Morada del Ctro. de Fción. Humanística PERRAS NEGRAS (Uruguay: "País de los Pájaros Pintados")
domingo, 7 de diciembre de 2014
viernes, 5 de diciembre de 2014
Christina Rossetti o cuando la solidaridad escala cualquier muralla.
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| 5 de diciembre de 1830- Inglaterra Poeta, hermana del pintor Dante Gabriel Rossetti. Aunque victoriana, durante diez años fue voluntaria en un refugio para prostitutas. |
Una hija de Eva
Una ingenua fui por dormirme al mediodía,
Y despertar cuando la noche es helada
Debajo de la confortable y gélida luna;
Ingenua por desgarrar mi rosa con delirio,
Ingenua por vislumbrar apenas mis lirios.
Mi pobre jardín no he conservado,
Se desvaneció al ser abandonado,
Entonces lloré como nunca he llorado:
Era invierno cuando en sueños me envolví,
Y es verano cuando ahora despierto.
Habla cuanto quieras de la futura primavera,
Sobre algún cálido y dulce mañana:
Desnuda de esperanzas y absolutos,
Sin nada para reír, nada para cantar,
Me siento a solas con el Dolor.
El destino de una
rana
Desdeñando su casa en el pueblo
Y la charca del pueblo,
Una Rana imponente despreció cada camino
Saltando por la carretera del imperio.
Ni cerdo feroz ni perro ladrador
Podrían desconcertar a tan majestuosa Rana.
Aún se demoraba el rocío de la mañana,
Sus costados se helaban, su lengua se entumecía:
Cuando la noche debía llegar, llegó primero el rocío,
Y fue rechazado por nuestra peregrina Rana.
¡Pero, ay! La hierba del camino la esconde
Ya no se la advierte saltando.
Desprevenidamente rodaba un ancho carro
Que la aplastó, arrolló sus alegrías, sus encantos.
Y del morir ahogado brotó un débil canto
Rompiendo el silencio perpetuo de la Rana:
Vosotras, Ranas boyantes, vosotras, pequeñas y grandes,
¡Incluso yo soy mortal después de todo!
Mi camino a la fama resultó un camino de lodo;
Fallezco sobre la horrible carretera;
¡Ah, mi viejo camino familiar!
La Rana ahogada sollozó y partió;
El Áuriga pasó silbando a zancadas,
Inconsciente de la infame matanza,
Silbando el Áuriga cruzó,
Silbando (podría decirse)
Como silban su cortejo las ranas.
Una rana hipotética atropellada,
Ignorante de la realidad.
Oh, ricos y pobres, oh grandes y pequeños,
Tales descuidos nos sacuden.
Una Rana destrozada lo tolera todo,
Una Rana tan insignificante como absoluta:
Aquella Rana hipotética y sola
Es la Rana sobre la que habitamos.
Vanidad de Vanidades, dice el Predicador,
Todas las cosas son Vanidad.
El ojo y el oído no pueden llenarse
Con imágenes y sonidos.
Como el primer rocío, o el aliento
Pálido y súbito del viento,
O como la hierba arrancada del monte,
Así también es el hombre,
Flotando entre la esperanza y el miedo:
¡Qué pequeñas son sus alegrías,
Qué diminutas, qué sombrías!
Hasta que todas las cosas terminen
En el lento polvo del olvido.
Hoy es igual que ayer,
Mañana uno de ellos ha de ser;
Y no hay nada nuevo bajo el sol:
Hasta que la antigua Raza del Tiempo corra
El viejo espino crecerá en su cansado tronco,
Y la mañana será fría, y el crepúsculo, gris.
jueves, 4 de diciembre de 2014
"Les quiero contar que estoy muy feliz"- Bruno Pérez Perrone
Esta tarde, tod@s recibimos un e-mail de Bruno, el integrante más joven de PERRAS NEGRAS: participa de los Talleres de Cuento y Novela. Pensamos que se trataba de uno más de los mensajes habituales entre compañer@s (porque un Taller siempre genera comunicación, y no sólo de orden intelectual); otra hipótesis fue la de que quizás nos avisaba que se reincorporaba a los Encuentros, ya que durante las últimas semanas se había dedicado exclusivamente a preparar sus pruebas en la Escuela de Cine.
Pero nuestras conjeturas se avergonzaron al leer el contenido de su texto, que aquí compartimos:
Amigos,
Les quiero contar que estoy muy feliz porque gané, junto con
dos compañeros, un concurso de cortometrajes organizado por el Instituto de
Cine y Audiovisual del Uruguay.
Fue una sorpresa muy grande ya que no esperábamos salir
primeros debido al excelente nivel de competencia.
La propuesta consiste realizar un cortometraje en tiempo
récord (7 días) bajo la consigna que se da a conocer el día 1. Este año tocó
"Todo por amor" y fue un gran desafío, sobre todo la post-producción
y los efectos visuales.
Sé que a muchos de ustedes les gusta el cine. Para el que le
interese, acá les dejo el link del video.
O si quieren, el miércoles de la semana que viene a las 22
30 sale por TV Ciudad en el programa "Palabra de cine" junto con una
pequeña entrevista que me hicieron.
Abrazo grande para todos y espero verlos pronto
Bruno
Ver en : http://vimeo.com/112749254
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| Y tú lo tienes, Bruno. |
![]() | ||
También sabemos que tienes clara esta máxima.
|
miércoles, 3 de diciembre de 2014
martes, 2 de diciembre de 2014
"Culpable de alta traición"... ¿Por anarquista?
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| ERNST TOLLER 1º de diciembre de 1893- Alemania Militante político que, en la cárcel, se convirtió en uno de los más relevantes escritores expresionistas. |
Desde su juventud ya tiene una destacada participación en la
vida política. Se inscribió en el Partido Socialista. En 1919 con la revolución
del Baviera ocupa la presidencia del comité central de obreros, campesinos y
soldados. En consecuencia es condenado a prisión. En los cinco años que
permanece encarcelado escribe "El libro de las golondrinas" y
"El día del proletariado: réquiem por los hermanos asesinados".
Seguidor del expresionismo, de sus obras teatrales hay que mencionar "La
metamorfosis", "Hombre masa", y "Los destructores de
máquinas", entre otras.
De: http://www.artehistoria.jcyl.es
30 de Enero de 1922
A Tessa
Es terrible estar abandonado, día tras día, a los monótonos y
siempre repetidos ruidos de esta casa. Las paredes son tan delgadas que se
filtran, para penetrar en uno, los ruidos que vienen desde las celdas situadas
por encima y al lado y por debajo de uno. Los ruidos en los pasillos, el
tintineo de los llaveros, los crujidos de las pesadas puertas enrejadas, el
pasar lista de los carceleros, el cerrar de golpe las puertas, el taconear de
clavadas botas en las losas, o más terrible aún, el arrastrar sutil de las
suelas de goma.
Día tras día, nos estrangulan las cadenas de ruidos
disonantes. En el primer año, mi voluntad fue capaz de defenderse, con levísimo
esfuerzo, contra todos los ruidos, y lograr que mi celda se apartara de la tierra
bulliciosa, cual una isla donde reina el silencio. En el segundo año, resultó
ya más difícil— en psicología dicen: el límite inferior de la excitabilidad desciende.
En el curso del tercer año, llegó el día en que, desamparado, sentí cada ruido
como un latigazo en mi cabeza atormentada.
Cada vez me cuesta mayor esfuerzo hasta que logro supeditar
la multitud de sonidos hostiles y los elimino de mi conciencia. ¡Cuánta energía
gastan los nervios en esta labor!
La inesperada respuesta negativa a mi solicitud de licencia
hizo que recogiera mis últimas fuerzas; rechazando toda asistencia médica, comencé
a hacerme médico por mí mismo. Cada mañana, de las siete a las ocho y media
hago ejercicios físicos bajo la dirección de un camarada que fue entrenador de un club deportivo de Munich.
Muchos ejercicios respiratorios; después de los ejercicios, fricciones con agua fría. Mi cuerpo estuvo por desplomarse; ahora tengo la esperanza de salir de esta casa sin
lesiones considerables.
La lucha de los unos
contra los otros ha venido apaciguándose: por cansancio, por resignación, por comodidad. No me atrevo a decir:
por juicio. El sectarismo y la
intolerancia presuntuosa son tan fuertes como antes.
Un ejemplo: me dicen
que un compañero sale de la prisión. Debido a una resolución de los "revolucionarios verdaderamente puros",
él no debía hablamos a los
demócratas-socialistas independientes. (En la prisión, dicho sea de paso, la fracción del P.C. se compone de sectores
derechos, semiderechos, semiizquierdos
e izquierdos). Me acerco a él y extendiendo la mano le digo: — Pues, querido, me dicen que vas a dejarnos. Te deseo mucha felicidad. El, receloso, mira en torno suyo, se
pone rojo y, cortado, tartamudea -Perdona...
pero... aquí, en el patio, no puedo
darte la mano... Si los compañeros lo viesen... Comprendes... No tengo nada contra ti... afuera te daré
siempre la mano... aquí... aquí... los compañeros podrían delatar a la "central" que hablé con Toller, y que soy íntimo de él... seguro que... me comprendes.
Sonreí-triste y
compasivo a la vez. Una revolución que, en vez de hombres libres y responsables de sí mismos,
engendró a funcionarios de secta,
“frailucos”, "lacayos de una orden" (sin la espiritualidad de las
órdenes católicas), oficiales
subalternos de un partido con observancia "a lo Potsdam".
De: Siete cartas de
la Prisión
De: http://cdigital.uv.mx/bitstream
“El suicidio de Ernst Toller en
1939 en los Estados Unidos clausura y cierra los ideales de llegar a construir
una sociedad humanizada. Toller perteneció a una generación de supervivientes.
Una juventud que envejeció y murió prematuramente en las trincheras de la
Primera Guerra Mundial. Para esta generación, angustia y rebeldía estuvieron
unidas. Angustia ante la irracionalidad de la guerra, rebeldía ante la opresión
de una sociedad en la que la obediencia y la subordinación habían convertido en
un cuartel los escenarios sociales. Todo quedó militarizado en una Alemania que
en los comienzos del siglo XX se adentraba poco a poco en los horrores de la
Segunda Guerra. Terrores que se preludiaban ya en el Volkgeits de la Literatura
que cierra el siglo XIX con el movimiento de la "joven Alemania" y el
final de los ideales del Clasicismo y el Romanticismo de Schiller y Goethe
(FRIEDERICH, 1973)”.
“Todo lo que soy” es la primera novela de la autora Anna
Funder. Experta en el periodo de entreguerras, trabaja como abogada
especializada en asuntos internacionales. Su dilatada experiencia como
investigadora, lectora y escritora, se refleja en su obra más reciente, donde
los ingredientes más atractivos de la literatura confluyen con acierto y
elegancia.
La amistad de Funder con una de las protagonistas de la
novela (Ruth Wesemann) no sólo ha servido como inspiración para la redacción de
ésta, sino para insuflar vida a personajes históricos que primero fueron
silenciados por el nazismo y, posteriormente, por el olvido.
Los personajes que aparecen a lo largo de la novela fueron,
en su mayoría, individuos reales que interfirieron en la política alemana y
mundial con el propósito de cambiar las cosas. Uno de los indudables protagonistas
no es otro que Ernst Toller, emblema del nuevo mundo después de la Primera
Guerra Mundial. Excombatiente, creía que lo único importante que podría hacer
en la vida sería librarnos de la masacre a la que nos subyugan los conflictos
bélicos y violentos. El periodo que pasó encarcelado por oponerse al régimen le
sirvió para trasladar su experiencia personal y sus ideales a obras de teatro y
poemas. Más tarde, al igual que Dora, Ruth y Hans (marido de Ruth), se vio
obligado a abandonar Alemania, so pena de volver a ser encarcelado en el mejor
de los casos.
Fragmentos extractados de: El Mar de Tinta
lunes, 1 de diciembre de 2014
Mucho antes de Virgilio Piñera, "la carne" ya se había infiltrado en la literatura.
Ya he calculado el costo de
crianza de un hijo de mendigo (entre los que incluyo a todos los cabañeros, a
los jornaleros y a cuatro quintos de los campesinos) en unos dos chelines por
año, harapos incluidos; y creo que ningún caballero se quejaría de pagar diez
chelines por el cuerpo de un buen niño gordo, del cual, como he dicho, sacará
cuatro fuentes de excelente carne nutritiva cuando sólo tenga a algún amigo o a
su propia familia a comer con él. De este modo, el hacendado aprenderá a ser un
buen terrateniente y se hará popular entre los arrendatarios; y la madre tendrá
ocho chelines de ganancia limpia y quedará en condiciones de trabajar hasta que
produzca otro niño.
Quienes sean más ahorrativos
(como debo confesar que requieren los tiempos) pueden desollar el cuerpo; con
la piel, artificiosamente preparada, se podrán hacer admirables guantes para
damas y botas de verano para caballeros elegantes.
En nuestra ciudad de Dublín, los
mataderos para este propósito pueden establecerse en sus zonas más
convenientes, y podemos estar seguros de que carniceros no faltarán; aunque más
bien recomiendo comprar los niños vivos y adobarlos mientras aún están tibios
del cuchillo, como hacemos para asar los cerdos.
Una persona muy respetable,
verdadera amante de su patria, cuyas virtudes estimo muchísimo, se entretuvo
últimamente en discurrir sobre este asunto con el fin de ofrecer un
refinamiento de mi plan. Se le ocurrió que, puesto que muchos caballeros de
este reino han terminado por exterminar sus ciervos, la demanda de carne de
venado podría ser bien satisfecha por los cuerpos de jóvenes mozos y doncellas,
no mayores de catorce años ni menores de doce; ya que son tantos los que están
a punto de morir de hambre en todo el país, por falta de trabajo y de ayuda; de
éstos dispondrían sus padres, si estuvieran vivos, o de lo contrario, sus
parientes más cercanos. Pero con la debida consideración a tan excelente amigo
y meritorio patriota, no puedo mostrarme de acuerdo con sus sentimientos;
porque en lo que concierne a los machos, mi conocido americano me aseguró, en
base a su frecuente experiencia, que la carne era generalmente correosa y
magra, como la de nuestros escolares por el continuo ejercicio, y su sabor
desagradable; y cebarlos no justificaría el gasto. En cuanto a la mujeres, creo
humildemente que constituiría una pérdida para el público, porque muy pronto
serían fecundas; y además, no es improbable que alguna gente escrupulosa fuera
capaz de censurar semejante práctica (aunque por cierto muy injustamente) como
un poco lindante con la crueldad; lo cual, confieso, ha sido siempre para mí la
objeción más firme contra cualquier proyecto, por bien intencionado que
estuviera.
Fragmento de: Una modesta
proposición, de Jonathan Swift
De: CiudadSeVa.com
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| 30 de noviembre de 1667- Irlanda |
"Honestidad: la mejor de todas las artes perdidas"- Mark Twain
![]() |
| Samuel
Langhorne Clemens o Mark Twain 30 de noviembre de 1835 |
[Yo solía ser] un encendido imperialista. Quería que el águila
norteamericana fuera gritando sobre el Pacífico. ¿Por qué no desplegar sus alas
sobre las Filipinas, me preguntaba?... Me decía a mí mismo, aquí hay un pueblo
que ha sufrido durante tres siglos. Podemos hacer que sean tan libres como
nosotros, darles un gobierno y un país propios, poner una miniatura de la
Constitución de los Estados Unidos flotando en el Pacífico, comenzar una
flamante nueva república que ocupara su lugar entre las naciones libres del
mundo. Me parecía una gran tarea a la cual nos habíamos dedicado.
Pero he pensado un poco más, desde entonces, y he leído con cuidado el
Tratado de París [que puso fin a la guerra hispano-estadounidense], y he visto
que no tenemos la intención de liberar, sino de subyugar al pueblo de las
Filipinas. Hemos ido allí a conquistar, no a liberar.
Debería ser, creo yo, nuestro placer y deber el hacer a aquella gente
libre, y dejar que traten sus cuestiones domésticas a su manera. Y por eso soy
antiimperialista. Estoy en contra de que el águila ponga sus garras en
cualquier otra tierra.
En: New York Herald
De: Wikipedia

El "cocoliche" en las obras del dramaturgo Roberto Cossa
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| 30 de noviembre de 1934- Argentina dramaturgo |
(Chilo se pone a leer el diario. Pausa. El Abuelo toca
"Canzoneta ".)
ABUELO– Agarrábamo por Almirante Brown con don Pacual e no
íbamo a la Vuelta de Rocha. ¿Te acorda de la Vuelta de Rocha, Chilo?
CHILO– Sí, papá, sí...
ABUELO– E mirábamo el Tevere.
CHILO– El Tíber, no. Eso es acá. El... (Se detiene.) El...
(Se va asustando.) ¿Cómo se llama? El... ¡Pero carajo!
ABUELO– El Tevere...
CHILO– (Furioso.) ¡No... eso es acá! E... el... (Hace un
gesto de impaciencia.) ¡Pero!... Frente a la Vuelta de Rocha... del otro lado
está Avellaneda... los barcos... Quinquela Martín... ¡Carajo! (Contento.) ¡El
arroyuelo!
ABUELO– Eco... el Riachuelo... e dopo el Castello de
Santangelo...
CHILO– El Riachuelo...
(El Abuelo se pone a tocar "Canzoneta". Lentamente
Chilo se va colocando el poncho que Lucía arrojó al suelo y va hacia el salón del
restaurante.)
CHILO– (Desde la puerta que da al salón, resignado.)
Comendatore . . . ¿Cosa vuole?
(Chilo sale hacia el salón. El Abuelo queda solo.)
ABUELO–Cucá osté, don Pacual. Spada e triunfo. Termenamo el
partido e dopo no vamo a piazza Venechia, ¿eh? Agarramo por Almirante Brown...
cruzamo Paseo Colón e no vamo a cucar al tute baco lo árbole. Cuando era
cóvene, sempre iba al Parque Lezama. Con el mío babbo e la mía mamma... Mi hermano
Anyelito... Tuto íbamo al Parque Lezama... E il Duche salía al balcón... la
piazza yena de quente. E el queneral hablaba e no dicheva: "Descamisato... del
trabaco a casa e de casa al trabaco". E eya era rubia
e cóvena. E no dicheva:
"Cuídenlo al queneral". E dopo el Duche preguntaba: "¿Qué volete? ¿Pane o canune?" E
nosotro le gritábamo: "Leña, queneral, leña queneral". (Toca acordes de
"Canzoneta". ) Ma... dopo me tomé el barco. E el barco se movía e el mío hermano Anyelito mi
dicheva: "A la Aryentina vamo a fare plata... mucha plata... E dopo volvemo a
Italia". (Ríe.) Así dicheva mi hermano Anyelito, que Dio lo tenga en la Santa Gloria. Una
tarde de sol se cayó del andamio.(Toca y canturrea.) "Canzoneta gri de ausenchia,
cruel malón de pena vieca escondida en la sombra de mi alcohol... Soñé Tarento,
con chien regreso..." ¿Cuándo vamo a volver a Italia, don Pacual? ¿Cuándo vamo a
volver a Italia?
Fragmento final de: GRIS DE
AUSENCIA de Roberto Cossa
sábado, 29 de noviembre de 2014
Pere Quart: militante catalán en la Guerra Civil.
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| 29 de noviembre de 1899- Barcelona Escritor y traductor. |
Codicilo de poeta
Os lego, amigos, sencillamente,
los tres humildes quehaceres de siempre:
vivir (y comer) con decoro cada día;
si podéis, encauzar codicia y lujuria;
pensar ( creer o dudar )
en la certeza y las hipótesis
de la muerte de la carne
y la vida nueva del alma.
No hay nada más que hacer; y ya basta.
El resto es literatura.
De "Vacaciones
pagadas" 1959
Versión de José Batlló
Espero, sospecho,
temo, quisiera
Espero que no me mire,
que no
me vea.
Sospecho que está siempre,
que no falla,
que me tiene fichado,
que no hay escapatoria.
Temo que me amenace,
que me
riña,
que me
castigue,
o que me
espíe,
y me
siga.
Me desazonan los misterios
los oráculos,
los enigmas,
los dones, los privilegios,
los éxtasis.
Las ceremonias me desasosiegan:
el culto,
la nube sacra.
Y quisiera sentirlo y verlo
hablarle, entenderlo,
servirlo como un hombre
siempre.
Quisiera que me
tomara de una vez
o
que me mudase en hoja,
en
cosa pura, estúpida
en
silencio o aire,
en
piedra,
en
átomo,
de su reino total.
Quiero amor o calma.
De "Vacaciones
pagadas" 1985
Versión de José Batlló
De: amediavoz.com
"Las dificultades preparan a personas comunes para destinos extraordinarios"- C. S. Lewis
Más adelante entraron en un cuarto casi vacío. Sólo
había un gran ropero con espejos en las puertas. Allí no encontraron nada más, excepto
una botella azul en la repisa de la ventana.
—¡Nada por aquí! —exclamó Pedro, y todos los niños se
precipitaron hacia la puerta para
continuar la excursión. Todos menos Lucía, que se
quedó atrás. ¿Qué habría dentro del armario?
Valía la pena averiguarlo, aunque, seguramente,
estaría cerrado con llave. Para su sorpresa, la puerta se abrió sin dificultad.
Dos bolitas de naftalina rodaron por el suelo.
La niña miró hacia el interior. Había numerosos
abrigos colgados, la mayoría de piel. Nada le gustaba tanto a Lucía como el
tacto y el olor de las pieles. Se introdujo en el enorme ropero y caminó entre
los abrigos, mientras frotaba su rostro contra ellos. Había dejado la puerta
abierta, por supuesto, pues comprendía que sería una verdadera locura
encerrarse en el armario. Avanzó algo más y descubrió una segunda hilera de
abrigos. Estaba bastante oscuro ahí adentro, así es que mantuvo los brazos
estirados para no chocar con el fondo del ropero. Dio un paso más, luego otros dos,
tres... Esperaba siempre tocar la madera del ropero con la punta de los dedos,
pero no llegaba nunca hasta el fondo.
—¡Este debe ser un guardarropa gigantesco! —murmuró
Lucía, mientras caminaba más y más adentro y empujaba los pliegues de los
abrigos para abrirse paso. De pronto sintió que algo crujía bajo sus pies.
«¿Habrá más naftalina?», se preguntó.
Se inclinó para tocar el suelo. Pero en lugar de
sentir el contacto firme y liso de la madera, tocó algo suave, pulverizado y
extremadamente frío. «Esto sí que es raro», pensó y dio otros dos pasos hacia
adelante.
Un instante después advirtió que lo que rozaba su cara
ya no era suave como la piel sino duro, áspero e, incluso, clavaba.
—¿Cómo? ¡Parecen ramas de árboles! —exclamó.
Entonces vio una luz frente a ella; no estaba cerca
del lugar donde tendría que haber estado el fondo del ropero, sino muchísimo
más lejos. Algo frío y suave caía sobre la niña. Un momento después se dio
cuenta que se encontraba en medio de un bosque; además era de noche, había
nieve bajo sus pies y gruesos copos caían a través del aire.
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| Clive Staples Lewis 29 de noviembre de 1898- Irlanda Académico, escritor y locutor. |

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