miércoles, 15 de julio de 2015

“Nadie te dará fuerzas para entrar en la noche”.- Natalia Levi o Natalia Ginzburg

14 de julio de 1916- Italia
Escritora y política.

Los zapatos rotos


Yo llevo rotos los zapatos y la amiga con la que vivo en este momento también lleva rotos los zapatos. Si le hablo del tiempo en que yo seré una vieja escritora famosa, ella inmediatamente me pregunta: «¿Qué zapatos llevarás?» Entonces yo le digo que llevaré zapatos de gamuza verde, con una gran hebilla de oro a un lado.
Yo pertenezco a una familia en la que todos llevan zapatos buenos y nuevos. Mi madre, incluso, tuvo que encargar que le hicieran un armarito especial para guardar los zapatos: tantos eran los que tenía. Cuando vuelvo con ellos, lanzan gritos de indignación y de dolor a la vista de mis zapatos.
Pero yo sé que también con los zapatos rotos se puede vivir. En el período alemán me encontraba aquí, en Roma, sola, y no tenía más que un par de zapatos. Si se los hubiera enviado al zapatero, me habría tenido que quedar dos o tres días en la cama, cosa que no me era posible. Por tanto, seguí llevándolos y, para colmo, llovió: notaba cómo se iban deshaciendo lentamente, cómo se volvían blandos e informes, y sentía el frío del empedrado en las plantas de los pies. Es por eso por lo que también ahora llevo siempre los zapatos rotos: me acuerdo de aquellos y no me parecen ya tan rotos por comparación, y cuando tengo dinero prefiero gastarlo en otra cosa, porque los zapatos no son ya para mí algo esencial. Fui mimada al principio por la vida, siempre rodeada de un afecto tierno y vigilante, pero aquel año en Roma estuve sola por primera vez, y por eso Roma me es tan querida, aunque está cargada de historia para mí, cargada de recuerdos angustiosos y de algunas pocas horas dulces. También mi amiga lleva los zapatos rotos, y por eso nos sentimos a gusto juntas. Mi amiga no tiene a nadie que le reproche los zapatos que lleva; sólo tiene un hermano que vive en el campo y que se pasea con botas de cazador. Ella y yo sabemos lo que pasa cuando llueve y las piernas están desnudas y mojadas, y en los zapatos entra el agua, y se produce ese pequeño rumor a cada paso, esa especie de chapoteo.
Mi amiga tiene una cara pálida y viril, y fuma en una boquilla negra. Cuando la vi por primera vez, sentada a una mesa, con sus gafas de montura de tortuga y su rostro misterioso y desdeñoso, con su boquilla negra entre los dientes, pensé que parecía un general chino. Entonces no sabía que llevaba los zapatos rotos. Lo supe más tarde.
Nos conocemos sólo desde hace unos meses, pero es como si nos conociéramos desde hace muchos años. Mi amiga no tiene hijos; yo, por el contrario, sí los tengo, y esto es extraño para ella. Jamás los ha visto sino en fotografías, pues viven en provincias con mi madre, y también el que ella no haya visto jamás a mis hijos resulta extrañísimo entre nosotras. En cierto sentido, ella no tiene problemas, puede ceder a la tentación de mandarlo todo a freír espárragos; yo no puedo. Así pues, mis hijos viven con mi madre, y hasta ahora no llevan los zapatos rotos. Pero ¿cómo serán de hombres? Quiero decir: ¿qué zapatos llevarán de hombres? ¿Qué camino elegirán para sus pasos? ¿Decidirán excluir de sus deseos todo lo que es agradable pero no necesario, o afirmarán que todas las cosas son necesarias y que el hombre tiene derecho a llevar los pies dentro de zapatos buenos y nuevos?
Mi amiga y yo hablamos largamente de esto, y de cómo será el mundo entonces, cuando yo sea una vieja escritora famosa y ella vaya por el mundo con su mochila a la espalda, como un viejo general chino, y mis hijos vayan por su camino, con los zapatos nuevos y buenos y el paso firme de quien no renuncia, o con los zapatos rotos y el paso largo e indolente de quien sabe lo que no es necesario.
A veces combinamos matrimonios entre mis hijos y los hijos de su hermano, el que se pasea por el campo con botas de cazador. Hablamos de estas cosas hasta muy entrada la noche y bebemos té negro y amargo. Tenemos un colchón y una cama, y cada noche echamos a cara o cruz para ver cuál de las dos dormirá en la cama. Por la mañana, al levantarnos, nuestros zapatos rotos nos esperan sobre la alfombra.
Mi amiga dice a veces que está harta de trabajar y que le gustaría mandarlo todo a freír espárragos. Quisiera encerrarse en una taberna para beberse todos sus ahorros, o bien meterse en la cama y no volver a pensar en nada y dejar que vengan a cortarle el gas y la luz, dejar que todo se vaya a la deriva poco a poco. Dice que lo hará cuando yo me marche. Porque nuestra vida en común durará poco: yo me marcharé pronto y volveré a casa de mi madre, con mis hijos, una casa en la que no me estará permitido llevar los zapatos rotos. Mi madre me cuidará, me impedirá usar alfileres en vez de botones y escribir hasta las tantas de la noche. Y yo, a mi vez, cuidaré a mis hijos, venciendo la tentación de mandarlo todo a freír espárragos. Volveré a ser grave y maternal, como siempre me ocurre cuando estoy con ellos, una persona distinta de esta de ahora, una persona a la que mi amiga no conoce en absoluto.
Miraré el reloj y tendré en cuenta la hora, estaré vigilante y atenta en todas las cosas, y me preocuparé de que mis hijos tengan los pies siempre secos y calientes, porque sé que así debe ser si se puede, al menos en la infancia. Más aún, acaso, para aprender luego a andar con los zapatos rotos, es conveniente llevar los pies secos y calientes cuando se es niño.


De: apuntesdelechuza.files.wordpress.com



 “Hasta leer resulta difícil hoy en la América latina. Es natural. En un mismo país hay dos mundos, el primero, cada vez más pequeño y más rico, y el tercero, cada vez más pobre y numeroso."
Natalia Ginzburg


sábado, 11 de julio de 2015

“...nuestra sabiduría empieza donde la del autor termina...”- Marcel Proust


10 de julio de 1871- Francia

COMO A LA LUZ DE LA LUNA

“Ya era de noche. Me fui a mi cuarto, ansioso de estar ahora en la oscuridad sin ver ya el cielo, el campo y el mar brillando bajo el sol. Pero cuando abrí la puerta encontré la habitación iluminada como en la puesta de sol. Por la ventana veía la casa, el campo, el cielo y el mar, o más bien me parecía <<volver a verlo en sueños>>; la dulce luna me lo recordaba más que mostrármelo, difundiendo sobre su silueta un pálido esplendor que no disipaba la oscuridad, adensada como un olvido sobre su forma. Y pasé horas mirando en el patio el recuerdo mudo, vago, encantado y empalidecido de las cosas que, durante el día, me habían complacido o me habían desagradado, con sus gritos, sus voces o su zumbido.

El amor se había extinguido, tengo miedo en el umbral del olvido; mas he aquí, como a la luz de la luna, un poco pálidos, muy cerca de mí y sin embargo lejanos y ya pálidos, todos mis goces pasados y todas mis penas curadas, que me miran y se callan. Su silencio me enternece, a la vez que su lejanía y su palidez indecisa me embriagan de tristeza y de poesía. Y no puedo dejar de mirar ese claro de luna interior. “

De: “Los placeres y los días” (1896)

En: https://losversosdedavid.wordpress.com


“Dicen que el hombre no es hombre, mientras no escuche su nombre, de labios de una mujer..." - Nicolás Guillén

















TENGO


Cuando me veo y toco
yo, Juan sin Nada no más ayer,
y hoy Juan con Todo,
y hoy con todo,
vuelvo los ojos, miro,
me veo y toco
y me pregunto cómo ha podido ser.

Tengo, vamos a ver,
tengo el gusto de andar por mi país,
dueño de cuanto hay en él,
mirando bien de cerca lo que antes
no tuve ni podía tener.

Zafra puedo decir,
monte puedo decir,
ciudad puedo decir,
ejército decir,
ya míos para siempre y tuyos, nuestros,
y un ancho resplandor
de rayo, estrella, flor.

Tengo, vamos a ver,
tengo el gusto de ir
yo, campesino, obrero, gente simple,
tengo el gusto de ir
¡es un ejemplo¿
a un banco y hablar con el administrador,
no en inglés,
no en señor,
sino decirle compañero como se dice en español.

Tengo, vamos a ver,
que siendo un negro
nadie me puede detener
a la puerta de un dancing o de un bar.
O bien en la carpeta de un hotel
gritarme que no hay pieza,
una mínima pieza y no una pieza colosal,
una pequeña pieza donde yo pueda descansar.

Tengo, vamos a ver,
que no hay guardia rural
que me agarre y me encierre en un cuartel,
ni me arranque y me arroje de mi tierra
al medio del camino real.

Tengo que como tengo la tierra tengo el mar,
no country,
no jailáif,
no tennis y no yatch,
sino de playa en playa y ola en ola,
gigante azul abierto democrático:
en fin, el mar.

Tengo, vamos a ver,
que ya aprendí a leer,
a contar,
tengo que ya aprendí a escribir
y a pensar
y a reír.

Tengo que ya tengo
donde trabajar
y ganar
lo que me tengo que comer.

Tengo, vamos a ver,
tengo lo que tenía que tener.


De: http://www.los-poetas.com




miércoles, 8 de julio de 2015

"¡Noche, envuélvenos en tu calma, a nosotros, los que andamos solos"- Verner von Heidenstam


6 de julio de 1859- Suecia














Patios durmientes

El camino serpentea blanco y desierto
entre los patios silenciosos de la noche.
Todo lo funesto, aún por suceder,
duerme profunda y quietamente.
Tragedia, vigilia, tiempos de desgracia,
todo vendrá, rumor de coche fúnebre,
jóvenes envejecen, granjas desaparecen.
¡Noche, envuélvenos en tu calma,
a nosotros, los que andamos solos,
envuelve nuestros días venideros!




La joya

La dicha es una joya femenina.
Dioses estrictos y fieros destinos,
una pieza de pan que se termina,
así es la vida para los hombres.



De: http://www.periodicodepoesia.unam.mx



sábado, 4 de julio de 2015

"... qué sabes tú de los dolores que hay en mí..."- Franz Kafka

3 de julio de 1883- República Checa

A. ¡Sé sincero! ¿Cuándo podrás sentarte otra vez como hoy, frente a una cerveza, con alguien que te escucha? ¡Sé sincero! ¿En qué consiste tu poder?

B. ¿Tengo acaso poder? ¿En qué tipo de poder estás pensando?

A. Me quieres desviar del tema, tú, alma insincera. Quizá tu poder consiste precisamente en tu insinceridad.

B. ¡Mi poder! Porque estoy aquí sentado, en esta pequeña fonda, y he encontrado a un antiguo compañero de colegio que me acompaña, por eso ya soy poderoso.

A. Entonces lo enfocaré de otra manera. ¿Te consideras poderoso? Pero ahora responde con sinceridad, si no me levanto y me voy a casa. ¿Te consideras poderoso?

B. Sí, me considero poderoso.

A. Bien, ya ves.

B. Pero ése es un asunto privado. Nadie ve una huella de ese poder, ni un grano, ni siquiera yo.

A. Pero te consideras poderoso. ¿Por qué te consideras entonces poderoso?

B. No es del todo correcto decir: «me considero poderoso.» Eso sería soberbia. Tal y como estoy aquí sentado, viejo, sucio y abandonado al vicio, no me considero poderoso. El poder en el que creo no es ejercido por mí, sino por otros y estos otros se someten a mí. Este hecho, naturalmente, me avergüenza mucho y no hace en absoluto que me sienta orgulloso. O soy un sirviente, al que grandes señores han hecho su señor por capricho, entonces estaría todavía bien, entonces todo sería apariencia, o he sido realmente destinado a ser su señor; qué podría hacer yo en ese caso, un pobre viejo desamparado. Soy incapaz de llevar el vaso sin temblar desde la mesa hasta mis labios y ahora debería regir las tormentas o el océano.

A. Ya ves lo poderoso que eres y lo querías callar. Pero se te conoce. Aunque siempre te sientas solo en una esquina, todos los contertulios te conocen.

B. Sí, bien, los contertulios saben mucho. Yo sólo oigo fragmentos de sus conversaciones, pero lo que oigo constituye toda mi información y confianza.

A. ¿Cómo? Después de lo que escuchas aquí, ¿no gobiernas acaso?

B. No, seguro que no. ¿Perteneces por casualidad a los que creen que yo gobierno?

A. Lo acabas de decir.

B. ¿He podido decir algo semejante? No, yo sólo dije que me considero poderoso, pero que no ejerzo ese poder. No lo puedo ejercer, pues aunque mis ayudantes están aquí, no ocupan sus puestos y nunca los ocuparán. Son negligentes, en todos los lugares a los que no pertenecen andan vagando por ahí, desde todas partes dirigen sus ojos hacia mí, yo lo permito todo y asiento con la cabeza. ¿No tengo derecho, por tanto, a decir que no soy poderoso? Y no me considero insincero.

En: Fragmentos póstumos

De: www.medellindigital.gov.co




“Estamos abandonados como niños extraviados en el bosque. Cuando permaneces ante mí y me miras, qué sabes tú de los dolores que hay en mí y qué sé yo de los que hay en ti. Y si yo me arrojara a tus pies y llorara y te contara, qué sabrías más de mí que del infierno, si alguien te hubiese dicho que allí hace calor y es un lugar espantoso. Sólo por eso los seres humanos deberíamos mostrarnos entre nosotros tan respetuosos, tan pensativos y amantes como si estuviéramos ante las puertas del infierno”.
FRANZ KAFKA

jueves, 2 de julio de 2015

Emil Sinclair o... Hermann Hesse




2 de julio de 1877- Imperio Alemán
Novelista, ensayista y poeta.

Lobo estepario


Yo, lobo estepario, troto y troto,
la nieve cubre el mundo,
el cuervo aletea desde el abedul,
pero nunca una liebre, nunca un ciervo.

¡Amo tanto a los ciervos!
¡Ah, si encontrase alguno!
Lo apresaría entre mis dientes y mis patas,
eso es lo más hermoso que imagino.
Para los afectivos tendría buen corazón,
devoraría hasta el fondo de sus tiernos perniles,
bebería hasta hartarme de su sangre rojiza,
y luego aullaría toda la noche, solitario.

Hasta con una liebre me conformaría.
El sabor de su cálida carne es tan dulce de noche.
¿Acaso todo, todo lo que pueda alegrar
una pizca la vida está lejos de mí?
El pelo de mi cola tiene ya un color gris,
apenas puedo ver con cierta claridad,
y hace años que murió mi compañera.

Ahora troto y sueño con ciervos,
troto y sueño con liebres,
oigo soplar el viento en noches invernales,
calmo con nieve mi garganta ardiente,
llevo al diablo hasta mi pobre alma.

Versión de Andrés Holguín

De: amediavoz.com


Su famosa novela.









"Santa María soy yo"- Juan Carlos Onetti


















1º de julio de 1909- Uruguay

















Balada del ausente


Entonces no me des un motivo por favor
No le des conciencia a la nostalgia,
La desesperación y el juego.
Pensarte y no verte
Sufrir en ti y no alzar mi grito
Rumiar a solas, gracias a ti, por mi culpa,
En lo único que puede ser
Enteramente pensado
Llamar sin voz porque Dios dispuso
Que si Él tiene compromisos
Si Dios mismo le impide contestar
Con dos dedos el saludo
Cotidiano, nocturno, inevitable
Es necesario aceptar la soledad,
Confortarse hermanado
Con el olor a perro, en esos días húmedos del sur,
En cualquier regreso
En cualquier hora cambiable del crepúsculo
Tu silencio
Y el paso indiferente de Dios que no ve ni saluda
Que no responde al sombrero enlutado
Golpeando las rodillas
Que teme a Dios y se preocupa
Por lo que opine, condene, rezongue, imponga.
No me des conciencia, grito, necesidad ni orden.
Estoy desnudo y lejos, lo que me dejaron
Giro hacia el mundo y su secreto de musgo,
Hacia la claridad dolorosa del mundo,
Desnudo, sólo, desarmado
bamboleo mi cuerpo enmagrecido
Tropiezo y avanzo
Me acerco tal vez a una frontera
A un odio inútil, a su creciente miseria
Y tampoco es consuelo
Esa dulce ilusión de paz y de combate
Porque la lejanía
No es ya, se disuelve en la espera
Graciosa, incomprensible, de ayudarme
A vivir y esperar.
Ningún otro país y para siempre.
Mi pie izquierdo en la barra de bronce
Fundido con ella.
El mozo que comprende, ayuda a esperar, cree lo que ignora.
Se aceptan todas las apuestas:
Eternidad, infierno, aventura, estupidez
Pero soy mayor
Ya ni siquiera creo,
En romper espejos
En la noche
Y lamerme la sangre de los dedos
Como si la hubiera traído desde allí
Como si la salobre mentira se espesara
Como si la sangre, pequeño dolor filoso,
Me aproximara a lo que resta vivo, blando y ágil.
Muerto por la distancia y el tiempo
Y yo la, lo pierdo, doy mi vida,
A cambio de vejeces y ambiciones ajenas
Cada día más antiguas, suciamente deseosas y extrañas.
Volver y no lo haré, dejar y no puedo.
Apoyar el zapato en el barrote de bronce
Y esperar sin prisa su vejez, su ajenidad, su diminuto no ser.
La paz y después, dichosamente, en seguida, nada.
Ahí estaré. El tiempo no tocará mi pelo, no inventará arrugas, no me inflará las mejillas
Ahí estaré esperando una cita imposible, un encuentro que no se cumplirá.


Juan Carlos Onetti

De: http://www.onetti.net








Para "ganar mi pan cotidiano sin esclavitud.” - Aurore Dupin

Aurore Dupin o George Sand
1º de julio de 1804- Francia

“Cuando yo era joven a tu padre se le ocurrió que me vistiera como un muchacho. Mi hermana hizo lo mismo, y así íbamos a todos lados a pie, con nuestros maridos, al teatro. Significó una gran economía en nuestros hogares”. “La idea al principio me pareció divertida y después muy inteligente. Como ya había estado vestida de varón en mi infancia y había salido a cazar con blusa y polainas no me resultó nada difícil volver a una vestimenta que no era nueva para mí. En ese entonces la moda ayudaba bastante. Los hombres vestían unas largas chaquetas rectas, que caían hasta los talones. (...) De modo que me hice hacer una chaqueta de grueso paño gris, con el pantalón y el chaleco iguales. Con un sombrero gris y una gruesa corbata de lana parecía un estudiante de primer año. No puedo expresar el placer que me produjeron mis botas, hubiera querido dormir con ellas (...). Con esos pequeños tacos herrados me sentía firme sobre el piso. Recorría París de punta a punta. Me veía capaz de dar la vuelta al mundo. Salía con cualquier tiempo, volvía a cualquier hora, iba a la platea a los teatros. Nadie me miraba ni desconfiaba de mi disfraz. (...) Pese a que en este extraño modo de vida no había nada de lo que yo pudiera avergonzarme, lo adopté teniendo clara conciencia de las consecuencias que podía tener sobre mi reputación y las condiciones de mi vida. (...) Sin embargo, parecía que el destino me empujaba. Lo sentía imbatible y estaba decidida a que así fuese; no un grandioso porvenir, era demasiado independiente en medio de mi fantasía para alimentar cualquier tipo de aspiración, sino tan sólo un destino de libertad espiritual y aislamiento poético, en una sociedad a la que no pedía más que olvido y condescendencia para que me permitiera ganar mi pan cotidiano sin esclavitud.” 

George Sand: Historia de mi vida, Parsifal, Barcelona,1990


"Nos dispersamos a sembrar la muerte en ambos hemisferios y yo, como un águila que rasgase el telón de las nubes, caí sobre las antiguas comarcas del extremo oriente, allí donde las profundas depresiones de la altiplanicie asiática, internándose en el mar bajo un cielo de fuego, crean aún en medio de una intensa humedad, plantas gigantes y animales temibles. Repuesto de mi cansancio, me sentía imbuido de una fuerza inconmensurable, orgulloso de sembrar caos y muerte. Con un ala barrí toda una comarca; con un soplido derribé todo un bosque, y sentía una ciega alegría, la de ser más poderoso que las fuerzas de la naturaleza.

"De repente, un perfume me atravesó y, sorprendido por esta sensación tan nueva, me detuve para ver su procedencia. Entonces vi por vez primera a un ser que había aparecido en la tierra durante mi ausencia; una criatura fresca, delicada, imperceptible: ¡la rosa!

"Me precipité para aplastarla. Ella se plegó y, recostada sobre el césped, pudo decirme:

"- ¡Ten piedad! Soy tan hermosa y tan dulce... Siente mi aroma, me perdonarás.

"Aspiré y una embriaguez repentina aplacó mi furor. Me recosté yo también en el césped y dormí a su lado.

"Cuando desperté, la rosa se había incorporado y se balanceaba débilmente, mecida por mi aliento.

"- Seamos amigos - me dijo. no me dejes. Cuando pliegas tus temibles alas, te encuentro bello y te amo. Erres, sin dudas, el rey del bosque. Tu aliento, cuando se calma, es un canto delicioso. Quédate o llévame contigo, así podré ver el sol y las nubes más de cerca.

"Puse la rosa en el medio de mi pecho y salí volando con ella. Pero pronto me pareció que se marchitaba; al languidecer, era incapaz de hablar; sin embargo su perfume continuaba hechizándome, y, por temor a aniquilarla, yo volaba con suavidad, acariciando la cima de los árboles, evitando el menor choque. Así, con suma precaución, remonté vuelo hasta el palacio de nubes sombrías donde me esperaba mi padre.

De: Lo que dicen las flores
En: cuentosmagicosblog.blogspot.com



lunes, 29 de junio de 2015

“Qué mentalidad pobre hay que tener para decir que los animales son máquinas carentes de sentimientos y de entendimiento."- Voltaire

A 42 años del Golpe Cívico-Militar en Uruguay.













“ La estrategia ensayada con las compañeras fue aplicada desde setiembre de 1973 a los secuestrados del Penal de Libertad. Se podían tomar todo el tiempo del mundo, nadie los apuraba. No nos fusilaron para no perder un instrumento de chantaje.  Al horizonte amenazante de la tortura a golpes, plantón, picana y submarino, siempre posible de ser aplicada, incluso dentro del Penal, le agregaron la metodología de la gota de agua que horada la piedra.. La tortura sicológica vino aderazada con arranques retóricos de corte nacionalista y condimentada  con discursos contra la corrupción de los políticos y los especuladores. Los más atrevidos se atrevían a confesar simpatías con reformas agrarias y sociales que, por supuesto, debían mantener en secreto para no ser descubiertos por los mandos fascistas. Jugaban con las divisiones internas en las fuerzas armadas, presentando la puja de poder entre grupos iguales entre sí como diferencias ideológicas entre legalistas y golpistas o fascistas y nacionalistas. El método de desarticulación de las reservas morales del prisionero comenzaba por transformar el rechazo a los torturadores en comprensión del motivo conque justificaban la tortura: obtener información para evitar derramamientos de sangre. Intentaban despojar a la tortura de su naturaleza inhumana e ignominiosa, haciendo  que el prisionero la viera como una cuestión pragmática, instrumento de uso inevitable en una guerra, que debía aceptarla como una consecuencia de sus propios actos y dejarla de ver como una práctica aberrante. No sólo mediante el dolor físico se quebraba al torturado, en la sala de tortura se trataba de convencerlo de lo ilusorio de su lucha por la revolución social. Si el torturador lograba que el torturado entendiera intelectualmente sus argumentos, el prisionero derivaba, conciente o inconscientemente, hacia la claudicación y  el consentimiento obsecuente. En algunos casos, la derrota del torturado llegaba al sometimiento y colaboración totales. El régimen de aislamiento dejaba al prisionero sólo contra el mundo, privado de todo estímulo intelectual, flotando en la estratófera como si el calabozo fuera un satélite artificial, víctima fácil de las presiones y manipulaciones del torturador profesionalizado en las academias estadounidenses de tortura. Estaba pensado como sistema de degradación síquica y moral que favorecía la claudicación y la entrega moral de los prisioneros”.

Fuente: Blog de Jorge Zabalza

En: fumaylucha.blogspot.com

A 42 años, la impunidad mantiene vivo el Recuerdo.

jueves, 25 de junio de 2015

Vos sí que te seguís cuidando la Flauta.



Para la estatua inaugurada hoy en el Centro de Montevideo
(18 de Julio y Yi)
en su homenaje,
a 80 años de su deceso en Colombia. 





























jueves, 18 de junio de 2015

Otra merecida distinción para nuestro querido Francisco Castillo

Cuentos del Taller 2013
Fallo del Jurado

Segundo concurso nacional de cuento breve para asistentes a Talleres Literarios


Acta del Jurado

El jurado actuante en el segundo concurso nacional de cuento breve para asistentes a Talleres Literarios, CUENTOS DEL TALLER 2013 , organizado por la Fundación Lolita Rubial y Quipus - Centro de Formación, destaca la participación de 41 Talleres Literarios (12 talleres del Interior del País y 29 de Montevideo), 194 talleristas participantes y 222 cuentos presentados, ha resuelto la siguiente premiación:

Cuentos seleccionados por Talleres de Montevideo - (29 talleres)

Taller “Formación humanística Perras Negras”
Coordinadora: Ana Milán
Seudónimo: SOL
Nombre: Francisco Castillo Vico
Cuento: “La hora amarga”
 

Por el Jurado:

Prof. Rosmary Cardozo

Esc. Glenia Eyerabide

Esc. Jorge Chagas


Minas 20 de abril de 2015

Fundación "Lolita Rubial"

De: www.fundacionlolitarubial.org


de tod@s tus compañer@s
y graciassss
por tus enriquecedores aportes en cada Encuentro.