertad. Todo y todo yo volcada hacia afuera, enredada, entregada.


Me traslado el 2 de febrero al 28 Este de la Calle 31, habitación 1.202. con Henry, como "señora Miller". Emil telefoneó preguntando por la señora Miller y escribió una carta dirigida a la señora Miller: "Querida señora Miller ¿es usted feliz en su nuevo hogar? Aquí estamos dispuestos a servirle. No tiene más que descolgar el teléfono y decir: "esposo". El hombre que la adora. ¡adivine quién!
Paseo con Henry hasta la calle de Henry, en Brooklyn, al sótano donde vivió con June y Jean. Ahora es una carnicería. Atravesamos el puente Brooklyn, donde él sentó. Mórbido y terrible. Paseo por Chinatown. Tardes con los amigos de Henry. Henry se vuelve loco en cuanto un hombre se me acerca y se fija en mí. Despotrica y desvaría sin apartar de mí su mirada. Obsesionado conmigo. Larga conversación una noche, después de una escena burlesca. De cómo había canalizado todos sus deseos en mí. Sólo me necesita a mí. Quiere saber si yo siento lo mismo. Noche emotiva que acaba en orgía. Digo que no tengo otros deseos.

De: http://fuegodeanaisnin.blogspot.com





“Me niego a vivir en un mundo ordinario como una mujer ordinaria...”



"Hay sólo dos clases de libertad en el mundo;

la libertad del rico y poderoso,

y la libertad del artista y el monje

que tienen el coraje de renunciar a las posesiones"



"El psicoanálisis me salvó porque permitió que naciera mi verdadero yo, 
el más peligroso y doloroso nacimiento para una mujer"






viernes, 21 de febrero de 2014

"Selva selvaggia e aspra e forte", tanto que a todos "se los devoró"

La vida miserable y abusada
de los caucheros
de la selva colombiana.

José Eustasio Rivera
19 de febrero de 1888 - Colombia
Político, diplomático, escritor.

“¡Oh, selva, esposa del silencio, madre de la soledad y la neblina! ¿Qué hado maligno me dejó prisionero en tu cárcel verde? Los pabellones de tus ramajes, como inmensa bóveda, siempre están sobre mi cabeza, entre mi aspiración y el cielo claro, que sólo entreveo cuando tus copas estremecidas mueven tu oleaje, a la hora de tus crepúsculos angustiosos. (…) ¡Tú me robaste el ensueño del horizonte y sólo tienes para mis ojos la monotonía de tu cenit, por donde pasa el plácido albor, que jamás alumbra las hojarascas de tus senos húmedos!

Tú eres la catedral de la pesadumbre, donde dioses desconocidos hablan a media voz, en el idioma de los murmullos, prometiendo longevidad a los árboles imponentes, contemporáneos del paraíso, que ya eran decanos cuando las primeras tribus aparecieron y esperan impasibles el hundimiento de los siglos venturos. (…) Tú tienes la adustez de la fuerza cósmica y encarnas un misterio de la creación. No obstante, mi espíritu se aviene sólo con lo inestable, desde que soporta el peso de tu perpetuidad, y, más que a la encina de fornido gajo, aprendió a amar a la orquídea lánguida, porque es efímera como el hombre y marchitable como su ilusión.

¡Déjame huir, oh, selva, de tus enfermizas penumbras, formadas con el hálito de los seres que agonizaron en el abandono de tu majestad! ¡Tú misma pareces un cementerio enorme donde te pudres y resucitas! ¡Quiero volver a las regiones donde el secreto no aterra a nadie, donde es imposible la esclavitud, donde la vista no tiene obstáculo y se encumbra el espíritu en la luz libre! (…) ¡Déjame tomar a la tierra de donde vine para desandar esa ruta de lágrimas y sangre que recorrí en nefando día, cuando tras la huella de una mujer me arrastré por montes y desiertos, en busca de la Venganza, diosa implacable que sólo sonríe tras las tumbas!”

De:cabodehornos.foroactivo.com

Un cauchero actual.

“Un hombre no es un hacha. No es una condenada herramienta que corta, tala y destroza todo el día. Las cosas le llegan. Hay cosas de las que no puede desprenderse porque las lleva dentro”- Tony Morrison

Chloe Anthony Wofford -  Toni Morrison
18 de febrero de 1931 - Estados Unidos
Docente, activista social, editora, escritora.

CONSTRUIMOS LENGUAJE

Érase una vez una anciana. Ciega, pero sabia. ¿O era un anciano? O quizás un gúru. O una leyenda para calmar niños inquietos. He oído esta historia, o una exactamente igual, en el saber popular de varias culturas.
Érase una vez una anciana. Ciega. Sabia.

En la versión que conozco, la mujer es hija de esclavos, de raza negra, norteamericana, y vive sola en una casita a las afueras del pueblo. Su fama de sabia no tiene par y es incuestionable. Entre su gente, ella representa tanto la ley como su transgresión. El honor que se le rinde y la admiración temerosa que se le tributa, trasciende su vecindario y llega hasta lugares lejanos, hasta la ciudad donde la inteligencia de los profetas rurales da origen a mucha diversión.
Un día, la mujer recibe la visita de unos jóvenes empeñados en refutar su clarividencia y en desenmascararla por el fraude que ellos creen que ella es. Su plan es sencillo: entran en su casa y hacen la pregunta cuya respuesta depende exclusivamente de lo que la diferencia de ellos: su ceguera. Se paran frente a ella y uno de ellos dice: Anciana, tengo un pájaro en mi mano. Dime si está vivo o muerto.
Ella no contesta. Le repiten la pregunta: El pájaro que sostengo, ¿está vivo o muerto?

Todavía no responde. Es ciega y no puede ver a sus visitantes, y menos aún lo que esta en sus manos. No sabe cuál es su color de piel, género o tierra natal. Sólo sabe cuál es su motivo.

El silencio de la anciana se prolonga, a los jóvenes les cuesta contener sus risotadas.
Finalmente, la anciana habla y su voz es suave pero severa: No sé, dice. No sé si el pájaro que sostienen está muerto o vivo, pero sé que está en sus manos. Está en sus manos.

Su respuesta podría interpretarse de esta manera: si está muerto, fue porque así lo encontraron o porque ustedes lo mataron. Si está vivo, todavía pueden matarlo. Que siga vivo, es su decisión. De cualquier manera, es su responsabilidad.

Por hacer ostentación de su poder y poner en evidencia la debilidad de la anciana, los jóvenes visitantes reciben un regaño, se les dice que son responsables no sólo por el acto de burla, sino también por el pequeño manojo de vida sacrificado para lograr sus propósitos. La anciana ciega desplaza la atención de las afirmaciones de poder al instrumento a través del cual este poder se ejerce.

La especulación sobre lo que este pájaro-en-mano (aparte de su cuerpo frágil) puede significar, siempre me ha atraído, pero en especial, así lo pienso ahora, por la forma en que he sido con respecto al trabajo que realizo y que me ha traído hoy ante ustedes. Decido entonces interpretar al pájaro como lenguaje y a la anciana como un escritor experimentado. La anciana está preocupada por la forma en que el lenguaje en que ella sueña, que le fue dado al nacer, se maneja, se pone al servicio, incluso se le enajena para ciertos nefarios propósitos.

Al ser una escritora, ella considera el lenguaje en parte como un sistema, en parte como algo viviente sobre lo cual uno tiene control, pero sobre todo como un medio – como un acto con consecuencias.

Entonces, la pregunta que le hacen los muchachos, ¿Está vivo o muerto?, no es irreal, porque ella piensa en el lenguaje como algo susceptible de morir, de ser borrado; ciertamente puesto en riesgo y redimible únicamente por un esfuerzo de la voluntad. Ella cree que si el pájaro que está en las manos de los visitantes está muerto, sus custodios son responsables por el cadáver. Para ella, un lenguaje muerto no es sólo ese que ya no se habla o escribe, es ese lenguaje rígido, satisfecho de admirar su propia parálisis. Como el lenguaje del estadista, censurado y censurante. Despiadado en sus deberes policiales, no tiene otro deseo o meta que mantener el libre deambular de su propio narcisismo narcótico, su propia exclusividad y dominio. Aunque moribundo, no deja de tener sus efectos para bloquear el intelecto, ahogar la conciencia, suprimir el potencial humano de manera activa. Refractario a la interrogación, no produce ni tolera ideas nuevas, moldea los pensamientos ajenos, cuenta otra historia, llena silencios confusos. El lenguaje oficial hecho añicos para sancionar la ignorancia y mantener el privilegio, es una armadura lustrada para impactar con su relumbre, un cascajo del cual salió el caballero hace mucho tiempo.

Más aún, es tonto, predatorio, sensiblero. Suscitando reverencia en los escolares, dando refugio a los déspotas, evocando falsas memorias de estabilidad y armonía entre la opinión pública.

La anciana está convencida de que cuando el lenguaje muere, cae en el descuido o el desuso, en la indiferencia y falta de estima, o es asesinado por decreto; así no sólo ella sino todos lo que lo usan o producen son responsables por su defunción. En su país los niños han refrenado su lengua y usan balas en lugar de iterar la voz del lenguaje mudo, del lenguaje inhabilitado e inhabilitador, del lenguaje que todos los adultos han abandonado como dispositivo para resolver un problema usando el sentido, dar orientación o expresar amor. Pero ella sabe que el suicidio-lingual no es la elección sólo de los niños. Es común entre los pueriles jefes de estado y mercachifles del poder, cuyo vaciado lenguaje los deja sin acceso a aquello que resta de sus instintos humanos para que hablen sólo a aquellos que obedecen o con el fin de forzar a la obediencia.

Este saqueo sistemático del lenguaje puede reconocerse en la tendencia de sus hablantes a renunciar a sus propiedades de matiz, complejidad y alumbramiento, a cambio de la amenaza y la subyugación. El lenguaje opresivo hace más que representar la violencia: es violencia; hace más que describir los límites del conocimiento: limita el conocimiento. Ya sea el oscuro lenguaje estatal o bien el pseudolenguaje de los insensatos medios de comunicación; ya sea el orgulloso pero calcificado lenguaje de la academia o bien el lenguaje de la ciencia impulsado por los productos; ya sea el pernicioso lenguaje del derecho-sin-ética o el lenguaje diseñado para el extrañamiento de minorías – que esconde su expoliación racista en su tupé literario-, debe ser rechazado, transformado y puesto en evidencia. Es el lenguaje que chupa sangre, encubre vulnerabilidades, oculta sus botas fascistas bajo crinolinas de respetabilidad y patriotismo, mientras se mueve implacablemente para vigilar los rangos inferiores y la mente de los peores. Lenguaje sexista, lenguaje racista, lenguaje teísta – todos son típicos de los policíacos lenguajes del poder, que no pueden permitir el nuevo conocimiento o animar el mutuo intercambio de ideas.

La anciana es muy consciente de que a ningún mercenario intelectual, ni insaciable dictador, ni político o demagogo profesional ni a ningún falso periodista, lo convencerían sus ideas. Hay y habrá un lenguaje conmovedor para mantener a los ciudadanos armados y dispuestos a hacer que otros se armen; muertos en masa o masacrando en las galerías, en los tribunales, en las oficinas de correos, en las canchas deportivas, en los dormitorios y bulevares; promoviendo o memorizando lenguaje para enmascarar la piedad y el desperdicio de tanta muerte innecesaria. Habrá más lenguaje diplomático para aprobar el ultraje, la tortura, el asesinato. Hay y habrá más lenguaje seductor mutante, diseñado para estrangular mujeres, para empacar sus gargantas como paté de ganso con sus propias indecibles y transgresoras palabras; habrá más lenguaje de vigilancia disfrazado como investigación, de política e historia calculado para hacer enmudecer el sufrimiento de millones; lenguaje estilizado para emocionar a los insatisfechos y afligidos por el asalto de sus vecindarios; lenguaje arrogante pseudoempírico pensado para encerrar a la gente creativa en jaulas de inferioridad y desesperanza.

Debajo de la elocuencia, de la elegancia, de las asociaciones académicas, por más conmovedor o seductor, el corazón de tal lenguaje es lánguido, o tal vez sin pulso en absoluto – si el pájaro está ya muerto.
La anciana ha pensado cuál habría sido la historia intelectual de cualquier disciplina si no hubiera existido quién insistiera, o no se hubiera visto obligado a avanzar. El desperdicio de tiempo y vida que las racionalizaciones y representaciones de y para el dominio, exigían – discursos letales de exclusión bloqueando el acceso al conocimiento tanto para el que excluye como para el excluido.
La sabiduría convencional de la historia de la Torre de Babel es que el colapso fue una desgracia. Que fue la distracción o el peso de muchos lenguajes los que precipitaron la arquitectura fallida de la torre. Que un lenguaje monolítico hubiera facilitado la construcción y se habría alcanzado el cielo. ¿El cielo de quién?, se pregunta la anciana. ¿Y qué clase? Tal vez el logro del Paraíso fue prematuro, un poco mal intencionado si nadie tuvo tiempo para entender otros lenguajes, otros puntos de vista, otro período de narrativas. Pudieran ellos haber encontrado a sus pies el cielo que imaginaban. Complicada, exigente, sí, pero una visión de cielo como vida, no un cielo como más allá de la vida.

La anciana no quería dejar a sus jóvenes visitantes con la impresión de que el lenguaje debería forzarse a mantenerse vivo de cualquier manera. La vitalidad del lenguaje radica en su capacidad para retratar vidas reales, imaginadas y posibles de sus hablantes, lectores, escritores. Aunque su equilibrio está a veces en desplazar la experiencia, esta experiencia no lo sustituye. El lenguaje apunta al lugar donde puede hallarse el sentido. Cuando un Presidente de los Estados Unidos reflexionó sobre cómo su país se había convertido en un cementerio, y dijo: El mundo casi no notará y menos aún recordará lo que decimos aquí. Pero nunca olvidará lo que hicimos aquí, sus solas palabras son vigorizantes en sus propiedades de afirmación vital porque se niegan a encapsular la realidad de 600.000 muertos en una cataclísmica guerra racial. Al negarse a monumentalizar, al desdeñar la última palabra, la recapitulación exacta, al reconocer su poco poder para agregar o quitar, sus palabras indican deferencia hacia la incapturabilidad de la vida que lamentan. Es esta deferencia lo que las mueve, este reconocimiento de que el lenguaje nunca puede mantenerse fiel a la vida de una vez por todas. Ni debería. El lenguaje nunca puede inmovilizar la esclavitud, el genocidio, la guerra. Ni debería anhelar arrogancia de ser capaz de hacerlo. Su fuerza, su felicidad esta en alcanzar lo inefable.

Ya sea preeminente o precario, oculto, detonante, o se niegue a santificar; ya se ría a carcajadas o bien sea un aullido sin alfabeto, la palabra escogida, el silencio escogido, el lenguaje tranquilo bulle hacia el conocimiento, no hacia su destrucción. Pero, ¿quién no conoce de literatura proscrita porque es interrogativa, desacreditada porque es crítica, borrada porque es alternativa? ¿Y cuántos no se sienten ultrajados por la idea de una lengua autodestruida?

El trabajo-de-la-palabra es sublime, piensa la anciana, porque es generativo, produce el significado, que garantiza nuestra diferencia, nuestra humana diferencia – la manera en la cual somos como ninguna otra vida.

Morimos. Ese debe ser el significado de la vida. Pero construimos Lenguaje. Esa debe ser la medida de nuestras vidas.

Érase una vez,...unos visitantes hicieron a una anciana una pregunta. ¿Quiénes son, estos muchachos? ¿Qué hicieron con este encuentro?.. ¿Qué oyeron en estas palabras finales: El pájaro está en sus manos? Una frase que señala hacia una posibilidad o un signo que capta enseguida la idea. A lo mejor lo que los muchachos oyeron fue: No es mi problema. Soy mujer, soy vieja, soy negra, soy ciega. La sabiduría que poseo ahora está en saber que no puedo ayudarlos. El futuro del lenguaje les pertenece.

Ellos estaban ahí, de pie. Supongan que no había nada en sus manos. Supongan que la visita era sólo un ardid, una jugarreta para lograr que les hablaran, los tomaran en serio como no lo habían sido antes. Una oportunidad para interrumpir, para violar el mundo adulto, su miasma de discurso sobre ellos, por ellos, pero nunca para ellos. Preguntas urgentes están en juego, incluyendo esa que ellos hicieron: ¿Está el pájaro que sostenemos vivo o muerto? Quizá la pregunta quería decir: ¿Podría alguien decirnos qué es la vida? Nada de artilugios; ninguna estupidez. Una pregunta directa digna de la atención de una sabia. De una anciana. Y si la anciana visionaria que ha vivido la vida y afrontado la muerte no puede describir a ninguna de las dos, ¿quién puede?

Pero no lo hace, guarda su secreto, su buena opinión de sí misma, sus gnómicos manifiestos, su arte sin compromiso. Mantiene su distancia, la refuerza y se retrae en la singularidad del aislamiento, en un espacio sofisticado, privilegiado.

Nada, ninguna palabra sigue a su declaración de transferencia. Este silencio es profundo, más profundo que el significado contenido en las palabras que pronunció. Este silencio se estremece y los muchachos, fastidiados, lo llenan con lenguaje inventando sobre el terreno.

¿No hay discurso, le preguntan, no hay palabras que usted pueda darnos para ayudarnos a abrirnos paso en su expediente de fallas? ¿A través de la educación que ustedes nos dieron, que no es en absoluto educación porque estamos presentando mucha atención a lo que han hecho, así como a lo que han dicho? ¿Hasta la barrera que ustedes han erigido entre generosidad y sabiduría?

No tenemos ningún pájaro en nuestras manos, vivo o muerto. No la tenemos sino a usted y nuestra importante pregunta. ¿Es la nada que está en nuestras manos algo que usted podría cargar para contemplar, para adivinar siquiera? ¿Ya no se acuerda siendo joven cuando el lenguaje era mágico sin significado? ¿Cuando lo que usted podía decir, podía no significar? ¿Cuando lo invisible era lo que la imaginación se esforzaba en ver? ¿Cuando preguntas y peticiones de respuesta ardían tan brillantemente que usted temblaba de furia al no saber?

¿Tenemos acaso que comenzar a ser conscientes con una batalla de heroínas y héroes, así como usted luchó y perdió dejándonos con nada en las manos salvo lo que usted imaginó que está en ellas? Su respuesta es artificiosa, pero su artificiosidad nos avergüenza y debe avergonzarla a usted. Su respuesta es indecente en su autocomplacencia. Un guión-para-televisión que no tiene sentido si no hay nada en nuestras manos.

¿Por qué no se comunicó, y nos tocó con sus dedos suaves, demorando la mordedura de sonido, la lección, hasta saber quiénes éramos? ¿Tanto despreció nuestra jugarreta, nuestro modus operandi, que no pudo ver que estábamos confundidos sobre cómo lograr su atención? Somos jóvenes. Inmaduros. Hemos oído durante todas nuestras cortas vidas que tenemos que ser responsables. ¿Qué podría eso significar en la catástrofe en que este mundo se ha convertido, donde – como dijo un poeta- nada necesita ser expuesto cuando es ya descarado? Nuestra herencia es una afrenta.

Usted quiere que tengamos sus viejos y vacíos ojos, y veamos solamente la crueldad y la mediocridad. ¿Piensa que somos lo suficientemente estúpidos para perjurarnos una y otra vez con la ficción de independencia nacional? ¿Cómo se atreve a hablarnos de deber cuando estamos hundidos hasta la cintura en el veneno de su pasado?
Usted nos banaliza y además trivializa el pájaro que no está en nuestras manos. ¿No hay contexto para nuestras vidas? Ninguna canción, ninguna literatura, ningún poema lleno de vitaminas, ninguna historia unida a la experiencia que pueda pasarnos para que no ayude a marchar bien? Usted es un adulto. La anciana, la sabia. Deje de pensar en salvar su pellejo. Piense en nuestras vidas y cuéntenos cómo es su mundo individual. Invéntese un cuento. La narrativa es radical, nos crea en el mismo momento en que está siendo creada. No la culparemos si su alcance sobrepasa su control, si el amor inflama tanto sus palabras que estas caen en llamas y nada queda sino su quemadura. O si, con la reticencia de las manos de un cirujano, sus palabras suturan sólo los lugares donde puede manar la sangre. Sabemos que usted nunca podrá hacer esto apropiadamente – de una vez por todas. La pasión no es nunca suficiente; tampoco la destreza. Pero inténtelo. Por nuestro bien y el de usted, olvide su nombre en la calle; díganos lo que el mundo ha sido para usted en los sitios oscuros y en la luz. No nos diga lo que hay que creer, lo que hay que temer. Muéstrenos la ancha saya de la creencia y la puntada que desenmaraña el amnios del temor. Usted, anciana, bendecida con la ceguera, puede hablar el lenguaje que nos dice lo que sólo el lenguaje puede decir: cómo mirar sin imágenes. Solamente el lenguaje nos protege de las cicatrices de las cosas sin nombre. Solamente el lenguaje es meditación.

Díganos lo que es ser una mujer de modo que podamos saber lo que es ser un hombre. ¿Qué se mueve en el margen? ¿Qué es no tener un hogar en este lugar? Soltarse de aquel que uno conoció. ¿Qué es vivir a las afueras de ciudades que no pueden soportar la compañía de uno?

Háblenos sobre barcos que regresaron de los bordes de la playa en la Pascua Florida, placenta en un campiña. Háblenos de una carretada de esclavos, ¿Cómo cantaban tan suavemente que su respiración no se distinguía de la caída de la nieve? ¿Cómo por el encorvamiento del hombro más cercano supieron que la próxima parada podía ser la última para ellos? ¿ Cómo, con las manos puestas en oración sobre sus sexos, pensaron en el calor, luego en el sol, alzando sus rostros como si estuviera allí para entrar? Volteándose como para entrar. Se detuvieron en una hospedería. El conductor y su compañero entraron con la lámpara, dejándolos zumbando en la oscuridad. El hueco del caballo humea en la nieve bajo sus cascos, y su siseo y licuefacción son la envidia de los congelados esclavos.

La puerta de entrada se abre: una muchacha y un muchacho salen de su luz. Trepan en la cama del vagón. El muchacho tendrá un revolver en tres años, pero ahora lleva una lámpara y un cántaro de sidra tibia. Se lo pasan de boca en boca. La muchacha ofrece pan, pedazos de carne y algo más: una mirada a los ojos de aquel a quien sirve. Una ración para cada hombre, dos para cada mujer. Y una mirada. Ellos se la devuelven. La próxima parada será la última para ellos. Pero no ésta. Porque ésta ha sido entibiada.

Hay silencio otra vez cuando los muchachos terminan de hablar, hasta que la mujer lo rompe.

Finalmente, dice, les creo ahora. Les creo con el pájaro que no está en sus manos porque verdaderamente lo capturaron. Miren. Cuán hermoso es esto que hemos hecho – juntos.


TONI MORRISON Lorain, Ohio, USA (1931). Premio Nóbel de Literatura 1993.

(Tomado de Discursos Premio Nobel, Editorial Común Presencia, tomo 2. Bogotá, 2003/ Traducción de Colombia Truque Vélez

De: RevistaClave.com




















jueves, 20 de febrero de 2014

...llamamos al intervalo luminoso “vida” - Nikos Kazantzakis


18 de febrero de 1883- Heraclión
Escritor y filósofo





Nietzsche
(Fragmentos)


En las fronteras de la vida y de la muerte,
donde la presa halló refugio, en el recodo
secreto de la entraña, velas, cazador,
y sobre la salvaje presa te abalanzas.
Las tres sirenas pasas —Dios, amor y patria—
y recorres la tierra vagabundo
¡más allá de la dicha y la esperanza!
Asesino-de-dios, herido Akrita,
gemiste tú y yo te escucho y llego
cual un lebrel hambriento desde Creta:
Ha llegado el tiempo, álzate, capitán;
ya anochece, los astros se encendieron:
hambre tiene el corazón, morir no quiero.
Señora-Llama apareció, la-ama-de-leche,
y erguida, muda, en la oscuridad nos hace señas:
¡las torres de la deshonra se hagan ceniza!
¡Rico botín, hermano, no queremos;
glorias, dichas no aprecia nuestro espíritu,
no nos tañe el pandero hetera alguna
en la del mundo caravana vergonzante;
aire puro queremos – de la tierra
el bajo cielo raso nos sofoca!

(...)

¡Ah si Caronte muriera por un instante
y tú te alzaras, alma valerosa,
y que de ti se cogiera voraz,
entre esbeltos cipreses florecidos,
en cuelgas todo tu harapiento ejército,
cual se arraciman las abejas con su reina!
Mira: comienza ahora la batalla:
álzate, alma, y repártenos troneras;
a nuestros corazones tu dolor embriaga
y tus barquitos de papel en el asalto
de nuestro deseo volviéronse galeras,
y hojas crió la mente y alas nuevas.
Ya silban las primeras balas y la Moira
amarra sus sandalias coloradas.
Las amenazas, negras mensajeras,
tocan la puerta del hombre desdichado.
Las narices del tiempo azufre huelen;
circunda tu palabra cual un león
a la tierra madura y las sienes crujen.
¡Oh Nietzsche novio, parte el gran cortejo;
crían las tumbas crespos azahares;
y la Victoria llega ya a tu soledad!

De: blogslarioja.com


"Carta al Greco"
Fragmento

Todo hombre cabal tiene en sí, en el corazón de su corazón, un centro secreto alrededor del cual gira el universo; esta revolución secreta da una unidad a nuestro pensamiento y a nuestras acciones y nos ayuda a descubrir o a inventar las armas del mundo. Unos tienen el amor, otros la sed de conocimiento, otros la bondad o la belleza; o también la pasión del oro o del poder: todo esto lo refieren y los someten a esta pasión central. Desdichado el hombre que no siente en el fondo de sí mismo a un monarca absoluto que lo gobierna: su vida, anárquica e incoherente, se dispersa a todos los vientos. Abuelo, nuestro centro, que en su torbellino se ha apoderado de todo el mundo visible, esforzándose, por levantarlo al estadio superior del calor y de la responsabilidad, es este: la lucha con Dios. ¿Cuál Dios? La cumbre salvaje del alma humana que siempre estamos a punto de alcanzar y siempre se nos escapa un salto y sube más arriba.










Nikos, con su madre y sus dos hermanas, en Heraklión.