domingo, 14 de agosto de 2016

“Lo que recupero en autores como Kafka, Rimbaud o Ginsberg es su visión de la realidad y la idea de transfigurar la forma como estamos parados en el mundo. No digo cambiarlo; eso es mucho más difícil y no es una tarea individual, sino colectiva”- Tomás Harris


Kafka

Anoche soñé con Kafka:
No me leas, me dijo en el sueño,
si no me has leído; o no me releas,
si ya me has leído
y quieres recordarme
un poco nuevamente.
Guárdate de mis señales,
continuaba Kafka en el sueño.
Mis gestos y mis fraseos,
olvídate de Milena, Felice, Dora Dymant,
de la noche en el Hotel Gmünd, del sexo vano.
Del agobiado cuerpo,
de mi destino de ánima del bosque;
Libre de toda compañía abrupta, tiende mejor
un manto de olvido sobre esos nombres,
cobíjate en el cuerpo de tu mujer,
mañana saldrá el sol impostergablemente
y no te deseo sombras,
laberintos mentales,
abotargamiento,
tarros oxidados, piedras para
patear por el camino hacia el trabajo;
A todo esto, ¿dónde trabajas?
-Alguna vez fui profesor rural,
otra vez fui profesor universitario,
no me he tenido nunca como buen profesor,
le miraba las piernas a las alumnas,
estaban todas desnudas en el Aula Magna;
menos como mejor maestro,
me han expulsado de mi cátedra
ya varias veces y con el pelet puesto,
sin mi peluca rapada
ni mis gafas negras.
Pero menos rodeos: -bueno,
yo era un topo
tan grande como jamás he visto otro;
ahora trabajo en la Biblioteca Nacional,
nada que ver con Borges,
en eso se equivocan mucho
algunos amigos o conocidos:
ni tanta lectura que me enrojezca los ojos,
es la contaminación,
los inclementes computadores,
las derrotas por el ciberespacio:
¿Borges?, preguntó Kafka,
ese tipo que tradujo tan mal mi repugnante
Metamorfosis, como la hubiera escrito él,
dijo Kafka en el sueño,
justo cuando lo iba a decir yo; sonrió, obvio que era una
sonrisa amarga, de bilis negra:
vamos, hombre, le dije,
mañana tendré que releerte inevitablemente, creo,
así operan los sueños.
relee a Freud mejor, me dijo Kafka
justo cuando comenzaba
a salir del socavón del sueño,
y olvídame, vamos,
es mejor que tomes una ducha ahora
y mastiques el acostumbrado desayuno,
pan negro, chocolate caliente,
y una paletada de mantequilla,
una paletada
de mantequilla.




















Zonas de Peligro

 Así como largas y angostas fajas de barro
Así como largas y angostas fajas de noche
Así como largas y angostas fajas de musgo rojo
bajo la piel

Las zonas de peligro son ininteligibles. O las
prefigura un rojo disco de metal,
símbolo de un sol mohoso al fondo de una calle desmembrada
meado por los perros.

Las zonas de peligro son inevitables; te rodean
el cuerpo en silencio,
en silencio te lamen la oreja,
en secreto te revuelven el ojo,
sin el menor ruido te besan el culo
y los escasos letreros de neón ocultan su única identidad:

CAMPOS DE EXTREMINIO.



Tomás Harris, Profesor de Castellano y Magíster en Literaturas Hispánicas de la Universidad de Concepción, nació el 3 de junio de 1956 en La Serena. Trece años más tarde se trasladó con su familia a Concepción, donde pasó su juventud. Comenzó a escribir en 1979.

La positiva recepción de la crítica para la obra de Tomás Harris se consolidó en 1992, cuando recibió el Premio Municipal de Poesía de Santiago por su trabajo Cipango. A partir de este título, su poesía continuó desarrollando el tema del viaje e inició un diálogo textual con las crónicas de Indias y otros relatos, construyendo así una "antiépica" latinoamericana, marcada por su carácter narrativo y por el uso de monólogos dramáticos.

En 1995 obtuvo el Premio del Consejo Nacional del Libro y la Lectura por su trabajo Los 7 náufragos, libro que, según él mismo señaló, es el "más personal y original" que ha escrito (El Día (La Serena), jueves 14 de febrero de 2002, p. 24). En 1996, Harris recibió el Premio Pablo Neruda y el año siguiente, el Premio Casa de las Américas, por su libro Crónicas Maravillosas. En aquella ocasión el jurado destacó que esta obra era: "una parodia de la épica en tono grotesco y representa la locura asumida como forma de conocimiento" (La Nación, 26 de enero de 1996, p. 31).

Desde 1995, Harris se desempeña como Investigador del Archivo del Escritor de la Biblioteca Nacional y como secretario de redacción de la revista Mapocho.

De: www.memoriachilena.cl




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