jueves, 22 de mayo de 2014

Hisako Matsubara



Hisako Matsubara nació en Kyoto el 21 de mayo de 1935, hija de un gran sacerdote de la religión sintoísta. También, ella está ordenada como sacerdotisa de este credo. Estudió literatura inglesa y religión comparada en la International Christian University de Tokio y se graduó en Arte del Teatro, en la Pennsylvania State University, en los Estados Unidos. Allí, trabajó como editora antes de trasladarse a Europa para ampliar estudios en Zurich, Marburgo y Göttingen. Posteriormente, se doctoró en Historia del Pensamiento por la Universidad de Ruhr, en Alemania, país en el que residió durante mucho tiempo, concretamente en la ciudad de Colonia. Salvo algunos poemas de juventud en japonés, toda su obra está escrita en alemán. En 1969 traduce a la lengua de Goethe el texto Taketori-monogatari, clásico japonés del siglo décimo, junto a su hermana Naoko Matsubara que realiza las ilustraciones de este libro. Entre sus obras destacan: Samurái, su novela más conocida y que ha sido traducida a ocho idiomas, Glückspforte (1980), Los pájaros del crepúsculo (1981), ambientada a finales de las Segunda Guerra Mundial y principios de la posguerra, Bajo el puente en Hiroshima (1988), Karpfentanz (1994) y Himmelszeichen (1998). Asimismo, destacan sus libros de ensayo Blick aus Mandelaugen: eine Japanerin in Deutschland (1968), Weg zu Japan: west-östl. Erfahrungen (1983) y Raumschiff Japan: Realität und Provokation (1989) y el libro en inglés The Japanese: A Mystery Unfolded (1990). Además, ha realizado una edición completa y comentada de la literatura japonesa del siglo XIX. Igualmente, ha escrito artículos regularmente para el diario germano Die Zeit y para la televisión alemana como autora de documentales y en labores de asesoramiento sobre temas literarios y políticos. En los últimos años, esta novelista, una de las más importantes escritoras japonesas actuales, se ha trasladado junto a su familia a los Estados Unidos, donde ha impartido clases en varias de sus universidades.

                                                                          
Samurái fue escrita originariamente en alemán por la escritora y ensayista japonesa Hisako Matsubara, bajo el título de Brokatrausch, el año 1978. Este libro muestra como telón de fondo las profundas transformaciones sociales, políticas y económicas que trajo consigo para el Japón el advenimiento de la restauración Meiji (1867-1912). En sus páginas se refleja el difícil tránsito desde las antiguas tradiciones nacionales a las nuevas formas de vida occidentales que obligaron a todo un país a adaptarse a los vientos de cambio de una nueva era. Igualmente, en esta novela, se abordan diferentes temas como el sentido del deber, la obediencia ciega, el amor incondicional, la pérdida de las ilusiones o la intransigencia, vistos a través de la óptica de sus personajes.

Este relato narra la historia de Hayato, un rico samurái, que adopta a Nagayuki, descendiente de una familia aristocrática empobrecida, a quien educa según las rígidas normas tradicionales y lo promete a su hija Tomiko. Luego, la pareja contrae matrimonio y vive felizmente varios años en la ciudad de Tokio, mientras el joven estudia la carrera de Derecho en la Universidad Imperial. En medio de esta época de grandes transformaciones, el cabeza de familia, cuyo honor le prohíbe hablar de dinero, va perdiendo poco a poco todos sus bienes por su falta de visión empresarial. Éste, anclado en un pasado que existe únicamente en su mente, envía a Nagayuki a América a hacer fortuna, no como miembro de una poderosa empresa nipona, sino como un simple samurái, provisto tan sólo de su espada y portando cinco cajas de ricos kimonos. Tomiko tiene que permanecer sola en el pueblo, cuidando de la familia y lejos del hombre al que ama. Mientras tanto, su marido intenta abrirse paso en los Estados Unidos bajo el peso de una devastadora realidad.

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Esta obra ha sido comparada por la crítica con El Gatopardo de Giuseppe Tomasi di Lampedusa (1896-1957) que ofrece un magistral relato sobre la decadencia de la nobleza y su relevo como clase dominante durante la época de la unificación italiana. Frente a este autor italiano que aseveraba en su libro que algo debería cambiar para que todo siguiera igual, Hisako Matsubara nos ofrece una visión de la ruina de un antiguo régimen que se debilita lentamente y finalmente fenece, degradando todo lo que se encuentra a su alrededor. En este texto se observa el declive del clan Ogasawara, encarnado en el personaje de Fumiya, que contempla las últimas horas del shogunato Tokugawa y la caída en desgracia de la vieja aristocracia de Kyoto, mientras el emperador traslada su corte a Tokio para iniciar la era del nuevo Japón. Este ocaso afecta de la misma forma a los samuráis, representados en la figura de Hayato, que es incapaz de comprender que en la nueva sociedad surgida en la era Meiji el papel de su clase ya no tenía cabida. En las páginas de esta novela observamos la decadencia de su linaje a través de elaboradas metáforas, relacionadas con los elementos de la naturaleza: “Con pasos, que se deslizaban aparentemente ligeros, señalando así el reducido peso de su viejo cuerpo, como de madera seca, en descomposición, Hayato recorría un bosque imaginario”. Igualmente, esta apariencia de decrepitud se asemeja a la visión de un carcomido mástil que se degrada lentamente como el emblema de su antiguo abolengo: “Algunos árboles habían caído ya de las rocas tras el último tifón y yacían, descomponiéndose, en el agua”. También, algunos críticos han visto cierto paralelismo de esta obra con El jardín de los cerezos del escritor y dramaturgo Antón Chéjov (1860-1904) que muestra el declinar de la aristocracia rusa de finales del siglo XIX.

Esta novela nos ha mostrado los grandes cambios generados por la era Meiji, una revolución política, social y económica que llevó a Japón a convertirse en una de las grandes potencias contemporáneas. En sus páginas se reflejan algunos de los acontecimientos políticos que marcaron esta etapa de grandes transformaciones: la Guerra Ruso-Japonesa, la anexión de Corea y la ocupación de China por las tropas imperiales. Además, abordan aspectos como el traslado del poder de manos de los antiguos señores feudales al emperador, la centralización de la administración en Tokio, el desarrollo de la economía y la industria de alto rendimiento, y la modernización del transporte y las comunicaciones. También, se resalta la influencia de los bancos y de las grandes empresas que habían sido las precursoras del moderno Japón, puesto que habían contribuido a la caída del shogunato Tokugawa y con su capital habían apoyado las reformas del nuevo soberano. Asimismo, muchos jóvenes son enviados a estudiar al extranjero, principalmente a Europa y a los Estados Unidos, y empiezan a decaer los antiguos valores tradicionales en un país que tuvo que adaptarse y renovarse ante unos nuevos retos marcados por el signo de los tiempos.

Este libro, bellamente escrito, está lleno de sensibilidad y de marcado lirismo. Hisako Matsubara nos ha ofrecido en esta obra una profunda recreación psicológica de unos personajes, perfectamente estudiados, que reflejan las emociones y los deseos más íntimos del ser humano. A través de un estilo sobrio y cuidado, esta autora nos ha mostrado con intensidad los sentimientos de una pareja de amantes, separados por la intransigente voluntad de un padre, mientras los poderosos vientos del cambio soplaban sobre el antiguo Japón.


 © Orlando Betancor 2009

Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid

De: http://www.ucm.es/info/especulo/numero41/samurai.html