jueves, 7 de noviembre de 2013

“Ibn Hazm, Guinezelli, Shakespeare y el mismo Stendhal no se equivocaron: el amor es una pasión que todos o casi todos veneran pero que pocos, muy pocos, viven realmente” - Octavio Paz



















Mis ojos no se paran sino donde estás tú.
Debes de tener las propiedades que dicen del imán.
Los llevo adonde tú vas y conforme te mueves,
como en gramática el atributo sigue al nombre.

* * *

Cuando me voy de tu lado, mis pasos
son como los del prisionero a quien llevan al suplicio.
Al ir a ti, corro como la luna llena
cuando atraviesa los confines del cielo.
Pero, al partir de ti, lo hago con la morosidad
con que se mueven las altas estrellas fijas.

* * *

Cuando mis ojos ven a alguien vestido de rojo,
mi corazón se rompe y desgarra de pena.
¡Es que ella con su mirada hiere y desangra a los hombres
y pienso que el vestido está empapado y empurpurado con esa sangre!

* * *

Cuando se trata de ella, me agrada la plática,
y exhala para mí un exquisito olor de ámbar.
Si habla ella, no atiendo a los que están a mi lado
y escucho sólo sus palabras placientes y graciosas.
Aunque estuviese con el Príncipe de los Creyentes,
no me desviaría de mi amada en atención a él.
Si me veo forzado a irme de su lado,
no paro de mirar atrás y camino como una bestia herida;
pero, aunque mi cuerpo se distancie, mis ojos quedan fijos en ella,
como los del náufrago que, desde las olas, contemplan la orilla.
Si pienso que estoy lejos de ella, siento que me ahogo
como el que bosteza entre la polvareda y la solana.
Si tú me dices que es posible subir al cielo,
digo que sí y que sé dónde está la escalera.

* * *

Las nubes han tomado lecciones de mis ojos
y todo lo anegan en lluvia pertinaz,
que esta noche, por tu culpa, llora conmigo
y viene a distraerme en mi insomnio.
Si las tinieblas no hubiesen de acabar
hasta que se cerraran mis párpados en el sueño,
no habría manera de llegar a ver el día,
y el desvelo aumentaría por instantes.
Los luceros, cuyo fulgor ocultan las nubes
a la mirada de los ojos humanos,
son como ese amor tuyo que encubro, delicia mía,
y que tampoco es visible más que en hipótesis.

* * *

Pastor soy de estrellas, como si tuviera a mi cargo
apacentar todos los astros fijos y planetas.
Las estrellas en la noche son el símbolo
de los fuegos de amor encendidos en la tiniebla de mi mente.
Parece que soy el guarda de este jardín verde oscuro del firmamento,
cuyas altas yerbas están bordadas de narcisos.
Si Tolomeo viviera, reconocería que soy
el más docto de los hombres en espiar el curso de los astros.

* * *

Melancólico, afligido e insomne, el amante
no deja de querellarse, ebrio del vino de las imputaciones.
En un instante te hace ver maravillas,
pues tan pronto es enemigo como amigo, se acerca como se aleja.
Sus transportes, sus reproches, su desvío, su reconciliación
parecen conjunción y divergencia de astros, presagios estelares adversos y favorables.
Mas, de pronto, tuvo compasión de mi amor, tras el largo desabrimiento,
y vine a ser envidiado, tras de haber sido envidioso.
Nos deleitamos entre las blancas flores del jardín,
agradecidas y encantadas por el riego de la escarcha:
rocío , nube y huerto perfumado
parecían nuestras lágrimas, nuestros párpados y su mejilla rosada.

* * *

Me quedé con ella a solas, sin más tercero que el vino,
mientras el ala de la tiniebla nocturna se abría suavemente.
Era una muchacha sin cuya vecindad perdería la vida.
¡Ay de ti! ¿Es que es pecado este anhelo de vivir?
Yo, ella, la copa, el vino blanco y la oscuridad
parecíamos tierra, lluvia, perla, oro y azabache.

* * *

Hasta que llegó la noche estuve esperando verte,
¡oh deseo mío!, oh colmo de mi anhelo!;
pero las tinieblas me hicieron perder la esperanza,
cuando antes, aunque apareciera la noche, no desesperaba de que siguiera el día.
Tengo para ello una prueba que no puede mentir,
pues por muchas análogas nos guiamos en asuntos difíciles,
y es que, si te hubieras decidido a visitarme, no hubiera habido tinieblas,
y la luz, -tu luz- hubiera permanecido sin cesar entre nosotros.

* * *

La «bella paciencia» está prisionera;
pero las lágrimas corren libremente.

De: Sobre las señales del Amor de  Poemas del collar de La Paloma








Ibn Hazm, o Abu Muhammad `Ali ibn Ahmad ibn Sa`id ibn Hazm, nacido en Córdoba, España, el
7 de noviembre del 994, además de historiador, 
teólogo, filósofo, fue un narrador y poeta hispanomusulmán de gran valía.

Por su actividad política, padeció cárcel en diferentes oportunidades, destierro y hasta la sanción de que sus obras fueran quemadas en acto público.







Quisiera rajar mi corazón con un cuchillo, 
meterme dentro de él y luego volver a cerrar mi pecho. 
para que estuvieras en él y no habitaras en otro, 
hasta el día de la resurrección y del juicio; 
para que moraras en él durante mi vida y, a mi muerte, 
ocuparas las entretelas de mi corazón en la tiniebla del sepulcro. 

Primer verdor



LA PRIMAVERA


Plena es el alma que puede sentir de nuevo esas horas,
Cuando el hombre feliz contempla los campos,
Y todos se preguntan cómo podrían
A los placeres de la vida abrirse.

Como la bóveda del cielo, que abre su inmensidad.
Así es entonces la alegría de los valles libres.
El corazón aspira la nueva vida,
Los pájaros cantan, transformándose en melodía sus gemidos.

El hombre que frecuentemente las más hondas preguntas se hace
Habla entonces de esa vida de la que la palabra nace
Sin que el dolor le muerda en el alma,
Y dichoso su hacienda vigila.

Su morada resplandece, bajo los altos vientos.
El más vasto campo se rinde al hombre y los caminos
Lejos se pierden más allá de la mirada,
Y arrasados puentes cruzan sobre el río



Friedrich Hölderlin















miércoles, 6 de noviembre de 2013

“Ama-gi”: la primera palabra que designó en el mundo el concepto de “libertad”

Fue escrita alrededor del año 2300 a.C. en una tabla de arcilla, en Lagash.
Se trata de la palabra sumeria Ama-gi, que traducida literalmente significa “volver a la madre”. ¿Por qué?

Resulta que cuando en la región sumeria de Lagash, el nuevo rey Urukagina asumió el poder, la ciudad estaba sumida en la miseria. Había estado gobernada por ciudadanos acomodados y sacerdotes corruptos. Las tasas de intereses eran elevadísimas y debían pagar por tareas tan comunes como esquilar una oveja o velar a un familiar. Por ejemplo, sepultar el cuerpo del padre de familia muerto costaba siete jarras de cerveza y 420 hogazas de pan. La situación favorecía a que las deudas aumentaban a gran escala, lo que obligaba que los padres vendieran a sus hijos como esclavos para poder pagar. Urakagina se deshizo de los recolectores de impuestos y bajó las tasas. Incluso, canceló los impuestos a los servicios básicos. Prohibió a funcionarios y sacerdotes tomar como pago las tierras o posesiones de otros y amnistió a los deudores. Redujo la burocracia llena de cargos innecesarios. Separó las funciones religiosas de las civiles, por lo tanto, como cuentan los cronistas de la época, “los sacerdotes dejaron de invadir los huertos de los hombres humildes”.

La intención de Urukagina era devolverle a la ciudad el estado de justicia que los dioses habían establecido. “Liberó a los habitantes de Lagash de la usura […] del hambre, y del asesinato.”

Fue por primera vez en la historia de la escritura, al menos conocida hasta la actualidad, que se talló en caracteres cuneiformes la palabra con el concepto de libertad: Ama-gi. Era el símbolo de la libertad de vivir sin miedo ni opresión. Significaba “volver a la madre”, es decir devolver la ciudad de Lagash a un estado anterior de mayor pureza, que honrara los deseos de los dioses. Retornar a sus primeros tiempos, a un pasado idílico.



De: http://brendayenerich.escritoresdepinamar.com/



Profa. Patricia Borda, procesada junto a otras seis personas
por "asonada", aunque la frase éticamente correcta es
"ejercicio de la libertad de expresión".





“El hombre sin Atributos no es una novela: pertenece a un género inaugurado por Robert Musil que se llama Ensayo en Escenas Vivas>” - Marta Sanuy (De: http://www.calidoscopio.net)

6 de noviembre de 1880- Klagenfurt



















Entrevista a Robert Musil
por Maurus Fontana

                          
Fontana : Su nueva novela, ¿cómo se llama?

Musil : La hermana gemela (más tarde: El hombre sin atributos).

Fontana : ¿Y en qué época la sitúa?

Musil : Entre 1912 y 1914. El final de la novela es la movilización militar que desgarró al mundo de tal modo que todavía no hemos podido repararlo.

Fontana : Lo que puede ser visto como un síntoma...

Musil : Sí, desde luego. Aunque quisiera aclarar que no he escrito una novela histórica. No me interesa la explicación real de los acontecimientos reales. Tengo una pésima memoria. Por lo demás, los hechos son siempre intercambiables. Me interesa el momento imaginativo, quiero decir: lo fantasmal de los acontecimientos.

Fontana : ¿De qué punto arranca usted?

Musil: Yo presupongo algunas cosas: el año de 1918 nos hubiera traído tanto las fiestas de aniversario de los setenta años de gobierno de Francisco José I, como las de los treinta y cinco del Kaiser Guillermo II. Y teniendo en cuenta este futuro aniversario paralelo los patriotas de ambos países en la novela se lanzan a una apresurada carrera. Lo que quieren es atacarse mutuamente, así como también atacar al mundo. Todo termina en la catástrofe y el lamento de 1914: "No queríamos la guerra". Bueno, resumiendo: comienza lo que he llamado la Acción Paralela. Hay quienes tienen la idea austriaca, que conocen por los recuerdos de otras guerras: Austria se libra del yugo prusiano, quiero decir: tiene que surgir algo así como una Austria universal, hecha a imagen y semejanza del imperio, ejemplo de la convivencia entre pueblos distintos. Desde luego, en la cúpula se encuentra el emperador de la paz. A todo esto, el año del impresionante jubileo, 1918, será la coronación del proyecto. Por otra parte, los prusianos tiene como siempre una idea exacta del poder, su perfección técnica se los permite; desde la acción paralela su ataque ha sido planeado también para 1918.

Fontana : Es decir, la ironía es el centro de la novela. No quisiera preguntarle ahora sobre este tema, sino otra cosa: ¿cómo pone usted ese mundo en movimiento, esos dos mundos?

Musil: Introduciendo primero a un hombre joven que ha sido educado y entrenado ejemplarmente en el conocimiento y el saber de su época, alguien que domina la física, las matemáticas y la técnica. Alguien que entra de lleno en nuestra vida actual porque, para decirlo otra vez, nada hay en mi novela histórica que no tenga validez aquí y ahora. Mi personaje no sale de su asombro viendo cómo la realidad se ha quedado por lo menos cien años atrás de nuestras ideas. Esta diferencia necesaria -que yo busco también entender- va configurando el tema central: ¿cómo debe comportarse un intelectual ante la realidad? A este personaje opongo otra figura: un hombre de gran personalidad, alguien que pertenece al gran mundo, un individuo que reúne talento de un economista y la lucidez de un esteta, y que los ha mezclado en extraña y efectiva unidad. Viene Berlín directamente, en Austria quiere reponerse. En realidad viene a obtener secretamente para su consorcio los yacimientos de cobre en Bosnia y asegurar la tala de árboles. En el salón de la segunda Diotima, esposa de un conocido, anfitrión, el representante de la vieja armonía universal y austriaca. conoce a esta mujer. Entre los dos se desarrolla una novela sentimental que termina o debe terminar en el vacío. Al mi tiempo el hombre joven encuentra en la casa de sus padres -y durante un entierro- a su hermana gemela, a que no conocía. La hermana gemela biológicamente algo muy extraño; pero que vive en todos nosotros como utopía, como una idea manifesta de nosotros mismos. Así, lo que en la mayoría es sólo una nostalgia, a mi personaje se le convierte en realidad. Y pronto los dos hermanos están viviendo juntos en la vieja comunidad que hemos llamado un buen matrimonio. Lo he puesto en el centro de nuestros dolores actuales. No hay genios, ni religiones. En vez de vivir en algo, los dos viven para algo. Quiero decir, en un cúmulo de situaciones donde prolongo nuestra identidad. Pero los hermanos geme el yo y el no-yo, sienten la escisión de comunidad, los dos se derrumban con el mundo, los dos terminan huyendo. Fracasa el intento de conservar y detener aquella experiencia. El absoluto no puede conservarse. Consecuencia: el mundo no puede existir sin el mal, porque el mal nos trae el movimiento. El bien sólo provoca la parálisis. Muestro la línea paralela, la otra pareja: Diotima y el héroe de la economía. Si él no hiciera negocios, no podría tener un alma; no por el dinero que uno necesita para poder tener una, sino porque lo sagrado y lo profano son una masa inerte. Esta pareja es también necesaria y determinada. La narración continúa en este sentido; su tema central, el amor y el éxtasis, lo desarrollo después desde la perspectiva de la locura, desde la mira de un individuo obsesionado por la idea de la redención. Los acontecimientos toman un curso imprevisto, se llega a una lucha entre los alumnos de un nuevo espíritu y el esteta de la economía. Ahí describo un gran congreso. Ninguno de los dos bandos obtiene el dinero que piensan otorgar, sino un general a quien el Ministerio de la Guerra envió al congreso sin previa invitación. El dinero se emplea para comprar armas. Lo que no es tan estúpido como generalmente se piensa, porque en resumidas cuentas todo lo inteligente termina cancelándose a sí mismo. Mi joven héroe se convierte en un espía, alguien que ahora se opone a un orden donde lo irracional tiene las mayores oportunidades. El medio de su espionaje es la hermana gemela. Viajan juntos por Galicia. Ha visto como va perdiendo su vida y la de su hermana. Nuestro héroe se da entonces cuenta de que él es algo contingente, de que acaso pueda intuir su ser, pero nunca alcanzarlo. El hombre no es nunca algo acabado, no puede llegar a serlo. Teniendo la sensación de que su existencia es algo contingente puede tomar todas las formas, como si fuera una masa gelatinosa. La movilización militar lo exime de tomar una decisión, a él y a todos los personajes de mi novela. La idea de que la guerra era inevitable es la suma de todas las corrientes contradictorias, de todas las influencias y los movimientos que describo.

Fontana: ¿No debe usted disponer de una gran cantidad de personajes que cubran todo este espacio?

Musil: Me bastan veinte personajes aproximadamente.

Fontana : Y en la estructura de su novela, ¿no teme usted al ensayo?

Musil: Sí, le temo; por eso mismo he intentado combatirlo a través de dos medios: primero, mediante una actitud irónica. Ahora, es importante aclarar que la ironía no es para mí un gesto de superioridad, sino una forma de lucha. En segundo lugar, creo que ante el peligro de caer en el ensayo tengo un contrapeso en la elaboración de escenas vivas, en la pasión imaginativa.

Fontana : A pesar de que su novela no le deja a sus personajes sino el asalto en la movilización militar como la única huida, no creo que sea una obra pesimista.

Musil: Tiene usted razón. Al contrario: en mi novela me divierto burlándome de todas las decadencias de occidente y sus profetas. Hay sueños viejísimos de la humanidad que en nuestros días se convierten en realidad. ¿Es una desgracia que esos sueños antiquísimos no hayan conservado su rostro? Necesitamos una nueva moral, porque con la vieja no llegamos a ninguna parte. Mi novela busca ofrecer cierto material para esa nueva actitud. Es el intento de una disolución y la insinuación de una síntesis.

Fontana: ¿Dónde situaría usted su novela dentro de la épica contemporánea?

Musil: Dispénseme usted la respuesta...... (Después de una pausa) ¿Dónde situaría yo mi novela? Me propongo ayudar a sobreponernos al mundo; sí, también por medio de una novela. Yo le estaría agradecido al público si considerara menos mis cualidades estéticas y más mi voluntad. El estilo es para mí la exacta articulación de una idea. Quiero decir, la idea que puedo alcanzar también de la forma más bella.


De: http://www.ddooss.org

Al igual que Kafka, su coetáneo,
Musil supo entreleer 
en el aire de su época.



El Sastre (cuento)

I

No creo que haya sido un sastre.

Ante el juez, dijo: "quiero ir a la cárcel, señor, en ninguna otra parte me siento mejor. Mi madre ha muerto, perdí a mis amigos; ah, nunca fui tan agresivo con mi madre como debería haber sido. ¿Qué valor tiene la vida? Téngame lástima. Téngame lástima, señor Juez, enciérreme para siempre. Si lo hace, yo sería feliz; allí podría trabajar como sastre, no necesitaré salir al mundo. El juez, sin embargo, no se conmovió: lo sentenció a una semana de arresto.

El condenado protestó pidiendo la revisión de su proceso, porque la sentencia le parecía demasiado breve.

El juez le informó que la revisión de un sentencia demasiado breve era cosa del fiscal; pero el fiscal no tenía ganas.

II

Creo que poco después rodaba una bomba enorme, una bomba más grande que yo, por la avenida del 12 de septiembre. Quería dinamitar a mi tiempo. Un policía me detuvo y revisó la bomba. Le dije: "necesito dinamitar a mi tiempo, porque no me sigue, oficial, estas son mis obras. La bomba me parecía en este momento tan grande como los rollos enormes de papel que se descargan frente a las enormes imprentas de los periódicos. "Ah. usted trabaja en un periódico", dijo el policía, "no, la prensa no necesita ningún permiso"

III

Mi bomba rodaba con una envidiable precisión rumbo a la rampa puerta del Parlamento, después entró a la gran sala donde; si se anuncia una revolución, se congregan una multitud de guardianes del orden. Me permitieron encenderla, pero no explotó porque arriba seguían hablando. Y cuando grité "¡veinte años después de mi muerte será una verdadera bomba!", una nube de policías se lanzó sobre mí. Me defendí con un instrumento que llevaba conmigo. Creo que se llama taladro torácico, una suerte de perforador que se aplica contra el pecho. Tiene una manivela y puede traspasar bloques de acero. Se lo puse a un policía entre el segundo y el tercer botón de su uniforme. El oficial comenzó a ponerse pálido. En ese momento los otros me cayeron encima, trataban de sujetarme los brazos y; aunque no les resultó fácil, poco después ya no podía moverme. Así me aprehendieron.

IV

¡Señor Juez, dije!

Señor juez, yo he aprendido y estudiado muchas cosas, porque quena ser escritor y conocer mi tiempo, no sólo... Sí, me defendí cínicamente; pero el juez que ya me conocía sonrió preguntando:

—¿Ha ganado dinero?

—¡Nunca, dije, está prohibido!

En ese momento el juez miró al secretario del juzgado, el abogado en derecho, al licenciado en izquierda, el fiscal al amanuense, y todos soltaron una carcajada. "¡Deseo que se presente el dictamen de un especialista!", grito triunfante el defensor.

"Usted está acusado, porque no ha hecho dinero", dijo el juez.

Desde entonces estoy en la cárcel.

Le falta la glándula monetaria, dijeron los especialistas, por ese motivo no tiene una regulación moral, por eso se convierte en un individuo irascible si se le trata mal. Además, sufre de una aguda distracción, no puede retener lo que otros han repetido cien veces. busca siempre nuevas ideas. El dictamen de los especialistas en literatura fue peor. En suma: soy un mediocre a quien no se le conmutó la sentencia.

Desde que estoy aquí vivo en un sueño del orden. Nadie crítica mi conducta desmedida. Al contrario, entre los presidiarios soy una persona encantadora, mi inteligencia es extraordinaria. Soy una autoridad literaria, escribo las cartas de los vigilantes. Todo el mundo me admira. Yo, que en el mundo de los justos era un mediocre, en el de los injustos soy un verdadero genio moral, un intelectual de altos vuelos. No hago nada por dinero, sino por alabanza y autoadmiración. Trabajo otra vez como sastre. Ah, la vida espléndida del trabajo, mi alma es una aguja finísima, vuela horas enteras, entra y sale por semanas, zumba como una abeja diligente. Y en mi cabeza hay tan poco como adentro de una tumba, y las abejas zumban.

VI

Si alguien quiere demostrarme que todo esto es una mentira, que nunca he sido un sastre mediocre y que no vivo en la cárcel, entonces yo le rogaría al presidente de la República que me asignara un lugar de honor en el manicomio.

Ahí, uno también se siente a gusto.

Ahí, nadie se sorprendería de que yo haga las cosas porque me gustan. Sí, al contrario, ahí, en el manicomio, todos estarían dispuestos a quitarme los obstáculos del camino.

Robert Musil

Robert Musil: Mínimo homenaje (Revista Nexos, 1980)

De: http://www.nuncalosabre.com


“Como alma noble, no conocía la ley de la causa, según la cual el hombre se conduce en la vida privada de distinto modo que en su vida profesional. No sabía que los políticos, después de haberse llamado mutuamente en la sala de juntas canallas e impostores, se reúnen amigablemente a desayunar en el bar”.


“La risa cura, es la obra social más barata y efectiva del mundo”.


“El egoísmo es la propiedad más segura de la vida humana. Gracias a él han conseguido el político, el soldado y el rey ordenar tu mundo con astucia y coacción. Ésa es la melodía de la humanidad; Tú y yo tenemos que reconocerlo. Desterrar la coacción supondría debilitar el orden.”



domingo, 3 de noviembre de 2013

Lepanto... Lepanto... ¡Ah! pero este guerrero no quedó manco...

Taller de Pasiones Literarias
del Centro de Formación Humanística Perras Negras

presenta el Microrrelato ganador del Concurso
 “En Busca del Tiempo Perdido”

seleccionado por el Tribunal conformado de acuerdo con
las bases oportunamente publicadas en este Blog.




Error


Me llevé a los labios unas cucharadas de té en el que había echado un trozo de magdalena. Pero en el mismo instante en que aquel trago, con las migas del bollo, tocó mi paladar, me estremecí, fija mi atención en algo extraordinario que ocurría en mi interior.
Desde allí sentí los golpecitos del líquido en mis zapatos hasta que rápidamente se formó un charco; y vi un arco brillando cada vez más por un agujero en mi chaleco; debajo, mi estómago, también agujereado, y frente a mí, el caño humeante, negro, insondable. Nada más vi, creo.
No había dolor, sólo asombro: lo que pasaba era irreal, tan irreal como la puerta saltando en pedazos después de una patada, segundos antes; como la voz,  gritando ensordecedoramente al micrófono de un celular sostenido por la mano libre de gatillo; como los objetos creciendo a mi alrededor, ya sumergido en el charco.
Ni túnel, ni luz brillante; tampoco paz suprema. Sorpresa y estupor, sí había; perdía rápidamente los sentidos, ya no palpaba la humedad del líquido, o el líquido lo inundaba todo; la voz, ausente, atrapada en la garganta rasgada con el primer grito; nublada la vista. Sólo el oído: ruido de cosas golpeando cosas, silencios sucios, la misma voz gritando al celular o a quien estaba en el extremo inalámbrico de la comunicación: ¿Dijiste 1144, calle Arredondo, y ahora me decís que te equivocaste, que es el mismo número, pero de la calle Larrondo? ¿Y qué mierda hago ahora con este fiambre equivocado? ¡La putíssima madre que te parió!
                                                                                                 

Seudónimo: Lepanto
Autor: Francisco Castillo Vico


El Tribunal, integrado por las Profesoras Marta Malán, María Soledad Pérez y Ana Milán, agradecen la intervención en el Concurso.

El ganador -el Señor Francisco Castillo Vico- se hace acreedor al Primer Premio, consistente en la participación, sin costo alguno, en la publicación (papel) colectiva anual del Centro de Formación Humanística PERRAS NEGRAS.

El hombre nunca sabe de lo que es capaz 
hasta que lo intenta. 
Charles Dickens

Escribir...

Escribir
es como sumergirte
en un lago...


Creías tan quietas sus aguas...



Hasta que por tu mano
ascendieron burbujas
buscando el aire
de ese papel.


Y entonces:


 “Ahora sé que respiras”


aún le susurra tu psiquis
al extraño lago carmín.










sábado, 2 de noviembre de 2013

“Escribo para que la muerte no tenga la última palabra" - Odisseas Elytis




2 de noviembre de 1911 - Heraklion, Grecia


























Clima de la ausencia


I
 Todas las nubes a la tierra se confesaron
Tomó su puesto una pena mía

Y entre mis cabellos cuando se puso melancólica
La mano impenitente

Quedé atado en un nudo de tristeza.

II
La hora se olvidó atardeciendo
Sin recuerdos
Con su silente árbol
Hacia el mar
Se olvidó atardeciendo
Sin un aleteo
Con su vista inmóvil
Hacia el mar
Atardeciendo
Sin amor
Con su boca inflexible
Hacia el mar

Y yo - en la Serenidad que he hechizado.

III
La tarde
Y su imperial aislamiento
Y el cariño de sus vientos
Y su temerario destello
Nada que no venga  Nada
Que no se marche

Todas las frentes desnudas

Y por sentimiento un cristal.

De "Orientaciones"
Ediciones del oriente y del mediterráneo 1996
Versión de Ramón Irigoyen



Dormida


La voz se corta en el trémulo viento y en sus árboles ocultos tú respiras

¡Es rubia cada página de tu sueño y según mueves tus dedos un incendio se esparce

Dentro de mí con vestigios tomados del sol! Y propicio sopla el mundo de las imágenes

Y el mañana exhibe totalmente desnudo su pecho marcado por la inmutable estrella

Que anochece la mirada como cuando va a agotar un firmamento

Oh no florezcas más en los párpados

Oh no remuevas más en las matas del sueño

Sabes qué suplica en los dedos el aceite enciende que guarda los portales del alba

Qué fresca revelación susurra en la espera el recuerdo convertido en hierba

Allí donde tiene esperanza el mundo ¡Allí donde el hombre no quiere sino ser hombre

En soledad y sin ningún Destino!

De "Orientaciones"
Ediciones del oriente y del mediterráneo 1996
Versión de Ramón Irigoyen



El concierto de los jacintos

I
Ponte un poquito más cerca del silencio y recoge los cabellos de esta noche que sueña, desnudo su cuerpo. Tiene
muchos horizontes, muchas brújulas, y un destino que arde incansable cada vez y sus cincuenta y dos papeles. Después
vuelve a empezar con otra cosa - con tu mano, que le da perlas para hallar un deseo, una islita de sueño.
Ponte un poquito más cerca del silencio y abraza la enorme ancla que gobierna en los abismos. Dentro de poco estará en
las nubes Y tú no entenderás, mas llorarás, llorarás para que yo te bese y cuando vaya a abrir una brecha en la mentira,
un pequeño tragaluz azul cielo en la ebriedad, me morderás.
Sombra celosa de mi alma, engendradora de una música en el claro de luna.

Ponte un poquito más cerca de mí.

De "Orientaciones"
Ediciones del oriente y del mediterráneo 1996
Versión de Ramón Irigoyen



Sinuosidad


En las franjas moradas del dolor
En las estatuas de la agonía
En los húmedos silencios
Hay un rostro
Tan a fondo extraído de las lágrimas
Tan incomprensible
Tan caliente en la mano que le hace señas
Otro rostro
Una visión con antorchas que rasga la desolación
A horcajadas la noche en sus cordilleras
Con estrellas como señales que se lanzaron con honda
Antaño desde la edad de su infancia
Y dan el buen viaje de la vida
Sobre las pendientes de la compasión.

Hay
Una tierna curva que al dolor adeuda
La aventura de su torrente de luz
Una lupa que une los errores
Como entrañas supinas que arrojó la suerte
Allí

Un buen -por la sombra que lo hechiza- muro
Forma un ángulo antes del llanto
Después llegan las tallas del desastre
Árboles con los únicos muebles de sus dedos
Con la única fe de su hablar desarraigado
Es bueno que no hablen aquellos que vivieron
Los demás sostienen lamentos en las manos
Corriendo más allá como alas imbautizables

Vivieron
Un pozo abre miedos tras cada una de sus esperanzas
Por qué ha de temblar este alambre
Este pájaro qué mirada ha de alimentar
Qué queremos
Hay

Un rostro apagado en cada telón de olvido.

De "Orientaciones"
Ediciones del oriente y del mediterráneo 1996
Versión de Ramón Irigoyen


De: Amediavoz.com




El trébol de los mares


Por una vez en mil años
los duendecillos del mar
entre las oscuras algas
y las verdes piedrecillas
lo plantan y luego brota
antes que el sol se levante
lo encantan y luego brota
el trébole de los mares

Y quien lo encuentre no muere
y quien lo encuentre no muere

Por una vez en mil años
distinto trinan las aves
no ríen ni se lamentan
sólo dicen sólo dicen
--Por una vez en mil años
se vuelve el amor eterno
que tengas suerte que tengas
que suerte te entregue el año
desde los lados del cielo
para ti traiga el amor

El trébole de los mares
quién será quien me lo envíe
quién será quien me lo envíe
el trébole de los mares

Nota del traductor: Para conservar cierto ritmo en estas canciones ( y no poemas, según afirmación de Elytis), utilizamos la forma arcaica "trébole", que, por otra parte, se conserva en canciones castellanas.


De: Blogdelamasijo





Ventanas hacia la quinta era

I

¿Conoces la cabellera que compuso al viento? ¿Las miradas que dispusieron en paralelo al tiempo? ¿El silencio que se sintió a sí mismo?

Pero tú eres una invención nocturna que se complace en las lluviosas confidencias. Que se complace en el despliegue de tres velas del ponto. Eres un caso incorregible que cuando naufraga reina. Una deslumbrante catástrofe eres...

¡Ah! Quiero que vengan los elementos que saben arrebatar. La cintura de mis pensamientos deleitará a su curvada disposición. Cuando asciendan creciendo los anillos el repentino cielo tomará el color de mi último pecado.


¡Mientras que el último estará aún seducido por estas solitarias palabras!


II

Un ruido de pasos termina en el borde del oído. Una filtrada tempestad se lanza contra el juvenil pecho que derrocha su inexplicable resplandor.
El deseo tiene una muy elevada prestancia y en sus palmas arde la ausencia.
El deseo engendra el camino por el que quiere andar. Se va...


¡Y un pueblo de manos hacia él se enciende presa de entusiasmo!


III

¡Qué bella! Ha tomado la figura del pensamiento que la siente cuando ella siente que le está dedicada...


IV

En viñas que no tienen edad se escondieron mis estivales abandonos. Una oleada de sueño fue arrastrada los dejó alli no preguntó. En sus sordas redes el zumbido rodeó un enjambre de abejas. Las bocas se parecieron a los colores se fueron dentro de las flores. Las aguas muy tempraneras han detenido su habla nocturna e intocable.

Es como si no supieras ya nada.

Y sin embargo tras este ignorado montículo hay un sentimiento. No tiene lágrimas ni conciencia.


No se va no vuelve.


V

Una red invisible sujeta el sonido que ha adormecido muchas verdades. Entre las naranjas de su atardecer se desliza la duda. Sopla la boca sin cuitas. Su fiesta hace que brillen las deseables superficies. Puede creer uno hasta en sí mismo. Sentir la presencia del placer hasta en las niñas de sus ojos.
De sus ojos que corren por la espalda del amor. Y encuentran su virginal lascivia en el transparente rocío de mi más nocturno césped.


VI

Una corza corre por la cresta de la cima. Y tú no sabes nada por eso está tan clara la distancia. Y si alguna vez te enteras la lluvia que te anegará ha de ser lúgubre.

¡Huye corza! ¿Por dónde? junto a tu redención huye vida como cresta de cima.


VII

Cuentos amamantaron la germinación de esta edad que eleva los naranjos y los limoneros hasta la sorpresa de mis ojos. ¿Qué sería la felicidad con su impracticable cuerpo si se hubiera enredado en las galanterías de estas verdes confidencias? Dos brazos esperan. En sus codos se apoya la tierra entera. En su espera toda la poesía. Tras la colina existe la senda que trazó el fresco paso de aquella transparente muchacha. Se había ido a través de la mañana de mis ojos (mientras los párpados habían hecho el favor de su sol) -y cuando una voluntad fue a hacerla suya, ella se perdió al soplo de cariñosos vientos cuya protección era luminosa. La senda amó la colina y ella conoce bien el misterio.

¡Ven pues lejana desaparición! Ninguna otra cosa desean más los abrazos de los jardines. Al contacto con tu palma se regocijarán los frutos que ahora planean sin objetivo. En el transparente apoyo de tu talle los árboles encontrarán la duradera consumación de sus susurrados retiros. En tu primera despreocupación crecerán las hierbas como esperanzas. Tu presencia refrescará el rocío.

Entonces abrirás dentro de mí los abanicos de los sentimientos. Lágrimas de conciencias, piedras preciosas, regresos y ausencias. Y mientras corra el cielo bajo los puentes de nuestras manos entrelazadas, mientras los más preciosos cálices combinen bien con nuestras mejillas daremos la figura del amor que falta en estas visiones.
Entonces daremos


Al funcionamiento de los más difíciles sueños una segura restauración.



De 'Primeros poemas', En Orientaciones, Ediciones del oriente y el mediterráneo. Guardarrama, 1996. Traducción de Ramón Irigoyen.


De: La Vía Láctea.blogspot.com 






Grigoris Bithikotsis canta “Tis Dikaiosinis Ilie Noite”, canción griega que se traduce como “Sol de la Justicia”.  Fue compuesta por Mikis Theodorakis y su letra es parte de un poema escrito por el Premio Nobel de Literatura Odiseo Elytis en su “Axion Esti”.

El poema fue escrito en 1949 y se volvió canción con la música de Theodorakis; la canción se convirtió en el símbolo de una Grecia que trataba de recobrarse y sanar sus heridas, una canción dramática y a la vez optimista. Después del establecimiento de la democracia en Grecia el año 1974, la canción Tis Dikaiosinis Ilie Noite se volvió un himno para los griegos, una canción que representaba sus agonías y luchas contra la “Dictadura de los Coroneles” (1967-1974), su deseo de libertad, estabilidad y progreso que comenzó poco después.

Grigoris Bithikotsis es el hombre quien marcó esta canción con su voz – como muchas otras canciones compuestas por Theodorakis, y también se volvió símbolo de una era.


De: Apocacastasis.com


Heraklion