martes, 16 de abril de 2013

Redes de otoño



Ana María

 
El salón de clase era el lugar donde los adolescentes discutían, reían y se encontraban en ese volver a los estudios. Tenían aproximadamente la misma edad y la misma ansiedad por lo que les depararía ese nuevo año.
Ana María tenía personalidad y era atractiva. Él se percató de su presencia inmediatamente.
Salieron amigablemente por un tiempo hasta que Ana María aceptó la relación más íntima que él le propuso. Estaba tan enamorado que lo único que ansiaba era estar con ella. Era perfecta.
Aquel día estaba esperándola… El otoño tejía redes de oro en el  parque, era una hora mágica… Ella estaba un poco retrasada. El celular sonó, en la pantalla leyó el nombre de su amada pero no fue su voz  la que, anhelante, escuchó: “Un accidente… Ana María se distrajo, iba apurada, no vio la moto”…
Ella pedía por él… Debía apurarse… A medida que se aproximaba, una sensación de irrealidad lo dominó.
El frágil cuerpo de Ana María yacía sobre el gris pavimento, la gente le abrió paso. Su  mirada lo alentaba a acercarse, su débil voz lo llamaba, y con sus manos ya frías entre las suyas, selló su compromiso: “Contigo por siempre.”
Fiel a su promesa y acompañado siempre por la sombra de Ana María, pasó muchos años en soledad. Pero un día, Ella lo liberó: la pasión y la esperanza volvieron a su vida con Manuela. En ese momento tuvo la absoluta certeza de que su Amor, el de su juventud, lo había perdonado…

Graciela Canton
Grupo Alas

...”La amada de mi juventud, de quien recibo ahora, 
con calma, claramente, estos recuerdos”...
Eleonora
Edgar Allan Poe

Graciela es una de las catorce integrantes de ese precioso grupo ALAS que ya hemos presentado. 
Sin embargo, oportuno es señalar que Graciela nunca había escrito un cuento, a pesar de las múltiples actividades que ese colectivo se ha ingeniado en crear exitosamente durante años.
Apenas si llevamos un mes y poco de Taller. Estamos trabajando con POE, primer teórico a conocer por quienes escucharon el llamado de la escritura. Sin duda, a ella también llegaron "los suaves suspiros" con que el Padre del Cuento Moderno nos acompaña.
En realidad, a estas activas e  inteligentes mujeres no las asustó la leyenda negra del borrachito arquetípico de los escritores malditos; por el contrario, supieron reconocer  en él esa energía vital que nos hermana. Por eso, tal vez, este inicio que tanto promete.  
La primera, de derecha a izquierda, es Graciela. 
                                                                                                                 











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