miércoles, 22 de enero de 2014

Ningún Poder ha ignorado que el verso es “del vigor del acero con que se funde la espada”

Heberto Padilla
20 de enero de 1932- Cuba
Periodista, escritor.


En tiempos difíciles


A aquel hombre le pidieron su tiempo
para que lo juntara al tiempo de la Historia.
Le pidieron las manos,
porque para una época difícil
nada hay mejor que un par de buenas manos.
Le pidieron los ojos
que alguna vez tuvieron lágrimas
para que contemplara el lado claro
(especialmente el lado claro de la vida)
porque para el horror basta un ojo de asombro.
Le pidieron sus labios
resecos y cuarteados para afirmar,
para erigir, con cada afirmación, un sueño
(el-alto-sueño);
le pidieron las piernas,
duras y nudosas,
(sus viejas piernas andariegas)
porque en tiempos difíciles
¿algo hay mejor que un par de piernas
para la construcción o la trinchera?
Le pidieron el bosque que lo nutrió de niño,
con su árbol obediente.
Le pidieron el pecho, el corazón, los hombros.
Le dijeron
que eso era estrictamente necesario.
Le explicaron después
que toda esta donación resultaría inútil
sin entregar la lengua,
porque en tiempos difíciles
nada es tan útil para atajar el odio o la mentira.
Y finalmente le rogaron
que, por favor, echase a andar,
porque en tiempos difíciles esta es, sin duda, la prueba decisiva.

De "Fuera del juego" 1968



Fuera del juego

                                    A Yannis Ritzos, en una cárcel de Grecia


¡Al poeta, despídanlo!
Ese no tiene aquí nada que hacer.
No entra en el juego.
No se entusiasma.
No pone en claro su mensaje.
No repara siquiera en los milagros.
Se pasa el día entero cavilando.
Encuentra siempre algo que objetar.

¡A ese tipo, despídanlo!
Echen a un lado al aguafiestas,
a ese malhumorado
del verano,
con gafas negras
bajo el sol que nace.
Siempre
le sedujeron las andanzas
y las bellas catástrofes
del tiempo sin Historia.
Es
     incluso
                     anticuado.
Sólo le gusta el viejo Armstrong.

Tararea, a lo sumo,
una canción de Pete Seeger.
Canta,
              entre dientes,
                                           La Guantanamera.
Pero no hay
quien lo haga abrir la boca,
pero no hay
quien lo haga sonreír
cada vez que comienza el espectáculo
y brincan
los payasos por la escena;
cuando las cacatúas
confunden el amor con el terror
y está crujiendo el escenario
y truenan los metales
y los cueros
y todo el mundo salta,
se inclina,
retrocede,
sonríe,
abre la boca
                         "pues sí,
                          claro que sí,
                          por supuesto que sí..."
y bailan todos bien,
bailan bonito,
como les piden que sea el baile.
¡A ese tipo, despídanlo!
Ese no tiene aquí nada que hacer.

De "Fuera del juego" 1968



Los viejos poetas, los viejos maestros realmente...


Los viejos poetas, los viejos maestros realmente
          duchos en el terror de nuestra época, se han puesto
          todos a morir.
Yo sobrevivo, lo que pudiera calificarse de milagro,
          entre los jóvenes.
Examino los documentos:
         los mapas, la escalada, las rampas de lanzamiento,
         las sombrillas nucleares, la Ley del valor,
         la sucia guerra de Viet Nam.
Yo asisto a los congresos del tercer mundo y firmo
         manifiestos y mi mesa está llena de cartas y
         telegramas y periódicos;
         pero mi secreta y casi desesperante obsesión
         es encontrar a un hombre,
         a un niño,
         a una mujer
         capaces de afrontar este siglo
con la cabeza a salvo, con un juego sin riesgos
o un parto, por lo menos, sin dolor.


De "El justo tiempo humano" 1962



Poética


Di la verdad.
Di, al menos, tu verdad.
Y después
deja que cualquier cosa ocurra:
que te rompan la página querida,

que te tumben a pedradas la puerta,

que la gente
se amontone delante de tu cuerpo
como si fueras
un prodigio o un muerto.

De "Fuera del juego" 1968




En 1971 Heberto Padilla, poeta cubano, es detenido acusado de actividades contrarrevolucionarias. Esto originó que intelectuales del todo el mundo se dirigieran a Fidel Castro en una carta, buscando alguna explicación a tal hecho. Entre los intelectuales que firmaron tal petición se encuentran Jean Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes y Julio Cortázar entre otros. La polémica se extendió hasta tal grado que hubo una segunda carta que firmaron en ese entonces 62 intelectuales y que significaba la ruptura con el régimen cubano. Julio Cortázar no firmó esa segunda carta. Las razones las expuso en un poema muy extenso que tituló: “Policrítica en la hora de los chacales” que fue publicado en la revista de la Casa de las Américas, que dirigía Haydée Santamaría, en mayo de 1971.

POLICRÍTICA EN LA HORA DE LOS CHACALES

Explicación del título: Hablando de los complejos problemas cubanos, una amiga francesa mezcló los términos crítica y política, inventando la palabra policritique. Al escucharla pensé (también en francés) que entre poli y tique se situaba la sílaba cri, es decir grito. Grito político, crítica política en la que el grito está ahí como un pulmón que respira; así he entendido siempre, así la seguiré sintiendo y diciendo. Hoy hay que gritar una política crítica, hay que criticar gritando cada vez que se lo cree justo: sólo así podremos acabar un día con los chacales y las hienas.

De qué sirve escribir la buena prosa,

De qué vale que exponga razones y argumentos

Si los chacales velan, la manada se tira contra el verbo,

Lo mutilan, le sacan lo que quieren, dejan de lado el resto,

Vuelven lo blanco negro, el signo más se cambia en signo menos,

Los chacales son sabios en los télex,

Son las tijeras de la infamia y del malentendido,

Manada universal, blancos, negros, albinos,

Lacayos si no firman y todavía más chacales cuando firman,

De qué sirve escribir midiendo cada frase,

De qué sirve pesar cada acción, cada gesto que expliquen la

Conducta

Si al otro día los periódicos, los consejeros, las agencias,

Los policías disfrazados,

Los asesores del gorila, los abogados de los trusts

Se encargarán de la versión más adecuada para consumo de

inocentes o de crápulas,

fabricarán una vez más la mentira que corre, la duda que se

instala,

y tanta buena gente en tanto pueblo y tanto campo de tanta

tierra nuestra

que abre su diario y busca su verdad y se encuentra

con la mentira maquillada, los bocados a punto, y va tragando

baba prefabricada, mierda en pulcras columnas, y hay quien

cree

y hay quien olvida el resto, tantos años de amor y de combate,

porque así es, compadre, los chacales lo saben: la memoria es

falible

y como en los contratos, como en los testamentos, el diario de

hoy con sus noticias invalida

todo lo precedente, hunde el pasado en la basura de un presente

traficado y mentido.

Entonces no, mejor ser lo que se es,

Decir eso que quema la lengua y el estómago, siempre habrá

Quien entienda

Este lenguaje que del fondo viene

Como del fondo brotan el semen, la leche, las espigas.

Y el que espera otra cosa, la defensa o la fina explicación,

La reincidencia o el escape, nada más fácil que comprar el diario

Made in USA

Y leer los comentarios a este texto, las versiones de Reuter o

De la UPI

Donde los chacales sabihondos le darán la versión satisfactoria,

Donde editorialistas mexicanos o brasileños o argentinos

Traducirán para él, con tanta generosidad,

Las instrucciones del chacal con sede en Washintong,

Las pondrán en correcto castellano, mezcladas con saliva

nacional

Con mierda autóctona, fácil de tragar.

No me excuso de nada, y sobre todo

No excuso este lenguaje,

Es la hora del Chacal, de los chacales y de sus obedientes:

Los mando a todos a la reputa madre que los parió,

Y digo lo que vivo y lo que siento y lo que sufro y lo que

Espero.

Diariamente, en mi mesa, los recortes de prensa: París,

Londres,

Nueva York, Buenos Aires, México City, Río. Diariamente

(en poco tiempo, apenas dos semanas) la máquina montada,

la operación cumplida, los liberales encantados, los

revolucionarios confundidos,

la violación con letra impresa, los comentarios compungidos,

alianza de chacales y de puros, la manada feliz, todo va bien.

Me cuesta emplear esta primera persona del singular, y más me

Cuesta

Decir: esto es así, o esto es mentira. Todo escritor, Narciso,se

Masturba

Defendiendo su nombre, el Occidente

Lo ha llenado de orgullo solitario. ¿Quién soy yo

Frente a los pueblos que luchan por la sal y la vida,

Con qué derecho he de llenar más páginas con negociaciones y

Opiniones personales?

Si hablo de mí es que acaso, compañero,

Allí donde te encuentran estas líneas,

Me ayudarás, te ayudaré a matar a los chacales,

Veremos más preciso el horizonte, más verde el mar y más

Seguro el hombre.

Les hablo a todos mis hermanos, pero miro hacia Cuba,

No sé de otra manera mejor para abarcar la América Latina.

Comprendo a Cuba como sólo se comprende al ser amado,

los gestos, las distancias y tantas diferencias,

las cóleras, los gritos: por encima está el sol, la libertad.

Y todo empieza por lo opuesto, por un poeta encarcelado,

Por la necesidad de comprender por qué, de preguntar y de

Esperar,

Qué sabemos aquí de lo qué pasa, tantos que somos Cuba,

Tantos que diariamente resistimos el aluvión y el vómito

De las buenas conciencias,

De los desencantados, de los que ven cambiar ese modelo

Que imaginaron por su cuenta y en sus casas, para dormir

Tranquilos

Sin hacer nada, sin mirar de cerca, la luna de miel barata con su isla

Paraíso

Lo bastante lejana para ser de verdad paraíso

Y que de golpe encuentran en su cielito lindo les cae en la

Cabeza.

Tienes razón Fidel: sólo en la brega hay derecho al

Descontento,

Sólo de adentro ha de salir la crítica, la búsqueda de fórmulas

Mejores,

Sí, pero de adentro es tan afuera a veces,

Y si hoy me aparto para siempre del liberal a la violeta, de los

que firman los virtuosos textos

por-que-Cu-ba-no-es-eso-que-e-xi-gen-sus-es-que-mas-de-bu-fe-te,

no me creo excepción, soy como ellos, qué habré hecho por

Cuba más allá del amor,

Qué habré dado por Cuba más allá de un deseo, una esperanza.

Pero me aparto ahora de su mundo ideal, de sus esquemas,

Precisamente ahora cuando

Se me pone en la puerta de lo que amo, se me prohibe

Defenderlo,

Es ahora que ejerzo mi derecho a elegir, a estar una vez más y

Más que nunca

Con tu Revolución, mi Cuba, a mi manera. Y mi manera torpe,

A manotazos,

Es ésta, es repetir lo que me gusta o no me gusta,

Aceptando el reproche de hablar desde tan lejos

Y a la vez insistiendo (cuántas veces lo habré hecho para el

Viento)

En que soy lo que soy, y no soy nada, y esa nada es mi tierra

Americana,

Y como pueda y donde este signo siendo tierra, y por sus

Hombres

Escribo cada letra de mis libros y vivo cada día de mi vida.

  Comentario de los chacales (vía México, reproducida con alborozo en Río de Janeiro y Buenos Aires): "El ahora francés Julio Cortázar… etc." De nuevo el patrioterismo de escarapela, cómodo y rendidor, de nuevo la baba de los resentidos, de tantos que se quedan en sus pozos sin hacer nada, sin ser oídos más que en sus casas a la hora del bife; como si en algo dejara yo de ser latinoamericano, como si un cambio a nivel de pasaporte (y ni siquiera lo es, pero no vamos a poner a explicar, al chacal se lo patea y se acabó) mi corazón fuera a cambiar, mi conducta fuera a cambiar, mi camino fuera a cambiar. Demasiado asco para seguir con esto; mi patria es otra cosa, nacionalista infeliz; me sueno los mocos con tu bandera de pacotilla, ahí donde estés. La revolución también es otra cosa; a su término, muy lejos, tal vez infinitamente lejos, hay una magnífica quema de banderas, una fogata de trapos manchados por todas las mentiras y la sangre de la historia de los chacales y los resentidos y los mediocres y los burócratas y los gorilas y los lacayos.

Y así es, compañeros, si me oyen en La Habana, en cualquier

parte,

hay cosas que no trago,

hay cosas que no puedo tragar en una marcha hacia la luz,

nadie llega a la luz si saca a relucir los podridos fantasmas del pasado,

si los perjuicios, los tabúes del macho y de la hembra

siguen en sus maletas,

y si un vocabulario de casuistas cuando no de energúmenos

arma la burocracia del idioma y los cerebros, condiciona a los

pueblos

que Marx y que Lenin soñaron libres por dentro y por fuera,

en carne y en conciencia y en amor,

en alegría y trabajo.

Por eso, compañeros, sé que puedo decirles

Lo que creo y no creo, lo que acepto y no acepto,

Esta mi policrítica, mi herramienta de luz,

Y en Cuba sé de ese combate contra tanto enemigo,

Sé de esa isla de hombres enteros que nunca olvidarán la risa y

La ternura,

Que las defenderán enamoradamente,

Que cantan y que beben entre turnos de brega, que hacen

Guardia fumando,

Que son los que buscó Martí, lo que firmaron con su sangre

Tantos muertos

A la hora de caer frente a chacales de dentro y a chacales de

Fuera.

No seré yo quien proclame al divino botón el coraje de Cuba y

Su combate;

Siempre hay alguna hiena maquinada de juez, poeta o crítico,

Lista a cantar las loas de lo que odia en el fondo de sus tripas,

Pronta a asfixiar la voz de los que quieren el verdadero diálogo,

El contacto

Por lo alto y por lo bajo: contacto con ese hombre que manda

En el peligro porque el pueblo

Cuenta con él y sabe

Que está ahí porque es justo, porque en él se define

La razón de la lucha, del duro derrotero,

Porque jugo su vida con Camilo y el Che y tantos que pueblan

De huesos y memorias la tierra de la palma;

Y también en contacto Con el otro, el sencillo camarada que necesita la

palabra y el rumbo

Para impulsar mejor la máquina, para cortar mejor la caña.

Nadie espere de mí el elogio fácil,

Pero hoy es más que nunca tiempo de decisión y de aguas

Claras:

Diálogo pido, encuentro en las borrascas, policríticas diaria,

No acepto la repetición de humillaciones torpes,

No acepto risas de los fariseos convencidos de que todo anda

Bien después de cada ejemplo,

No acepto la intimidación ni la vergüenza. Y es por eso que

Acepto

La crítica de veras, la que viene de aquel que aguanta en el

timón,

de aquellos que pelean por una causa justa, allá o aquí, en lo

alto o en lo bajo,

y reconozco la torpeza de pretender saberlo todo desde un mero

escritorio

y busco humildemente la verdad en los hechos de ayer y de

mañana,

y te busco la cara, Cuba la muy querida, y soy el que fue a ti

como se va a beber el agua, con la sed que será racimo o canto.

Revolución hecha de hombres,

Llena estarás de errores y desvíos, llena estarás de lágrimas y

Ausencias,

Pero a mí, a los que tantos en horizontes somos pedazos de

América Latina,

Tú nos comprenderás al término del día,

Volveremos a vernos, a estar juntos, carajo,

Contra hienas y cerdos y chacales de cualquier meridiano,

Contra tibios y flojos y escribas y lacayos

En París, en La Habana o Buenos Aires,

Contra lo peor que duerme en lo mejor, contra el peligro

De quedarse atascado en plena ruta, de no cortar los nudos

Machetazo limpio,

Así yo sé que un día volveremos a vernos,

Buenos días, Fidel, buenos días, Haydée, buenos días mi Casa,

Mi sitio en los amigos y en las calles, mi buchito, mi amor,

Mi caimancito herido y más vivo que nunca,

Yo soy esta palabra mano a mano como otros son tus ojos o tus

Músculos,

Todos juntos iremos a la zafra futura,

Al azúcar de un tiempo sin imperios ni esclavos.

Hablémonos, eso es de hombres: al comienzo

fue el diálogo. Déjame defenderte

cuando asome el chacal de turno, déjame estar ahí. Y si no lo

quieres,

oye, compadre, olvida tanta crisis barata. Empecemos de nuevo,

di lo tuyo, aquí estoy, aquí te espero; toma, fuma conmigo,

largo es el día, el humo ahuyenta los mosquitos. Sabes,

nunca estuve tan cerca

como ahora, de lejos, contra viento y marea. El día nace.



De: http://historiasfalenciasyunaparentecronopio.blogspot.com

“Yo que he tenido la mala suerte de que Dios se enamorara de mí”... Ernesto Cardenal

20 de enero de 1925 - Nicaragua
Sacerdote, teólogo, traductor, político, escultor y escritor.















Nuestras relaciones…


Esta simbiosis que somos.
Vos sabés lo que buscaba:
belleza que no se engorde,
amor que no se aburguese.
Por otra parte vos:
querías tener amor con alguien
por lo que fui hecho.
Yo no hice nada para enamorarte.
Todavía chorrean sangre
mis renuncias.



Ha venido la primavera con su olor a Nicaragua:
un olor a tierra recién llovida, y un olor a calor,
a flores, a raíces desenterradas, y a hojas mojadas
(y he oído el mugido de un ganado lejano...)
¿O es el olor del amor? Pero ese amor no es el tuyo.
Y amor a la patria fue el del dictador: el dictador
gordo, con su traje sport y su sombrero tejano,
en el lujoso yate por los paisajes de tus sueños:
él fue el que amó la tierra y la robó y la poseyó.
Y en su tierra amada está ahora el dictador embalsamado
mientras que a ti el Amor te ha llevado al destierro.


¿No has leído amor mío, en Novedades:
CENTINELA DE LA PAZ , GENIO DEL TRABAJO
PALADÍN DE LA DEMOCRACIA EN AMÉRICA
DEFENSOR DEL CATOLICISMO EN AMÉRICA
EL PROTECTOR DEL PUEBLO
EL BENEFACTOR...?
Le saquean al pueblo su lenguaje.
Y falsifican las palabras del pueblo.
(Exactamente como el dinero del pueblo.)
Por eso los poetas pulimos tanto un poema.
Y por eso son importantes mis poemas de amor.













Oración por Marilyn Monroe


Señor
recibe a esta muchacha conocida en toda la tierra
                                      con el nombre de Marilyn Monroe
aunque ese no era su verdadero nombre
(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la
                                                  huerfanita violada a los 9 años
y la empleadita de tienda que a los 16 se había
                                                                           querido matar)
y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje
sin su Agente de Prensa
sin fotógrafos y sin firmar autógrafos
sola como un astronauta frente a la noche espacial.

Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia
     (según cuenta el Time)
ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo
y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas.
Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.
Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno
pero también algo más que eso...
Las cabezas son los admiradores, es claro
(la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz).
Pero el templo no son los estudios de la 20th Century Fox.
El templo -de mármol y oro- es el templo de su cuerpo
en el que está el Hijo del Hombre con un látigo en la mano
expulsando a los mercaderes de la 20th Century Fox
que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones.

Señor
en este mundo contaminado de pecados y radiactividad
Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda.
Que como toda empleadita de tienda soñó ser estrella de cine.
Y su sueño fue realidad (pero como la realidad del tecnicolor).
Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos
-El de nuestras propias vidas- Y era un script absurdo.
Perdónale Señor y perdónanos a nosotros
por nuestra 20th Century
por esta Colosal Super-Producción en la que todos hemos trabajado.

Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes.
Para la tristeza de no ser santos
                                                se le recomendó el Psicoanálisis.
Recuerda Señor su creciente pavor a la cámara
y el odio al maquillaje -insistiendo en maquillarse
en cada escena-
y cómo se fue haciendo mayor el horror
y mayor la impuntualidad a los estudios.

Como toda empleadita de tienda
soñó ser estrella de cine.
Y su vida fue irreal como un sueño que un psiquiatra interpreta y archiva.

Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados
que cuando se abren los ojos
se descubre que fue bajo reflectores y apagan los reflectores!
y desmontan las dos paredes del aposento (era un set cinematográfico)
mientras el Director se aleja con su libreta porque la escena ya fue tomada.
O como un viaje en yate, un beso en Singapur, un
baile en Río la recepción en la mansión del Duque
y la Duquesa de Windsor
vistos en la salita del apartamento miserable.

La película terminó sin el beso final.
La hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono.
Y los detectives no supieron a quién iba a llamar.

Fue
como alguien que ha marcado el número de la única voz amiga
y oye tan sólo la voz de un disco que le dice: WRONG NUMBER
O como alguien que herido por los gangsters
alarga la mano a un teléfono desconectado.

Señor
quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar
y no llamó (y tal vez no era nadie
o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de Los Angeles)
contesta Tú el teléfono!


De: aMediaVoz.com












“Las personas son palabras.
Y así uno no es si no es diálogo” 

martes, 21 de enero de 2014

Una artífice del suspenso

La perfecta señorita


Theodora, o Thea como la llamaban, era la perfecta señorita desde que nació. Lo decían todos los que la habían visto desde los primeros meses de su vida, cuando la llevaban en un cochecito forrado de raso blanco. Dormía cuando debía dormir. Al despertar, sonreía a los extraños. Casi nunca mojaba los pañales. Fue facilísimo enseñarle las buenas costumbres higiénicas y aprendió a hablar extraordinariamente pronto. A continuación, aprendió a leer cuando apenas tenía dos años. Y siempre hizo gala de buenos modales. A los tres años empezó a hacer reverencias al ser presentada a la gente. Se lo enseñó su madre, naturalmente, pero Thea se desenvolvía en la etiqueta como un pato en el agua.

-Gracias, lo he pasado maravillosamente -decía con locuacidad, a los cuatro años, inclinándose en una reverencia de despedida al salir de una fiesta infantil. Volvía a su casa con su vestido almidonado tan impecable como cuando se lo puso. Cuidaba muchísimo su pelo y sus uñas. Nunca estaba sucia, y cuando veía a otros niños corriendo y jugando, haciendo flanes de barro, cayéndose y pelándose las rodillas, pensaba que eran completamente idiotas. Thea era hija única. Otras madres más ajetreadas, con dos o tres vástagos que cuidar, alababan la obediencia y la limpieza de Thea, y eso le encantaba. Thea se complacía también con las alabanzas de su propia madre. Ella y su madre se adoraban.

Entre los contemporáneos de Thea, las pandillas empezaban a los ocho, nueve o diez años, si se puede usar la palabra pandilla para el grupo informal que recorría la urbanización en patines o bicicleta. Era una típica urbanización de clase media. Pero si un niño no participaba en las partidas de «póquer loco» que tenían lugar en el garaje de algunos de los padres, o en las correrías sin destino por las calles residenciales, ese niño no contaba. Thea no contaba, por lo que respecta a la pandilla.

-No me importa nada, porque no quiero ser uno de ellos -les dijo a sus padres.

-Thea hace trampas en los juegos. Por eso no queremos que venga con nosotros -dijo un niño de diez años en una de las clases de Historia del padre de Thea.

El padre de Thea, Ted, enseñaba en una escuela de la zona. Hacía mucho tiempo que sospechaba la verdad, pero había mantenido la boca cerrada, confiando en que la cosa mejorara. Thea era un misterio para él. ¿Cómo era posible que él, un hombre tan normal y laborioso, hubiese engendrado una mujer hecha y derecha?

-Las niñas nacen mujeres -dijo Margot, la madre de Thea-. Los niños no nacen hombres. Tienen que aprender a serlo. Pero las niñas ya tienen un carácter de mujer.

-Pero eso no es tener carácter -dijo Ted-. Eso es ser intrigante. El carácter se forma con el tiempo. Como un árbol.

Margot sonrió, tolerante, y Ted tuvo la impresión de que hablaba como un hombre de la edad de piedra, mientras que su mujer y su hija vivían en la era supersónica.

Al parecer, el principal objetivo en la vida de Thea era hacer desgraciados a sus contemporáneos. Había contado una mentira sobre otra niña, en relación con un niño, y la chiquilla había llorado y casi tuvo una depresión nerviosa. Ted no podía recordar los detalles, aunque sí había comprendido la historia cuando la oyó por primera vez, resumida por Margot. Thea había logrado echarle toda la culpa a la otra niña. Maquiavelo no lo hubiera hecho mejor.

-Lo que pasa es que ella no es una sinvergüenza -dijo Margot-. Además, puede jugar con Craig, así que no está sola.

Craig tenía diez años y vivía tres casas más allá. Pero Ted no se dio cuenta al principio de que Craig estaba aislado, y por la misma razón. Una tarde, Ted observó cómo uno de los chicos de la urbanización hacía un gesto grosero, en ominoso silencio, al cruzarse con Craig por la acera.

-¡Gusano! -respondió Craig inmediatamente.

Luego echó a correr, por si el chico lo perseguía, pero el otro se limitó a volverse y decir:

-¡Eres un mierda, igual que Thea!

No era la primera vez que Ted oía tales palabras en boca de los chicos, pero tampoco las oía con frecuencia y quedó impresionado.

-Pero, ¿qué hacen solos, Thea y Craig? -le preguntó a su mujer.

-Oh, dan paseos. No sé -dijo Margot-. Supongo que Craig está enamorado de ella.

Ted ya lo había pensado. Thea poseía una belleza de cromo que le garantizaría el éxito entre los muchachos cuando llegara a la adolescencia y, naturalmente, estaba empezando antes de tiempo. Ted no tenía ningún temor de que hiciera nada indecente, porque pertenecía al tipo de las provocativas y básicamente puritanas.

A lo que se dedicaban Thea y Craig por entonces era a observar la excavación de un refugio subterráneo con túnel y dos chimeneas en un solar a una milla de distancia aproximadamente. Thea y Craig iban allí en bicicleta, se ocultaban detrás de unos arbustos cercanos y espiaban riéndose por lo bajo. Más o menos una docena de los miembros de la pandilla estaban trabajando como peones, sacando cubos de tierra, recogiendo leña y preparando papas asadas con sal y mantequilla, punto culminante de todo esfuerzo, alrededor de las seis de la tarde. Thea y Craig tenían la intención de esperar hasta que la excavación y la decoración estuvieran terminadas y luego se proponían destruirlo todo.

Mientras tanto a Thea y a Craig se les ocurrió lo que ellos llamaban «un nuevo juego de pelota», que era su clave para decir una mala pasada. Enviaron una nota mecanografiada a la mayor bocazas de la escuela, Verónica, diciendo que una niña llamada Jennifer iba a dar una fiesta sorpresa por su cumpleaños en determinada fecha, y por favor, díselo a todo el mundo, pero no se lo digas a Jennifer. Supuestamente la carta era de la madre de Jennifer. Entonces Thea y Craig se escondieron detrás de los setos y observaron a sus compañeros del colegio presentándose en casa de Jennifer, algunos vestidos con sus mejores galas, casi todos llevando regalos, mientras Jennifer se sentía cada vez más violenta, de pie en la puerta de su casa, diciendo que ella no sabía nada de la fiesta. Como la familia de Jennifer tenía dinero, todos los chicos habían pensado pasar una tarde estupenda.

Cuando el túnel, la cueva, las chimeneas y las hornacinas para las velas estuvieron acabadas, Thea y Craig fingieron tener dolor de tripas un día, en sus respectivas casas, y no fueron al colegio. Por previo acuerdo se escaparon y se reunieron a las once de la mañana en sus bicicletas. Fueron al refugio y se pusieron a saltar al unísono sobre el techo del túnel hasta que se hundió. Entonces rompieron las chimeneas y esparcieron la leña tan cuidadosamente recogida. Incluso encontraron la reserva de papas y sal y la tiraron en el bosque. Luego regresaron a casa en sus bicicletas.

Dos días más tarde, un jueves que era día de clases, Craig fue encontrado a las cinco de la tarde detrás de unos olmos en el jardín de los Knobel, muerto a puñaladas que le atravesaban la garganta y el corazón. También tenía feas heridas en la cabeza, como si lo hubiesen golpeado repetidamente con piedras ásperas. Las medidas de las puñaladas demostraron que se habían utilizado por lo menos siete cuchillos diferentes.

Ted se quedó profundamente impresionado. Para entonces ya se había enterado de lo del túnel y las chimeneas destruidas. Todo el mundo sabía que Thea y Craig habían faltado al colegio el martes en que había sido destrozado el túnel. Todo el mundo sabía que Thea y Craig estaban constantemente juntos. Ted temía por la vida de su hija. La policía no pudo acusar de la muerte de Craig a ninguno de los miembros de la pandilla, y tampoco podían juzgar por asesinato u homicidio a todo un grupo. La investigación se cerró con una advertencia a todos los padres de los niños del colegio.

-Sólo porque Craig y yo faltáramos al colegio ese mismo día no quiere decir que fuésemos juntos a romper ese estúpido túnel -le dijo Thea a una amiga de su madre, que era madre de uno de los miembros de la pandilla. Thea mentía como un consumado bribón. A un adulto le resultaba difícil desmentirla.

Así que para Thea la edad de las pandillas -a su modo- terminó con la muerte de Craig. Luego vinieron los novios y el coqueteo, oportunidades de traiciones y de intrigas, y un constante río, siempre cambiante, de jóvenes entre dieciséis y veinte años, algunos de los cuales no le duraron más de cinco días.

Dejemos a Thea a los quince años, sentada frente a un espejo, acicalándose. Se siente especialmente feliz esta noche porque su más próxima rival, una chica llamada Elizabeth, acaba de tener un accidente de coche y se ha roto la nariz y la mandíbula y sufre lesiones en un ojo, por lo que ya no volverá a ser la misma. Se acerca el verano, con todos esos bailes en las terrazas y fiestas en las piscinas. Incluso corre el rumor de que Elizabeth tendrá que ponerse la dentadura inferior postiza, de tantos dientes como se rompió, pero la lesión del ojo debe ser lo más visible. En cambio Thea escapará a todas las catástrofes. Hay una divinidad que protege a las perfectas señoritas como Thea.


 
Patricia Highsmith
19 de enero de 1921 - Texas, Estados Unidos






“Desarrollar la idea para una narración es un proceso 
de avance y retroceso, como tejer”- 



lunes, 20 de enero de 2014

“Todo átomo de todo cuerpo atrae a todo otro átomo, tanto de su cuerpo como de cualquier otro...” - Edgar Allan Poe

















Eureka (FRAGMENTOS)

Prefacio
Con profundo respeto dedico esta obra a Alexander Von Humboldt. A los pocos que me aman y a quienes yo amo, a los que sienten más que a los que piensan, a los soñadores y a los que depositan su fe en los sueños como únicas realidades, ofrezco este Libro de Verdades, no como Anunciador de Verdad, sino por la Belleza que en su Verdad abunda, haciéndola verdadera. A ellos presento esta composición sólo como un Producto de Arte, como una Novela o, si no es una pretensión demasiado elevada, como un Poema. Lo que aquí propongo es verdadero; por lo tanto, no puede morir; y si de alguna manera fuese hollado y muriese, nacerá de nuevo a la Vida Eterna. Sin embargo, sólo como poema deseo que sea juzgada esta obra después de mi muerte.
E.A.P.

Mi proposición general es la siguiente: En la unidad general de la primera cosa se halla la causa secundaria de todas las cosas, junto con el germen de su aniquilación inevitable.
No conozco ningún tratado en el cual se dé una visión del universo, usando la palabra en su acepción más amplia, la única legítima; y quizá sea oportuno aclarar aquí que con el termino "universo", siempre que sea empleado sin calificación en este ensayo, pretendo designar la mayor extensión de espacio concebible, con todas las cosas espirituales y materiales que pueden imaginarse existentes dentro del ámbito de esta extensión.
¡Ah! 'La capacidad o incapacidad de concebir algo --dice Mr. Mill con gran justeza-- en ningún caso debe ser considerada como criterio de verdad axiomática.
'Los contradictorios no pueden ser ambos verdaderos, es decir, no pueden coexistir en la naturaleza!
'Porque nos resulta imposible concebir que un árbol pueda ser algo distinto de un árbol o no ser un árbol'
'Nada sé de caminos; pero conozco la maquinaria del universo. Esto es todo. La aprehendí con mi alma, la alcancé por la simple fuerza de la intuición'
No me importa que mi obra sea leída hoy o por la posterioridad. Puedo esperar un siglo a mis lectores si el mismo Dios esperó seis mil años un observador. ¡Triunfo! He robado el secreto de oro de los egipcios. Me entrego a mi furia sagrada.

Comencemos en seguida con la más simple de las palabras: "Infinito". Esta, como Dios, espíritu y algunas otras expresiones que tienen equivalentes en todas las lenguas, en modo alguno es expresión de una idea, sino un esfuerzo hacia ella. Representa un intento posible hacia una concepción imposible. El hombre necesitaba un término para indicar la dirección de este esfuerzo, la nube tras la cual se halla, por siempre invisible, el objeto de esta tentativa. En fin, se requería una palabra por medio de la cual un hombre pudiera ponerse en relación de inmediato, con otro hombre y con cierta tendencia del intelecto humano. De esta exigencia surgió la palabra infinito, la cual no representa, sino el pensamiento de un pensamiento. Con respecto a este infinito, el infinito espacial, oímos decir con frecuencia que su idea es admitida por la inteligencia, es aceptada, es sostenida a causa de la dificultad mayor que presenta la concepción de un límite.
Creemos en un Dios. Podemos creer o no en el espacio finito o infinito; pero nuestra creencia, en tales casos, merece en realidad el nombre de fe, y es una cosa completamente distinta de esa creencia particular, y de esa creencia intelectual que presupone la concepción mental.
Hay gentes, lo sé, que en sus esfuerzos por llegar a lo inalcanzable adquieren muy fácilmente gracias a su jerga, entre quienes creen que piensan, para quienes la oscuridad y la hondura son sinónimos, una especie de calamaresca reputación de profundidad; pero la más hermosa cualidad del pensamiento es el auto-conocimiento; y de un modo algo paradójico puede decirse que no hay niebla de la mente mayor que la que, extendiéndose hasta los mismos límites del dominio intelectual, los sustrae a la comprensión.
En realidad, mientras encontramos imposible imaginar un fin al espacio, no nos cuesta representarnos cualquiera de sus infinitos comienzos.

¡Se necesita ser Dios mismo! Con una frase tan alarmante que aún vibra en mis oídos, me atrevo sin embargo a preguntar si nuestra presente ignorancia de la Divinidad es una ignorancia a la cual el alma está eternamente condenada.

La unidad es, pues todo lo que predico de la materia originalmente creada; pero me propongo mostrar que esta unidad es un principio suficiente para explicar la constitución, los fenómenos existentes y la aniquilación absolutamente inevitable por lo menos del universo material. La voluntad de ser la partícula primordial ha completado el acto, más propiamente, la concepción de la creación.
Para la eficaz y cabal realización del designio general vemos pues la necesidad de una repulsión de fuerza limitada, algo separador que al desaparecer la voluntad de difusión permita el acercamiento y al mismo tiempo prohíba la unión de los átomos, concediéndoles una aproximación infinita mientras les niega contacto positivo; en una palabra que tenga el poder...
Que ese algo repulsivo existe realmente, lo vemos. El hombre no emplea ni conoce una fuerza suficiente para poner en contacto dos átomos...- el designio de la repulsión, la necesidad de su existencia; pero me he abstenido religiosamente de toda tentativa de investigar su naturaleza, a causa de una convicción intuitiva de que el principio en cuestión es estrictamente espiritual, yace en una profundidad impenetrable para nuestro entendimiento presente, esta implicado en una consideración del Espíritu en sí mismo. Siento, en una palabra, que aquí sólo aquí Dios se interpuso, porque sólo aquí la dificultad exigía la interposición de Dios.

¿Qué declara la ley newtoniana? Que todos los cuerpos se atraen entre sí con fuerzas proporcionales a sus cantidades de materia, e inversamente proporcionales al cuadrado de sus distancias. He dado a propósito en primer lugar la versión vulgar de la ley; y confieso que en ésta, como en la mayoría de las versiones vulgares de las grandes verdades, encontramos pocos elementos sugestivos. Adoptemos ahora una fraseología más filosófica: Todo átomo de todo cuerpo atrae a todo otro átomo, tanto de su cuerpo como de cualquier otro, con una fuerza que varía en razón inversa a los cuadrados de las distancias entre el átomo atrayente y el átomo atraído.

Estas ideas, concepciones como éstas, pensamientos que no parecen pensados, ensoñaciones del alma más que conclusiones o aun consideraciones del intelecto; ideas, repito, como éstas, son las únicas que podemos elaborar provechosamente en cualquier esfuerzo por aferrar el gran principio de atracción.

La inversión de nuestro proceso nos ha llevado, pues, a un resultado idéntico, pero mientras en un proceso la intución era el punto de partida, en el otro era la meta. Al comenzar el primer camino sólo puedo decir que, con una irresistible intuición, sentí que la simplicidad había sido la característica de la acción original de Dios; al terminar el último sólo puedo declara que, con una irresistible intuición, percibo que la unidad ha sido la fuente de los fenómenos observados de la gravitación newtoniana. Así, de acuerdo con las escuelas, no pruebo nada. Sea; mi único propósito es sugerir y convencer por medio de la sugestión. Sé con orgullo que muchos intelectos humanos, dotados del más profundo y prudente discernimiento, no pueden menos de sentirse sumamente satisfechos de mis sugestiones. Para estos intelectos, como para el mío, no hay demostración matemática que pueda brindar la más mínima prueba adicional verdadera de la gran verdad que ha anticipado, la verdad de la unidad original como fuente, como principio de los fenómenos universales. Por mi parte no estoy tan seguro de que hablo y veo, no estoy tan seguro de que mi corazón palpita y mi alma vive, de que mañana saldrá el sol - probabilidad que aún se encuentra en el futuro-, no pretendo tener de todo esto la milésima parte de la seguida que me inspira el hecho irremediablemente consumado de que todas las cosas y todos los pensamientos de las cosas, con toda su inefable multiplicidad de relaciones, surgieron al mismo tiempo a la existencia de partir de la unidad primordial e independiente.

...la razón encuentra su camino, si es que lo encuentra, en su búsqueda de la verdad. Gracias a la dificultad, a la peculiaridad que se presenta ahora, salto en seguida al secreto, un secreto que no pude haber alcanzado nunca de no ser por la peculiaridad y por las inferencias que, en su simple carácter de peculiaridad me brinda. El proceso del pensamiento, en este punto, puede ser esbozado a grandes trazos así: Me digo a mí mismo: la unidad, como lo he explicado, es una verdad; lo siento. La difusión es una verdad; lo veo. La irradiación por medio de la cual se reconcilian estas dos verdades es por consiguiente una verdad; lo percibo.
Para concluir esta parte del tema: Estoy plenamente justificado para afirmar que la ley que solíamos llamar de gravedad existe a causa de que la materia ha siso irradiada, en su origen, atómicamente, dentro de una limitada esfera de espacio, a partir de una partícula propiamente dicha, una, individual, incondicionada, independiente y absoluta, por el único proceso capaz de satisfacer, al mismo tiempo, las dos condiciones: la irradiación y la distribución, generalmente uniforme en toda la esfera, es decir, por una fuerza que varía en proporción directa a los cuadrados de la distancias entre los átomos irradiados y el centro particular de irradiación.
Por mi lado no tengo paciencia para fantasías tan tímidas, tan ociosas y tan torpes a un tiempo. Son propias de una absoluta cobardía de pensamiento. Que la naturaleza y el Dios de la naturaleza son tan distintos, es algo acerca de lo cual ningún pensamiento puede dudar. Por la primera entendemos simplemente que las leyes del segundo. Pero con la misma idea de Dios, omnipotente omnisciente, sostenemos también la idea de la infalibilidad de sus leyes. Para él no hay pasado ni futuro, para El todo es ahora...
El cerebro humano tiene una evidente inclinación hacia el infinito y acaricia el fantasma de esa idea. Parece anhelar con apasionado fervor esta imposible concepción con la esperanza de creer intelectualmente en ella una vez concebida. Lo que es general en toda la raza humana no puede ser considerado anormal, justificadamente, por ningún individuo; sin embargo, puede haber una clase de inteligencia superior en la cual la propensión humana aludida adquiera todo el carácter de una monomanía.
Cada uno existe, aparte e independientemente, en el seno de su Dios propio y particular.

¿Pero vamos a detenernos aquí? De ninguna manera. Cabe concebir fácilmente que e la aglomeración y disolución universal puede resultar una serie nueva y quizá totalmente distinta de condiciones, otra creación e irradiación que vuelva sobre sí misma, otra acción y reacción de la Voluntad Divina. Guiando nuestra imaginación por la omnipredominante ley de leyes, la ley de periodicidad, ¿no estamos más que justificados cuando alimentamos la creencia, digamos más bien cuando nos complacemos en la esperanza de que los procesos que nos hemos atrevido a contemplar se renovarán una y otra vez eternamente; que un nuevo universo irrumpe a la existencia y luego se hunde en la nada, a cada latido del Corazón Divino? Pero este corazón divino, ¿qué es? Es nuestro propio corazón. No permitamos que la aparente irreverencia de esta idea aterre nuestra alma y la parte del frío ejercicio de la conciencia, de esa profunda tranquilidad de autoanálisis, la única mediante la cual podemos tener la esperanza de alcanzar la presencia de la más sublime de las verdades y contemplarla cara a cara. Los fenómenos de los cuales dependen en este punto nuestras conclusiones son simples sombras espirituales, pero no por ello menos sustanciales. Caminamos entre los destinos de nuestra existencia mundanal, rodeados por recuerdos oscuros pero siempre presentes de un destino más vasto, muy distante en el tiempo e infinitamente pavoroso. Vivimos una juventud especialmente obsesionada por estos sueños; sin embargo, nunca los confundimos con sueños. Los conocemos como recuerdos. Durante nuestra juventud la distinción es demasiado clara para inducirnos a un error ni un solo instante. Mientras dura esta juventud, la sensación de que existimos es la más natural de todas las sensaciones. Lo entendemos de un modo absoluto. Que hubo un período en el cual no existimos, o que pudo haber sucedido que nunca hubiésemos existido, son consideraciones que durante la juventud hallamos, en verdad, difíciles de entender. ¿Por qué no habíamos de existir? Esta es, hasta llegar a la edad adulta, la pregunta más imposible de responder. La existencia, la existencia propia, la existencia desde todos los tiempos y para toda la eternidad nos parece hasta la edad adulta una condición normal indiscutible; nos lo parece porque lo es. Pero luego viene el período en que una razón convencional y mundana nos despierta de la verdad de nuestro sueño. La duda, la sorpresa, lo incomprensible llegan al mismo tiempo. Dicen: Vives y hubo un tiempo en que no vivías. Has sido creado. Existe una inteligencia más grande que la tuya; y sólo gracias a esa inteligencia vives. Luchamos por comprender estas cosas, y no podemos; no podemos porque estas cosas, por ser falsas, son necesariamente incomprensibles.

No existe ser viviente que en algún punto luminoso de su vida intelectual no se haya sentido perdido entre olas de fútiles esfuerzos por comprender o creer que existe algo más grande que su propia alma. La absoluta imposibilidad de que un alma se sienta inferior a otra; la intensa, la absoluta insatisfacción y rebelión que produce pensarlo; esto, junto con las aspiraciones universales a la perfección, no son sino las luchas espirituales coincidentes con las materiales, por llegar a la unidad original; son, a mi entender por lo menos, una especie de prueba muy superior a lo que el hombre llama demostración, de que ningún alma es inferior a otra, de que cada alma es en parte su propio Dios, su propio Creador; en una palabra, que Dios, el Dios material y espiritual, existe ahora tan sólo en la materia difusa y en el espíritu difuso del universo; y que la reunión de esa materia y ese espíritu difuso no será sino la reconstrucción del Dios puramente Espiritual e Individual.

Hubo una época en la noche de los tiempos en que existía un ser eternamente existente, uno entre el número absolutamente infinito de seres similares que poblaban los dominios absolutamente infinitos del espacio absolutamente infinito. No estaba ni está en manos de ese ser, como no lo está en el tuyo, extender, mediante un aumento real, la alegría de su existencia; pero así como está en tus manos expandir y concentrar tus placeres (siendo siempre igual la suma absoluta de felicidad), así una capacidad similar pertenece y ha pertenecido al Ser Divino, quien pasa su eternidad en una perpetua variación de autoconcentración y casi infinita autodifusión. Lo que llamas universo no es sino su presente existencia expansiva. El siente ahora su vida a través de una infinidad de placeres imperfectos, los placeres parciales, mezclados de dolor, de esas inconcebiblemente numerosas que llamas sus criaturas pero que, en realidad, no son sino infinitas individualizaciones de El mismo. Todas esas criaturas -todas: las que llamas animadas, así como aquellas a las que niegas vida por la sola razón de que no las contemplas en acción-, todas esas criaturas tienen, mayor o menor grado, una capacidad para el placer y para el dolor; pero la suma general de sus sensaciones es precisamente ese total de Felicidad, que pertenece por derecho propio al Ser Divino cuando se concentra en sí mismo. Todas esas criaturas son también inteligencias más o menos conscientes, conscientes primero de su propia identidad; conscientes, en segundo lugar, en débiles e indeterminadas vislumbres, de una identidad con el Ser Divino del cual hablamos, una identidad con Dios. De las dos clases de conciencia, imagina que la primera se debilitará, que la última se fortalecerá durante la larga sucesión de edades que deben transcurrir antes de que esas miradas de inteligencias individuales se fundan, como las brillantes estrellas, en una. Piensa que el sentido de la identidad individual se fusionará gradualmente en la conciencia general, que el hombre, por ejemplo, cesando imperceptiblemente de sentirse hombre, alcanzará al fin esa época majestuosa y triunfante en que reconocerá su existencia como la de Jehová. Entretanto, ten presente que todo es Vida, Vida, Vida dentro de la Vida, la menor dentro de la mayor, y todo dentro del Espíritu Divino.


De: Medellín.com



EL UNIVERSO SEGÚN EDGAR ALLAN POE

    Célebre escritor de historias sobrenaturales, patriarca del género policíaco moderno, y con una vida de fracaso y autodestrucción, existe en Edgar Allan Poe una faceta muy poco divulgada a la que él sin embargo se entregó en cuerpo y alma durante los dos últimos años de su vida, convencido de que su trabajo revolucionaría la ciencia del futuro. Llevado de un anhelo irresistible, escribió un libro donde explicaba el origen del Universo, su naturaleza, su funcionamiento, y su futuro, abarcando desde la física de los astros a la física de los átomos, el tiempo y el espacio, la materia y la energía, y adentrándose hasta la mismísima estructura de Dios, al que consideraba el principio matemático en que se basa el Universo. Aunque su libro fue un completo salto a ciegas, movido sólo por su intuición, sin fundamento científico alguno en que asirse dada la época, y por tanto sembrado de errores, contiene desconcertantes aciertos, los cuales sólo han podido revelarse como tales muchas décadas después, y entre los que destaca el Big Bang como origen del Universo. No pretendo en este artículo equiparar a Poe con Albert Einstein, sino tan solo divulgar esta faceta científica suya tan poco conocida, y que le sitúa en un puesto comparable al que hoy ocupa Julio Verne.

LA TRAYECTORIA DE POE HACIA "EUREKA"

La idea que mayormente se tiene hoy en día de Edgar Allan Poe (1809-1949) no encaja con la del Poe cósmico que protagoniza este artículo. Sin embargo, siempre se sintió atraído por el cosmos. Desde las noches que pasaba contemplando el firmamento con un telescopio, hasta el toque extraterrenal que algunos de sus relatos tienen, esa pasión siempre estuvo presente en él. Aunque los pasajes de su vida más conocidos son todos aquellos que se refieran al alcohol o a trastornos mentales, Poe tuvo también largas temporadas de vida sana y laboriosa, en que además de escribir estudió tratados de Física y Astronomía y se mantuvo al día de los avances científicos. Es previsible, por tanto, que lo que plasmó en su libro "Eureka" fuese la reacción final de años de meditación.

En su época, muchas de las actuales disciplinas científicas ni siquiera existían. La electricidad era un fenómeno de laboratorio, que sólo se usaría en una bombilla treinta años después de su muerte. El planeta Neptuno se descubrió en 1846. Las dimensiones que se le atribuían al cosmos visible eran mucho menores. La Física estaba limitada a la Teoría de Dalton, con unos átomos indivisibles que se creían las partículas más pequeñas de las que se componía la materia. Se desconocían las reacciones nucleares y por tanto el motivo por el cual el Sol y las estrellas emiten luz y calor.
Y en semejante panorama científico, él afirmó nada menos que: "Me propongo hablar del Universo físico, metafísico y matemático; material y espiritual; de su esencia, origen, creación; de su condición presente y de su destino". Una tarea tan colosal como imposible para las facultades humanas, que le llevaría a "quemarse" definitivamente en el intento de abarcar el Universo entero, de ver, analizar, cartografiar su esencia íntima. "No tengo deseos de vivir desde que escribí Eureka. No podría escribir nada más" confesó.
Algunos estudiosos de Poe afirman que su desequilibrio mental se incrementó con la composición de este libro, y que ello puede advertirse, de manera progresiva, según avanza el texto.
Para comprender la importancia que para él tenía descubrir la clave que le revelase los secretos del Universo, hay que tener presente el gran vacío que fue la vida de Poe, una vida de fracasado en un hombre que era un genio.
Huérfano de padre y madre, fue adoptado por un matrimonio sin hijos. Desheredado, se marchó de casa a los 18 años. Sin recursos económicos, se enroló en la Marina. Ingresó en la academia militar de West Point, y fue expulsado por insubordinarse. De temperamento violento y egocéntrico, su gran inteligencia contribuyó a granjearle muchos enemigos entre la gente que trataba. Durante años, tuvo que vivir a expensas de su tía cuyos ingresos eran muy escasos. El idilio que sostuvo con su primera novia se rompió porque los padres de ella interceptaban su correo, haciéndola creer que ya no la amaba, con lo que lograron que se casara con otro. Su trabajo escribiendo artículos, relatos y reseñas para revistas y periódicos jamás le permitió ascender por encima de un nivel económico precario.
El alcohol destrozó su vida, alejó una tras otra a las mujeres con las que tenía posibilidad de una relación sentimental, y le hizo perder oportunidades de prosperar profesionalmente. Cuando se hallaba en buen estado, era capaz de proezas tales como multiplicar por 8 el número de suscriptores de una revista en tan sólo 14 meses, gracias a sus escritos publicados en ella y a su habilidad periodística como director de la misma. Cuando su estado era malo, los fracasos se sucedían (fue despedido de su cargo en la citada revista por no ocuparse de ella y estar embriagado las pocas veces que se le veía en su despacho). También tuvo la oportunidad de recibir un nombramiento oficial bien remunerado y de poseer su propia revista con la financiación de importantes inversores, pero lo perdió todo porque cuando iba a ser recibido por el presidente de los Estados Unidos, estaba borracho, insistía en llevar su capa puesta del revés, y vociferaba a los transeúntes por la calle.
La única mujer que llegó a ser su esposa, contrajo la tuberculosis y murió tras una larga agonía. A todo ello hay que añadirle la consecuente idea del suicidio, con al menos un intento conocido.

EL RETO FINAL DE EDGAR ALLAN POE
A los treinta y ocho años de edad, Poe había llegado a una situación límite. Estaba solo en el mundo, desaparecida su esposa en cuyo amor se había refugiado enfermizamente. Su economía era patética. Se hallaba rodeado de enemigos. Este era el Poe crepuscular reflejado en las historias más sórdidas que de él se cuentan. Un Poe consumido física y mentalmente por el alcohol, las drogas y el fracaso, que propició todo tipo de leyendas terribles como por ejemplo la de que recorría bares donde le servían en un vaso los restos de las copas dejadas por los clientes a cambio de que explicase una historia de terror para entretener a la concurrencia. Acabado, hundido, desesperado, experimentó un shock creativo que le llevó a quemar toda su creatividad, como una estrella en fase de supernova, en la composición de su obra maldita por excelencia, "Eureka". Después de una vida dedicada a las letras, Poe se sumergió de lleno en la Física. Embriagado por lo que creía iba a ser no sólo su obra cumbre, sino la piedra angular de la ciencia futura, plasmó sus ideas con febril actividad durante el invierno de 1847.

El impulso que le llevó a escribirla tiene el carácter de "Revelación". Es decir que la idea de escribir el libro le "iluminó" súbitamente, y se entregó a ello con un ímpetu casi místico, creyendo de verdad que estaba haciendo una de las más importantes aportaciones a la ciencia y que sería recordado por la historia debido a esto más que por su faceta de escritor.

La pretensión de Poe abarcaba mucho más allá de lo que cualquier mente del siglo XIX pudiera entender: el origen, estructura, y destino del Universo, nada menos; más allá de las perspectivas de la ciencia de su época, así como del vocabulario disponible. Y más allá de las posibilidades del científico mejor
formado del momento. Simplemente, los conceptos que él manejaba no eran asimilables por la mentalidad de entonces. Sus abstracciones lógico-matemáticas le llevaban a difuminarse en la Inmensidad.

Como tantos otros poseedores de "La Verdad Absoluta", Poe no se percataba del mundo exterior. Sumido en su espejismo sideral, creía haber encontrado la llave del cosmos y abierto la puerta al Todo Universal.

Es imposible comprender la mayor parte de las ideas que vertió en "Eureka". Son complejidades tan abstractas, que muestran que sus procesos mentales funcionaban en otras coordenadas, y que lo que producían estaba peligrosamente cerca de la línea que separa la Genialidad de la Demencia.

Y como tal fue tratada su obra. "Eureka" se publicó sólo en una edición de 500 ejemplares, en Marzo de 1848, a pesar de que Poe propuso una tirada inicial de 50.000 ya que según anunció a su editor en la primera entrevista, eldescubrimiento de la ley de gravedad de Newton era una insignificancia comparado con los descubrimientos que él exponía en su libro. Con la seguridad propia de los dementes, Poe aseveró a su editor que ningún acontecimiento científico de la historia mundial se acercaba en importancia a las consecuencias que tendría su obra, y que haría bien en dejar todas sus demás publicaciones y concentrarse en ésta porque sería el negocio de su vida, ya que el libro revolucionaría el conocimiento humano.

"Eureka" no levantó el menor interés, ni de público ni de crítica, a pesar de las conferencias que pronunció Poe para promocionar el libro. Los pocos críticos que se ocuparon de él, lo tacharon de patraña. Poe, indignado por las críticas, escribía cartas furiosas a los periódicos que sólo le hacían aparecer como un loco megalómano, al declararse superior a insignes personalidades científicas. Todos los enemigos que se había creado, aprovechaban ahora para hacer leña del árbol caído. Poe, desesperado, recitaba largos pasajes de su libro en bares y lugares públicos, ante una concurrencia poco apropiada que le tomaba por loco.

La Física no experimentó ningún salto con "Eureka". Poe no ocupó un lugar igual o superior al que ocuparía Albert Einstein. Sus "descubrimientos" sobre el Universo no revolucionaron la civilización humana. Y a los 40 años de edad, se perdió definitivamente en su ensoñación cósmica. Su estado precario de salud, una ingestión masiva de alcohol en contra de su voluntad y una severa paliza administrada por unos delincuentes, pusieron punto final a su vida.

Y a continuación, los largos años de silencio editorial, hasta que sus trabajos
volvieron a ser reeditados confiriendole la fama mundial. De ellos, "Eureka", se convirtió en una obra maldita, al no ser ni literatura ni ciencia.

ASOMBROSOS ACIERTOS CIENTÍFICOS
Evidentemente, el valor científico de "Eureka" es nulo. Sin embargo, bien entrado el siglo XX, los estudiosos de Poe han asistido asombrados a la confirmación científica de algunas de las conjeturas del escritor. Sin fundamento científico alguno en que basarse en tan lejana época, Poe había imaginado conceptos de la Física que resultarían ser ciertos. Su prodigiosa imaginación le sitúa como una especie de Julio Verne, pero anterior, y abarcando un terreno mucho más ambicioso. En efecto, al igual que Verne, Poe se equivocó en bastantes cosas pero acertó en algunas muy difíciles de prever. Verificar sus aciertos sólo ha sido posible con el desarrollo científico en la era espacial.

El Big Bang como origen del Universo es el concepto en el que Poe más insiste a lo largo de su libro, y de hecho es el hilo conductor de todas las demás ideas que expone. Sorprendente pensamiento para un hombre de 1847. La primera teoría científica que presentaba un modelo del Universo en expansión apareció 70 años más tarde, en 1917. Y no fue hasta 1965, con la detección de una radiación de fondo generalizada en todas las direcciones del espacio, que valió el Premio Nobel a sus descubridores, cuando la ciencia reconoció que el Universo se formó a partir de la explosión de un superátomo primigenio donde estaba concentrada4 toda la masa y la energía hoy existentes. Tuvieron que pasar 118 años, y la tecnología evolucionar hasta las gigantescas antenas parabólicas de los radiotelescopios, para que la idea básica que Poe presentaba en su libro dejase de ser una patraña.

Otros de sus aciertos fueron:

-Que muchos de los cuerpos catalogados como nebulosas de nuestra galaxia por
los astrónomos de entonces, no eran tal cosa sino otras galaxias situadas fuera
de ella.

-Relacionar Tiempo y Espacio en un único concepto, algo que solamente Einstein en el siglo XX lograría imponer.

-Reconocer la gravedad como una fuerza capaz de propiciar el colapso de gigantescas cantidades de masa hacia un centro común, y describir la existencia de los agujeros negros y su acción absorbiendo a otros astros.

-Aseverar que la estructura de la materia se basa en fuerzas de atracción y repulsión, algo sin sentido hasta que se supo que los átomos no son indivisibles, como sí se creía entonces, y que la naturaleza y el funcionamiento interno del átomo se debe a las cargas positivas y negativas de las partículas que los forman, la llave de la física subatómica.

Entre los conceptos, sin sentido en la época, expuestos por Poe, también hay algunos que hoy en día, aún no estando verificados, coinciden con teorías científicas. Las predicciones de Edgar Allan Poe respecto al futuro del Universo prevén una disminución progresiva de la velocidad de escape de las galaxias, frenadas por la gravedad, hasta que la expansión cese y se inicie el proceso inverso, con un paulatino colapso de los astros. Estas predicciones concuerdan con las de un sector científico actual, pero Poe iba más lejos. El afirmó que el proceso final del colapso será una superpartícula, la "Unidad", y que una vez constituida se producirá otro nuevo Big Bang, y habrá otro universo, quizá con propiedades diferentes al actual, que volverá a colapsarse en la Unidad, y a estallar, cíclicamente, como los latidos de un corazón; sugestiva teoría la del universo cíclico, que también coincide con teorías actuales. Y para terminar su libro, Poe analiza a Dios, identifica su cuerpo con el Universo, y define su psique como la suma de las psiques de todos los seres vivos del Universo, desde los más elementales a los más complejos.

Un siglo y medio después de su muerte, Edgar Allan Poe ha cosechado un éxito póstumo con su obra maldita. "Eureka" jamás tendrá valor dentro de la Física,pero sí en cambio dentro de la Psicología, revalorizando las posibilidades intuitivas de la Mente Humana.


(Por: Jorge Munnshe)

Aparecido en el boletín informativo Noticias de la Ciencia y la Tecnología

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