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Mohamad
Alaaedin Abdul Moula (1965) |
Tres
poemas de Cuarenta días de bloqueo
1.
¿Cuándo habrá de
expulsar el productor su obra?
En los soldados se halla, desbordante,
el sentimiento de los lobos.
Cada escena repite el actor la matanza,
nadie alumbra
ni quiere dialogar.
¿Cuándo despertará con carcajadas de conejos el público
mientras los mártires esperan
a punto de explotar?
¿Y cómo puede el público pensar que las masacres
son signos de victoria?
La obra se ha alargado
y no baja el telón (no llega el fin).
En los soldados se halla, desbordante,
el sentimiento de los lobos.
Cada escena repite el actor la matanza,
nadie alumbra
ni quiere dialogar.
¿Cuándo despertará con carcajadas de conejos el público
mientras los mártires esperan
a punto de explotar?
¿Y cómo puede el público pensar que las masacres
son signos de victoria?
La obra se ha alargado
y no baja el telón (no llega el fin).
2.
Los soldados han
vuelto a sus hogares
y el campamento de los fantasmas
se encuentra solitario, sin hogar. Las mujeres
de los soldados celebraron
la buena nueva (hemos matado a mil
y pasado mañana a otros mil mataremos).
Llegó el sábado
y el tanque cerró su compuerta.
Esperando el domingo
sonaron las campanas,
falleció el campanero
e incineraron al Mesías sin cuerpo.
y el campamento de los fantasmas
se encuentra solitario, sin hogar. Las mujeres
de los soldados celebraron
la buena nueva (hemos matado a mil
y pasado mañana a otros mil mataremos).
Llegó el sábado
y el tanque cerró su compuerta.
Esperando el domingo
sonaron las campanas,
falleció el campanero
e incineraron al Mesías sin cuerpo.
3.
Necesitamos despertar
sin tanques
para ordenar el tiempo a nuestro antojo:
el florero en la mesa, los zapatos
que olvidó una pequeña minusválida
y aquel adolescente que está leyendo libros.
Necesitamos cantos que respondan al rugido del avión.
Nos gustaría pasar la jornada con menos
pérdidas y masacres.
¡Necesitamos que nuestro cuerpo, a veces, esté entero
para morir de muerte natural!
para ordenar el tiempo a nuestro antojo:
el florero en la mesa, los zapatos
que olvidó una pequeña minusválida
y aquel adolescente que está leyendo libros.
Necesitamos cantos que respondan al rugido del avión.
Nos gustaría pasar la jornada con menos
pérdidas y masacres.
¡Necesitamos que nuestro cuerpo, a veces, esté entero
para morir de muerte natural!
VERSOS EN EL EXILIO
UN CONTROVERTIDO
POETA SIRIO ENCONTRÓ ASILO POLÍTICO EN LA CIUDAD DE MÉXICO.
Por Bernardo Loyola, Fotos por Mauricio Palos
Mohamad es un talentoso y prolífico poeta que logró escapar
de su país poco antes de que el Ejército Libre de Siria y las fuerzas de Asad
convirtieran a su ciudad, Homs, en un montón de escombros. Durante su carrera,
Mohamad ha ganado múltiples premios, tanto en su país como en el resto del
mundo árabe. Sus libros tienen títulos como Tragedia árabe, Augurio del
infierno o Cuarenta días de bloqueo y sus poemas hablan frecuentemente sobre
política, religión y sexualidad, tres temas que no son necesariamente los
favoritos del aburrido gobierno sirio.
Sin embargo, su poesía no es lo único que ha metido a
Mohamad en problemas. En 1980 tres de sus hermanos fueron arrestados por
criticar al gobierno y ser sospechosos de pertenecer a los Hermanos Musulmanes
(el movimiento islamista más importante del mundo). Todo esto lo convirtió en
un constante blanco de abusos e intimidación por parte del gobierno y del
mukhabarat, la policía secreta de Siria. Por años, le negaron el derecho a
obtener un pasaporte para poder viajar a eventos literarios en otros países,
incluyendo algunos celebrados en su honor, como cuando ganó el premio de poesía
de la Unión de Escritores Árabes en 1999. Por años buscó la forma de salir de
su país, incluso desde antes de que el actual conflicto estallara. Hace dos
años escuchó sobre ICORN (International Cities of Refugre Network), una
organización dedicada a ayudar a escritores perseguidos por motivos políticos a
encontrar asilo. En febrero del año pasado, a menos de tres semanas antes de
que el levantamiento empezara en Siria, la gente de ICORN le informó que había
un lugar que podía recibirlo como refugiado. Ese lugar era la Casa Refugio
Citlaltépetl, en la Ciudad de México, una asociación civil sin fines de lucro
creada en 1999 bajo los auspicios del gobierno del Distrito Federal, cuyo
principal cometido es acoger a escritores perseguidos o censurados en su país
de origen. La Casa pertenece a la red ICORN y cada año recibe a dos escritores,
por un periodo máximo de dos años, y les proporciona una beca de apoyo que les
permita cubrir sus gastos básicos.
Queríamos hablar con Mohamad Alaaedin para escuchar su
opinión sobre el levantamiento en Siria y para saber más sobre su trabajo.
Amablemente nos invitó a su departamento en la Condesa, un espacio lleno de
luz, pero prácticamente sin ninguna decoración, parecía el departamento de un
estudiante universitario. A pesar de que ya lleva año y medio en México,
Mohamad no habla nada de español, así que nuestra plática sucedió con la ayuda
de Moustafa Saad Ahmed Mohamed, nuestro intérprete.
VICE: ¿Cómo comenzó
tu carrera como poeta?
Para escribir como poeta no es necesario tener una carrera,
porque eso nace de adentro, de hecho, sólo terminé la preparatoria. En 1980,
cuando tenía 15 años, llegaron unos agentes de parte de la policía secreta y se
llevaron a mis tres hermanos porque ellos estaban contra el sistema político de
ese tiempo.
Los tuvieron por mucho tiempo en la cárcel. Yo los quería
mucho y fue entonces que esas palabras empezaron a salir desde dentro. Me di
cuenta de que no eran palabras comunes, sino palabras de poeta.
Según entiendo, tus
hermanos fueron acusados de pertenecer a los Hermanos Musulmanes. ¿Es cierto?
Mis hermanos eran musulmanes, pero nunca estuvieron
involucrados con los Hermanos Musulmanes. La policía secreta también me acusó a
mí de pertenecer a esa organización, pero yo no tenía ninguna relación con
ellos. Lo que sí es cierto es que no estaban de acuerdo con el sistema de
gobierno, pero sólo mi hermano mayor actuaba políticamente en su contra. Pero
en un sistema como el nuestro, cuando una persona de la familia tiene un
problema de este tipo, toda la familia es culpable. En aquel tiempo, los
Hermanos Musulmanes estaban luchando contra el régimen de Hafez al-Asad (el
padre de Bashar), y la policía secreta podía capturar a cualquiera y juzgarlo
por estar en contra del gobierno. Incluso conocí a personas que fueron
encarceladas por ser sospechosas de pertenecer a los Hermanos Musulmanes y
después de estar más de diez años en prisión, el gobierno finalmente aceptó que
eran cristianos. El gobierno mató a dos de mis hermanos en 1981 y el tercero
pasó diez años en la cárcel.
¿Ahora que estás en
México extrañas Homs, la ciudad en donde vivías?
Homs ya no existe. Todo está destruido. Homs está en el
centro del país. Hace muchos siglos, Julia Domna vivió ahí y dominó el imperio
romano por mucho tiempo. Antes yo trabajaba en la Secretaría de Turismo,
catalogando y describiendo objetos antiguos para el Museo de Homs. Homs era una
ciudad llena de poetas y escritores.
Tengo entendido que
te despidieron de ese trabajo en 1996. ¿Por qué pasó eso?
Antes de trabajar en el museo, trabajaba en una gasolinera.
Pero un día llegó una orden de la policía secreta diciendo que ya no podía
trabajar ahí. Después trabajé en el museo por siete años hasta que un día llegó
la policía secreta para decir que tampoco podía trabajar ahí. Como mis hermanos
habían estado en la cárcel, todos teníamos que pagar las consecuencias. Los
ciudadanos en Siria no tienen derechos.
¿De qué trataba tu
primer libro de poemas, Elegies for the family of Heart [Elegías para la
familia del corazón], publicado en 1990?
Me comprometí con mi esposa un 14 de febrero. Ese mismo día
murió mi padre. Mi padre era imán en una mezquita (pero no tenía nada que ver
con los Hermanos Musulmanes), y murió por un problema en el corazón. Sentí
tanta tristeza el día en que murió que empecé a escribir los poemas que
conformaron ese libro.
¿Qué nos puedes decir
sobre tu último trabajo publicado en Siria Baghdadi Excercises for the
Nightfall, [Ejercicios bagdadíes para el anochecer] publicado en 2009?
Recuerdo sentir una gran tristeza el 9 de abril de 2003. Me
parecía que la invasión de Estados Unidos a ese país era terrible, era contra
natura y también contra mi propia gente. Todo estaba siendo bombardeado y
destruido. También sabía que Sadam Husein tenía la culpa de lo que estaba
pasando. No era un líder democrático. Todo eso me dolía y eso me llevó a
escribir ese libro.
Algunos de tus
trabajos, incluyendo tu poema “Poesía pornográfica”, te han causado problemas
en tu país.
Ese poema se publicó en una revista en Chipre, porque no era
posible publicarla en ningún lado en mi país. El poema no es realmente sobre
pornografía, sino que hablo, por ejemplo, de una forma literaria sobre las
partes del cuerpo. Lo que yo buscaba en ese y en otros de mis poemas, era dejar
al desnudo muchas cosas que son tabú, como la política, el sexo y la religión.
Un imán que era muy amigo del presidente anterior Hafez al-Asad, dijo que todo
eso estaba mal, así que la policía recogió todos mis libros de las librerías y
empezó un escándalo muy fuerte sobre las cosas que yo había dicho de la
religión y la dignidad del cuerpo humano.
¿Qué tipo de cosas
escribiste que causó tal escándalo?
Por ejemplo, hablaba de un sacerdote cristiano que mientras
estaba en la iglesia, ve en las primeras filas a mujeres con ropa escotada y
con las piernas descubiertas y siente deseo por ellas. También escribí sobre
las secreciones que tienen las mujeres cuando se excitan. Por ese tipo de cosas
empezaron a atacarme. En los países árabes, estas palabras y descripciones
están muy restringidas. Allá, los jóvenes no se abrazan ni se besan en las
calles, algo que en otros países es completamente normal. Por ejemplo, recuerdo
una ocasión en que el rector de una universidad encontró a un muchacho besando
a una chica a escondidas, detrás de un árbol, y lo expulsó de la escuela. ¿Por
qué cosas como esas están prohíbas en mi país, pero en otros son normales? ¡Si
ese rector viniera a México le daría un paro cardiaco!
¿Prefieres cómo son
las cosas aquí en México?
Prefiero vivir en un país con libertades, porque esas son
cosas personales. El que quiera hacerlas que las haga, y el que no, no. No
necesito que alguien venga y me diga qué hacer. Son cosas personales. Yo
prefiero la libertad.
¿Cómo es tu vida
social aquí en México? ¿Te afecta no poder hablar español con la gente?
Por lo mismo, mi vida aquí no está completa, pero gracias a
Dios tengo muchos amigos que hablan árabe y español. Ellos me llevan a visitar
museos y hemos viajado a otros estados, como Puebla y Oaxaca. La mayoría de
ellos son mexicanos pero de origen libanés y estudiaron árabe en la
universidad. Tengo un amigo mexicano que no habla árabe y yo no hablo español,
pero de cualquier forma salimos a pasear. Lo conocí en una ocasión en que vino
a entrevistarme con una traductora. Aunque no sabemos lo que dice el otro
convivimos mucho. Es una relación basada en la sonrisa. Espero que un día
podamos aprender el idioma del otro.
¿Alguna vez has
tenido algún problema por la barrera del idioma?
Tuve un accidente muy chistoso. Fui a comprar comida al
súper, pero como no sé ni inglés ni español, no entiendo lo que dicen las
etiquetas de los productos. Compré dos latas de comida que no tenían ninguna
foto o imagen en la etiqueta, me comí una y me empecé a sentir un poco mal del
estómago. Llegó una de mis amigas y me preguntó qué había hecho, le mostré las
latas y no podía parar de reír. Cuando terminó de reírse, me dijo que era
comida para gato.
¿Tu familia sigue en
Siria?
Sí, tengo dos hijos. Uno estaba haciendo su servicio militar
cuando me fui y el otro estudia en la universidad. Mi esposa murió hace dos
años.
¿Qué pensaste cuando
estalló el conflicto en Siria, menos de tres semanas después de que llegaste
aquí?
Empecé a
sentirme intranquilo e inseguro. Sabía que iban a empezar a matar gente
y mi familia, mis hijos seguían allá. Sé que todos los días seguirán matando
gente inocente y por eso tengo mucho miedo. Yo también estaba en contra del
gobierno, y no tenía nada bueno allá. Sentía que todo lo que estaba sucediendo
alrededor me asfixiaba. Había demasiada injusticia y por eso decidí buscar una
salida.
¿Te preocupa tu
familia y tu hijo en el ejército?
Mi principal miedo es por mis hijos, quiero traerlos aquí.
Ya han muerto más de diez familiares míos. Mi hijo se escapó de su servicio
militar y se unió al Ejército Libre de Siria. Eso me tiene todavía más preocupado.
¿Cuál es tu opinión
del presidente Asad?
Yo odio a este presidente porque está cometiendo crímenes
contra la humanidad. Está matando por igual a musulmanes y cristianos. Destruye
casas, iglesias, mezquitas. Está matando gente, destruyendo el turismo,
destruyendo todo. Cuando lo agarren y lo juzguen en La Haya, entonces estaré
contento.
¿Cuáles fueron tus
opciones cuando saliste? ¿Por qué México y no un país árabe donde podrías
publicar?
ICORN escogió el lugar por mí. Ellos tienen derecho a enviar
a personas en peligro a esos países. Ellos fueron quienes eligieron México.
Pero me siento bien aquí. Yo ya conocía México a través de la poesía y de la
cultura. Yo leía mucho de todo esto.
México es uno de los
países más peligrosos para ser periodista, y de alguna forma somos un país que
también está en guerra. ¿Qué piensas sobre eso?
Aquí, en los últimos seis años, murieron 80 mil. Allá, en
año y medio han muerto 30 mil.
En México, uno de los
opositores a la guerra contra el narco más conocidos es también un poeta,
Javier Sicilia. ¿Has escuchado de él?
Sí y me entristece mucho que hayan matado a su hijo. Él
empezó estas protestas pacíficas junto con otras personas y eso es importante.
Estuve leyendo sobre la caravana que hicieron en Estados Unidos para pedir que
también allá actúen al respecto.
¿Qué hubiera pasado
si te hubieras quedado en Siria?
Si estuviera allá, una de dos: estaría muerto o estaría
luchando contra el gobierno.
¿Qué planes tienes
para el futuro?
Mi estancia aquí en la Casa Refugio Citlaltépetl termina en
febrero de 2013, pero mi pasaporte se vence en un mes. Necesito un pasaporte
nuevo, pero estoy seguro de que no va a ser fácil renovarlo. Tengo la esperanza
de regresar a mi país en algún momento, pero por ahora es poco probable.
Trataré de conseguir asilo como refugiado en algún país como Estados Unidos,
Canadá o Suecia. Es muy difícil quedarme aquí en México porque no hay trabajo.
No tengo cómo hablar con la gente en la calle y no hay dinero. Después de
febrero será todo más difícil.
De: www.vice.com/es_mx/read/versos-en-el-exilio
Reside desde hace dos años en México invitado por una
institución cultural que apoya escritores que sufren de situaciones políticas
especiales y peligrosas en su país, en colaboración con el estado mexicano.
Ha publicado 11 poemarios y 5 ensayos de crítica en su país
de origen.
Entre sus obras de poesía destacamos:
· Alabanzas del cuerpo
· Tragedia árabe
· Con menos alegría
· El vidente del infierno
· Los cuarenta del asedio
· Me imagino
Algunos de sus ensayos:
· Defendiendo a Nizar Kabbani
· Muestras de la poesía siria (comparaciones aplicadas)
· Al Yawahiri un clásico contra el clasicismo
· La ilusión de la modernidad
Ha obtenido varios premios literarios en Siria y en otros
países árabes.
Su obra poética ha sido motivo de estudio en diversas
universidades.
Antología titulado: Las nubes de hoy, invierno de Mañana
Traducción Ahmed Yamani, fue lanzado a principios de 2013 para la Fundación
Casa Refugio Citlaltépetl en México.
Participará en el marco de la Semana Intercultural en el DF
para conmemorar el Día Mundial del Refugiado.
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