viernes, 29 de marzo de 2013

"Mi paz os dejo..."


En el mundo occidental, la figura de Jesús sigue siendo interpretada en concordancia con la visión que postulan la diversidad de religiones gestadas al correr de los tiempos.

La Pascua, que los cristianos reconocen como la instancia temporal en que se produce la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, quizá sea el punto verdaderamente controversial: no todas las ideologías religiosas admiten que se haya consumado el retorno íntegro desde el límite final de la vida, aún parcialmente conocido por la ciencia.





Resulta interesante saber que la etimología de la palabra “pascua” apunta a épocas muy anteriores al nacimiento de Cristo (pues está vinculada a las fiestas fiestas paganas en honor de la diosa teutónica de la primavera Easter, a la estancia del pueblo judío en Egipto, y hasta está reseñada como vocablo acádico, según comentarios recogidos en varios portales culturales de la web: Sitio al margen, por ejemplo).

No obstante, nadie puede rebatir que Jesús existió y que su accionar corresponde al de un ser entregado a transformar la calidad de la vida humana, individual y social, en un mundo perversamente injusto.

Recordar su compromiso no le hace mal a nadie, cualquiera sea su ideología; vivenciarlo, en la medida de las posibilidades de cada un@, es una de las formas más efectivas de superar nuestra situación personal y colectiva.

Juan, el Evangelista del Amor, recoge aquellas palabras de “La paz os dejo, mi paz os doy; no como el mundo la da, yo os la doy. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo” (14-27).

Es el desafío que este Hombre Superior nos ha legado: su paz no es la de los sepulcros; es la de quien, desde el dolor, nos propone la lucha siempre conflictiva de la fraternidad, la solidaridad, la comprensión. Ponernos en el lugar del otr@ nos descentra y altera nuestro aparente equilibrio. Nos expone a un peligro. Pero sin riesgo no hay crecimiento y eso lo saben hasta los más acendrados neoliberales. Crisis es sinónimo de salto cualitativo. ¡Qué sapiencia la de este Jesús! Que “su paz” nos acompañe a tod@s.







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