jueves, 13 de febrero de 2014

Fue mujer filósofa; sobraron razones, entonces, para esconderla en el olvido intencional.

ORACIÓN A LA VIDA


Igual que cada amigo ama a su amigo,
así te amo yo a ti, vida enigmática.
Tanto si me haces gritar de gozo que llorar,
tanto si me das penas  o placeres.
Yo te amo en la aflicción y en la alegría.
Y si alguna vez quieres  acabar conmigo,
me arrancaré de tus brazos con dolor
como se arranca el amigo del pecho de su amigo

Con todas mis fuerzas yo te abrazo.
Deja que en tu llama arda mi espíritu.
Y que en el fragor de la lucha
 encuentre yo la clave al enigma de tu ser.
Quién tuviera siglos para existir, para pensarte.
Abrázame con fuerza entre tus brazos.
 Si no te queda ya felicidad que darme,
de acuerdo, dame ese sufrimiento que aún te queda.


Lou Andreas-Salomé

La traducción es de Antonio Pau y la he sacado de su conferencia en la Fundación Juan March sobre Lour Andreas-Salomé, mujer de enorme influjo en hombres de tanta talla intelectual y sensible como Nietzsche (quien en una faceta menos conocida de su vida puso música a este poema) o Rainer María Rilke.
Una interesante semblanza sobre esta mujer puede escucharse en la referida conferencia de Antonio Pau.

De: servando-mibarricada.blogspot.com




Volga


Aunque estés lejos, te contemplo.
Aunque estés lejos, te entregas a mí
En un presente que nada puede destruir.
Rodeas mi vida, eres mi paisaje.
Me envuelves una y otra vez con tu risueña grandeza.
El sol despunta sobre tus altas iglesias,
Asciende sobre tus orillas amplias, infinitas,
Ilumina tus bosques cada mañana.
Cuando vuelva a oscurecer,
El cielo de junio iluminará la noche;
Cuando llegue la madrugada, el agudo graznido
De las gaviotas atravesará la niebla que cubre tus olas…
¡Aunque no hubiera reposado en tus orillas,
No habría dejado de conocer tu grandeza,
Porque la marea de mis sueños
Me lleva hasta tus enormes soledades!


“ Me parece oportuno, entonces, revisar la propuesta de Salomé que insiste en la necesidad-ética y estética- de pensar lo femenino y lo masculino como dos formas de saber, como dos cosmovisiones distintas. En un capítulo de su trabajo sobre el erotismo -titulado, curiosamente, "El ser humano como mujer"-, ella explica cómo estas dos categorías se definen desde lo biológico por sus irreductibles diferencias y cómo se articulan en forma complementaria, y no en términos de opuestos.

"La pequeña célula masculina aparece, sin perjuicio de su pequeñez y justamente por esa misma pequeñez que la hace desvalida, ya desde el inicio como la diminuta célula nacida para desarrollarse, como algo insatisfecho en busca de ulteriores fines en un laborioso proceso de desarrollo impelido por el empuje y la necesidad. Se bosqueja como una línea que progresa siempre hacia adelante y de la que nunca se podrá decir si le queda todavía algo por alcanzar, mientras que el óvulo femenino se muestra como algo cerrado, como un círculo que no se abre hacia afuera. ¿Y para qué? Es como si en su mismo interior poseyera su propia patria natural, en un todo que es radicación de sí mismo; como si nunca hubiera dado los últimos pasos hacia el exterior, hacia lo extraño, hacia el vacío, hacia las mil posibilidades de existencia y de vida en el exterior; como si estuviera aún inmediatamente ligado a las totales e infinitas facetas del todo, cerrado todavía ahí como en un suelo primitivo y básico. Y justamente por eso la armonía intacta radica tan elemental y primitivamente en lo femenino: esa seguridad y colmación del círculo, esa plenitud y compactitud serena en su gran redondez condicional, provisoria."

Vanesa Judith Kandel

De: http://www.filo.uba.ar



El caso Lou Andreas Salomé o semblanza de una mujer libre
Dr. Pablo Pintado-Casas
Assistant Professor
Kean University


¿Quién se acuerda hoy en día de la escritora Lou Andreas Salomé? Para muchos el nombre Lou Andreas Salomé simplemente está asociado inmediatamente con el filósofo alemán Nietzsche. Otros, quizás, también puedan recordar su relación con el poeta Rainer Maria Rilke e imaginar el idílico viaje que ambos hicieron juntos a Rusia. Incluso puede que otros -los más aficionados a encontrar nexos entre escritores, pensadores y artistas-, acaben encontrando lazos comunes de amor y amistad, o inesperados hilos conductores como si la historia del pensamiento y el arte se encargara por si misma de poner en orden y en contacto a diversos personajes para hacerles participar en un entramado de acciones que conducen inevitablemente a la realización de una obra que más tarde será entendida por los ojos de espectadores de generaciones futuras. Sería este un caso ilustrativo para conectar en el transcurso del tiempo a Friedrich Nietzsche y Sigmund Freud, dado que Lou Andreas Salomé tuvo amistad tanto con uno como con el otro. (...)

Por último quiero mencionar finalmente que una buena manera de acercarse hoy en día a la compleja vida de Lou Andreas Salomé es recurriendo a la lectura de varios de los nuevos libros que han salido publicados recientemente sobre su obra, a saber: Lou. Histoire d’une femme libre (Fayard, 2002) y Lou Andreas Salomé. A l’école de Freud. Journal d’une anne 1912-1913 (Le Petit Mercure de France, 2000). El primero es una breve biografía escrita por Francoise Giroud que apareció en francés hace tres años. En este libro se describe a Lou Andreas Salomé como una bellísima mujer de “una inteligencia superior” nacida en 1861: en resumen, una de las grandes seductoras de fin de siglo. Todos -y aquí “todos” son tres de los grandes personajes del pensamiento y la cultura europea: Nietzsche, Rilke y Freud-, sucumbieron a su encanto, lucidez, compañía y amistad. Con toda seguridad son miles de páginas las que se han escrito sobre su fascinante carácter y la exigencia que demandaba en sus relaciones personales. Giroud avanza más en esta misteriosa mujer proponiendo la idea de Lou Andreas Salomé como el perfecto estereotipo de “femme libre”, con plena libertad creadora en su vida e independencia de pensamiento, en la Europa de principios del siglo XX. Además este libro recoge algunas cartas de Rilke a Lou desde Munich de junio de 1897, y otras cartas intercambiadas entre Freud y Andreas Salomé durante los años 1915, 1917, 1923, 1935. Esta correspondencia también puede leerse en el segundo libro mencionado anteriormente: Correspondance avec Sigmund Freud, suivi du Journal d’une anne (1912-1913), que apareció entonces en la editorial Gallimard en 1992, en traducción de Lily Jumel. En conclusión -para terminar- este diario aporta interesantes entradas que hacen referencia a las conferencias de Freud sobre numerosos temas: la magia -sabemos que a estas conferencias también asistía a veces Ferenczi-, o sobre “el hombre sano” y el nerviosismo, sobre el concepto de censura, el erotismo, el narcisismo, el deseo, la bisexualidad, etc. Finalmente podríamos mencionar otro manuscrito de Lou Andreas Salomé encontrado milagrosamente por Ernst Pfeiffer -amigo personal de Lou- que siguiendo el género autobiográfico narra con detalle sus encuentros con Nietzsche, Rilke y Freud, entre otros muchos, durante una de las épocas de mayor esplendor de la cultura europea. (...)
El caso Lou Andreas Salomé (1861-1937)

Lou Andreas Salome nació el día 12 de febrero de 1861 en St. Petersburgo, Rusia. Nacida en una familia aristocrática alemana; su padre, el general Gustav von Salome, estuvo al servicio de los Romanov. Lou, de muy joven, se interesó enormemente por la literatura y la filosofía. En el invierno del año 1881-82 viajó a Italia para visitar a la amiga de su madre: Malwida von Meysenburg que se encontraba aquel tiempo en Roma. Lou tenía entonces 21 años de edad. Malwida era muy amiga de Nietzsche y también se consideraba su protectora en el círculo de los Wagner. De este modo, en una de estas reuniones Lou conoció al filosofo alemán y a Paul Ree, ambos seguidores del pensamiento de Schopenhauer y el ateismo. Ambos filósofos -Nietzsche y Ree- se enamoraron plenamente de la belleza de Lou. Además -incluso- por aquel tiempo se plantearon abiertamente el rechazo del matrimonio para vivir en una especie de comunidad intelectual que posteriormente sería totalmente imposible. El caso es que en 1887 Lou se casó con el orientalista alemán Friedrich-Carl Andreas con quien vivió muchos años. Posteriormente en la ciudad de Munich se encontrará con el poeta Rainer Maria Rilke con quien compartirá viajes por Europa y una importante correspondencia. En 1911 conocerá a Sigmund Freud. Este último siempre admiró tanto la belleza como la inteligencia de Lou Andreas Salomé. Freud le invitaría a muchas de sus reuniones psicoanalíticas y escucharía muy atentamente sus planteamientos. A partir del año 1933 Lou Andreas Salomé asiste con horror a la llegada del nazismo. Lou moriría algo más tarde en el año 1937 en una Europa casi en guerra.

De: http://www.ucm.es/info/especulo







12 de febrero de 1861- Rusia



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