miércoles, 23 de enero de 2013

Artesana

Sandra GARDELLA



Mujer de 42 años. Docente de Química en Enseñanza Secundaria desde hace más de dos décadas. Mamá de tres seres maravillosos y amiga de algunos más…
Me defino como creyente en la superación y transformación permanente del ser humano en las distintas áreas, buscadora de nuevos posibles, y artesana…considerando este último oficio como el fundamental para la invención de lo cotidiano a nivel profesional y personal. Me reconocen como inquieta en todos los ámbitos.
Apasionada por vivir generosamente, en colectivo, y agradecida de poder hacer lo que amo y disfrutarlo.
Hace unos años me rencontré con la escritura, en un momento difícil de mi vida en que  vivencié los ciclos muerte-vida, vida-muerte.  Así sentí la necesidad de escribir otra vez y las palabras fluyeron como si  hubieran estado en barbecho.
Desde hace nueve años nos acompañan  y en distintos estilos, pero hemos aprendido que la escritura abre y cierra procesos; también comprendimos que en nuestra crianza las palabras escritas siempre fueron una forma de comunicar afectos importantes y fundantes…añoradas “cartitas” de mamá y papá…
Nuestra búsqueda profesional nos permitió, y permite, resignificar la escritura como esa huella que deseamos dejar en esta vida y, a través de ella, nos encontramos con otros seres que nos alientan a continuar haciéndolo… y a compartirlo.
Esas huellas se transforman cuando alguien se permite posar sus ojos en ellas, y continúan su senda existencial más allá de nuestra presencia…








Un asunto geométrico


         Una línea punteada representa una continuación pero también se puede ver como interminable. Es en definitiva un conjunto de llenos y vacíos. Tal vez sea más real que la línea llena, donde todo está tan ordenado y alineado como completo. Es más fácil cambiar de dirección en una línea punteada, es más flexible, permite amoldarse .
         Tiene que ver con la forma en que sentí una vez el Amor.
         Era como una línea punteada donde las rayas eran más cortas que los espacios, porque la ausencia era mayor que la presencia.
Fue un amor intermitente como las luces de Navidad, que se prenden y se apagan; tal vez esa modalidad le haya permitido permanecer. Pero también sentí su existencia a pesar de nosotros, a pesar de las acciones; fue la primera vez que sentí algo a pesar de la razón y siguió estando sin encontrarle las causas de su permanencia pero sí sintiendo sus consecuencias.
         Alguien me dijo que cuando no se puede explicar un sentimiento es porque realmente existe.
         Es  raro, creo que no se puede mantener algo fuertemente con una línea punteada, porque no resiste, no sostiene, se corta continuamente. Pero paralela a esa línea iba otra, la llena, que crecía más cada día sin saber por qué. La punteada eran los hechos, la realidad material, y la llena,  la emocional, que acompañaba a la punteada entre presencias y ausencias, rompiendo todos los códigos y estructuras que habían estado conmigo hasta ese momento. Más de una vez lograron interceptarse y fue así que me di cuenta que ése era el origen de un impulso para otro tramo de recorrida en paralelo.
         No había puntos predeterminados para esas intersecciones; sólo sabíamos que ambos queríamos que ocurrieran más allá del tiempo y del espacio.
         ¿Será la Felicidad la intersección de estas  dos líneas paralelas o la yuxtaposición de ambas?                                                                 






El regalo



         No recuerdo bien cuándo empezó a venir, sólo sé que no fue en los primeros días.
         Se tomó su tiempo y cuando llegó ni siquiera me dijo: "Soy nuevo". Él sabía que yo lo había notado a pesar de su silencio, su postura diferente; su gesto lo distinguía entre todos. La actitud era casi soberbia: no esperaba nada de los que allí estábamos, no necesitaba nada de nosotros, estaba por obligación.
         Cuando le preguntaba “¿No trabajás?” sabía qué contestarme para dejarme satisfecha y que no preguntara más. Pero no lo logró: solamente comunicarme con él se convirtió en un desafío profesional; ése fue mi único objetivo y tal vez a él le sorprendió que un adulto, con túnica blanca, con tantos esquemas, tantas horas de trabajo y tan cansada, se interesara en su vida.
         Recuerdo su cara de asombro cuando un día en el que intentaba enseñar contenidos curriculares le pregunté:
         -"¿Estas copiando, Martín?"-
         -  No-  me contestó  honestamente, sonrojándose - Estoy escribiendo una canción -. Y esperó el rezongo.
         -  Bueno, después me gustaría leerla- le contesté.
         Su respuesta fue una mirada ingenua y silenciosa pero cuando terminó la clase se fue, desapareció entre sus compañeros y el bullicio del recreo.
         Al otro día le recordé que realmente me encantaría conocer sus creaciones y me quedó mirando con una expresión interrogante, una mezcla de ¿estás segura?, ¿para qué? ¿por  qué?
         Los días continuaron pasando y no es fácil desconstruir la desconfianza generada cuando no se cumple con las expectativas que otros tienen sobre tu vida, la frustración transmitida cuando no cumplís con las obligaciones en tiempo y forma. Le costó creer que un adulto perteneciente al sistema educativo, con discursos conservadores a su criterio, con aspecto y vida convencional, se interesara en alguien como él, tan distinto, tan rebelde y además, tan desconocido.
         Cuando llegó esa letra a mis manos, me vio leerla y sintió  realmente que él me importaba, no era una hipócrita más: entonces comenzamos a comunicarnos. Así se estableció un vínculo de intercambio de saberes, sin perder en ningún momento el rol pero sí acortando la distancia que algunos creen necesaria para poder cumplir esta tarea.
         Descubrí un ser tímido, ávido de conocimientos profundos, preocupado por la realidad que no le es ajena y tratando de explicarla, ¡menuda tarea para sus 16 años! Una tarea para la que había encontrado una forma de expresarse: a veces una desesperada protesta, a veces un pedido de ayuda pero siempre una puerta a través de la cual conocerlo y así resignificar nuestra tarea.
         El año lectivo siguió su curso y Martín continuó asistiendo al liceo a pesar de sus insuficiencias. ¿Para qué?- preguntaban algunos- si ya tiene el año casi perdido. Me parece que también descubrí  la respuesta: él ha hallado un lugar donde puede ser él mismo, donde se valoró su creación, donde no tiene que aparentar ser buen o mal alumno; halló un grupo humano que mira su vida con proyección y por eso hablamos mucho de su capacidad para revertir los resultados curriculares, de que sólo él puede hacerlo.
         Y lo entendimos, los dos -él y yo-; entendimos que para llegar a concretar un sueño tenemos que pasar por cosas que a veces no nos gustan pero que son parte del camino y que también podemos aprender de ellas.
Por eso siento que ante la desesperanza general y la impotencia que nos genera no lograr nuestros objetivos, educativos o personales, sólo tenemos que replantearlos y ampliar nuestra expectativa. Como en esta historia, en este cuento de feliz resolución, porque no es un suceso menor estar presente en la vida de Martín y es un verdadero regalo para mí, narradora privilegiada, ver cómo no abandona la búsqueda de otras llaves de Su lugar en este mundo.







Inmaculada




Sólo una palabra, ¡qué poder!
Desencadenó una serie de sucesos
Conscientes e inconscientes
Sorpresa, Interrogantes,Sueños…
El poder de las palabras
Fuera de nuestra boca
Dentro del otro, de su razón
Dentro de su experiencia,
De sus significaciones
En un espacio entre
Que no siempre es común
Al decodificar
Salió de su boca, sin saber
Y llegó a ella  ignorando
Todo lo que provocaría
Sorprendente…………..
Lo que una sola palabra puede
Des-atar
Provocación?
Desafío?
Pero ese sustantivo continuaba
Su inmutable recorrido interior.
Cuando pudo devolvérsela
A él
Sintió algo de alivio,
No fue fácil desprenderla
En algún punto la sentía suya
Luchó con la “amnesia”
¿O con la represión?
Pero esta vez el espacio- entre era real
Él estaba allí para recibirla
Para resignificarla y
Para significar con tonos y sentidos
Pero había un sentido
Que era indiscutible
Y que sí la identificaba
Un descubrimiento que la trascendía
Y que validaba tantas interrogantes
Ahí donde el espacio entre se consagra
Cuando se habita de tonos, voces y olores
Lejos de lo impoluto
Lejos de lo virginal, cerca de ellos.
                                         










Actualmente, Sandra es COORDINADORA NACIONAL del Programa Educación en Contextos de Encierro del Consejo de Enseñanza Secundaria, función que justamente requiere los atributos implícitos en su autodefinición de ARTESANA. Todavía "no hay caminos" instituidos para atender la EDUCACIÓN de poblaciones vulnerables, como la de los Establecimientos Penitenciarios; "se hace camino al andar" y suyo es el primer paso, prerrogativa de los que han aprendido a transitar sobre "la cuerda floja" sin perder la esperanza... ni la alegría.