miércoles, 16 de enero de 2013

Homenaje de CFH a un creador olvidado



Negro, esclavo, avezado cebador de mate, bravo combatiente, cerebro peligroso y silvestre historiador: 
Joaquín Lenzina “Ansina” (1760-1860)

Nelson Caula, en “Ansina me llaman y Ansina yo soy” lo presenta como: “Hacedor de versos coloquiales: crónica de lo que se vive y se ve, que ayudan en la instrucción y la docencia, que combaten el olvido de los grandes acontecimientos... recostados sobre el bordoneo bajito de las cuerdas, rascadas por las mismas manos que apretaban con furia la lanza a la hora del entrevero. Se trata de Joaquín Lenzina, más conocido como Ansina, asistente del General Artigas. (...)”










Los siguientes son dos de sus poemas:


Los gestos del héroe



Por sus frutos se conoce al guayabo...
Al puma y al yaguareté, por su instinto,
Y por sus plumas al papagayo:
Pero cada hombre, es distinto...



Hay entre hombre y hombre, diferencias
Más notables que el color de la piel.
Aunque Dios ha dado las conciencias,
Los hombres se hacen de miel o de hiel...

De los humanos que he conocido,
Admiro a Artigas como al mejor,
Porque en los años que he vivido,
Aprendí a seguirlo con fervor.

En ello no tengo el menor engaño,
Porque he sido como su sombra,
Desde que lo conocí hace años,
En tiempo que ya ni se nombra...

No puedo olvidar el día cuando lo vi.
Me habían reducido a esclavitud,
Y en la última desgracia viví,
Hasta que conocí a este hombre de virtud.

Mirándome con sus ojos celestes,
Con un gesto de gran humanidad,
"Pagaré -dijo- lo que me cuestes"
¡Y me dio absoluta libertad!

Cuando fue el blandengue restaurador
Mostró su voluntad por la rectitud,
Protegiendo a los paisanos con amor,
Y enseñando a los bandoleros la virtud.

Sus grandes cualidades son muchas.
Dotado de voluntad y paciencia,
Participó heroico en las luchas.
Los ingleses vieron su experiencia.

Fue en la batalla de Las Piedras,
Donde obtuvo la gran victoria.
Inmensa habría sido la tragedia,
Si Artigas sólo pensara en la gloria...

Mientras haya Oriente y Occidente,
Mientras los pájaros hagan nidos,
Se recordará su orden imponente:
"¡Clemencia para los vencidos!"



Así lo conocí a Artigas


Cuando chico me dijeron:
Eres hijo de Lenzina.
A tu padre lo vendieron
¡Así que a la cocina!

¿Quién fue mi madre? -pregunté-
Murió cuando te trajeron.
Vino del África, sin fe.
Así me contestaron.

De mi infancia sólo recuerdo
Del carnaval las comparsas,
Con los tambores de cuero,
Y los morenos entusiastas.

¡Me decían qué era negro!
¡Nunca quise ser overo!
Me gusta ser verdadero:
Asco tengo del negrero.

Cuando joven siempre hice
De mandadero y aguatero.
No siempre hice lo que quise,
Hasta que fui guitarrero.

Cuando iba a la Aguada
Escuchaba a los marineros.
Y así me embarqué por nada,
En un navío de masteleros.

¡Cuánto sufrí en el mar!
Siempre me preguntaba:
¿Cómo podría retornar?
¡Escapé porque nadaba!

De las costas del Brasil
Pasé a las Misiones,
Vendido como marfil,
¡Qué miserias! ¡qué traiciones!

Llegó el bendito día
Cuando uno de ojos celestes,
Mirándome, decía:
¡Pagaré lo que me cuestes!

¡Con tal que me sigas
Te haré libre de verdad!
-Así me dijo Artigas-:
¡Amarás la libertad!


Extraídos de: Ansina me llaman y Ansina yo soy... (varios autores), ROSEBUD EDICIONES-1996-Montevideo
Fuente:   autogestión vecinal (http://www.chasque.apc.org/guifont) Montevideo/URUGUAY - Edición Internet 1998: Guillermo Font

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