Morada del Ctro. de Fción. Humanística PERRAS NEGRAS (Uruguay: "País de los Pájaros Pintados")
jueves, 8 de enero de 2015
miércoles, 7 de enero de 2015
"Las Corrupciones" de Jesús Torbado
| 4 de enero de 1943- España Escritor y periodista. |

Jesús Torbado construyó su libro “Las Corrupciones” - premio
Alfaguara en el 65 - sobre la teoría de que tres son los conceptos que primero
se corrompen en el ser humano: la fe en Dios, la fe en los hombres y la fe en
uno mismo.
Me acuerdo que este libro, escrito en París por un joven de
22 años, fue casi un libro de cabecera para los de mi generación, para aquella
juventud idealista y a veces existencialista que leía a Marx, a Sartre, a
Camus, a Faulkner y a Kafka y pasaba las tardes de los domingos en los
cine-clubs de los Colegios Mayores viendo complicadas películas, algunas en
versión original, de directores como Buñuel, Bergman, Visconti, Truffaut o
Chabrol y que obligaban a exprimirse el intelecto para luego, al término de la
proyección, poder exponer una parrafada brillante en los coloquios que seguían
a la misma.
Todo estaba cambiando en aquellos años y sin embargo,
parecía que nada cambiaba. Existía algo parecido al gatopardismo, la teoría del
autor de “El gatopardo”, Tomasi di Lampedusa, cuando escribía que: “Si queremos
que todo siga como está, es necesario que todo cambie", solo que nosotros
percibíamos que la realidad existente era: "cambiemos algo para que nada
cambie".
“Las Corrupciones” fue un libro que indicaba el cambio; el
cambio que todos estábamos experimentando aunque no nos apercibiéramos de ello.
Muchos de nuestros esquemas o creencias se estaban mutando y formábamos una
generación que transmitía de unos a otros, en plan “Fahrenheit 451”, los
modelos y los ideales para cambiar el mundo que nos rodeaba pero también, las
decepciones que íbamos sufriendo durante el camino.
Evidentemente lo primero que se nos había corrompido era la
fe en Dios, porque a Él no lo necesitábamos ya para iniciar nuestro nuevo
modelo de vida; al contrario, era un freno para nuestro desarrollo del
subconsciente.
La fe en los hombres, en algunos hombres, fue nuestro motor,
el motor que impulsaría unos años después los grandes movimientos estudiantiles
que agitarían las grandes ciudades de Europa (Paris, Praga, etc). En esos
primeros momentos solo se nos había corrompido la fe en los hombres que
marcaban los destinos políticos de nuestros países y la fe en nuestros padres.
Con los años, la fe en los nuevos hombres elegidos se corrompió a la misma
velocidad que se fueron corrompiendo estos.
La fe en nosotros mismos, la necesitábamos para continuar
avanzando sobre el modelo de vida proyectado y para apoyar a los hombres que
cambiarían el mundo. Con el tiempo descubrimos que nuestras posibilidades eran
limitadas, unas veces por nosotros mismos y otras por los escollos colocados
por los elegidos. La corrupción de la fe en nosotros mismos dio lugar al
conocimiento de nuestro yo y a la búsqueda de nuestro rincón en el mundo en el
que organizar el tiempo futuro de vivir.
Después, a lo largo de la vida, hemos ido perdiendo la fe en
muchas más ideas aparte de las citadas. Desgraciadamente, la corrupción es una
constante que asoma su desagradable rostro en todas las actividades del hombre.
Se corrompe el amor cuando falta el deseo o el dinero. Se
corrompe el proyecto ambicioso por culpa del precio de la “mordida”. Se
corrompe la ayuda solidaria por la ambición del intermediario corrupto. Se
corrompen los políticos, sean de la ideología que sean, cuando el dinero llama
a su puerta.
Ahora que tanto se habla de corrupción y nos desayunamos y
nos acostamos con la palabra metida en el coco, la sociedad necesita un
vendaval que se lleve por los aires, igual que a las hojas secas, a todos los
mentirosos, chorizos, oportunistas y trapicheros que nos corrompen el alma. Que
se los lleve el viento.
De: http://elpresley.blogspot.com
domingo, 4 de enero de 2015
“El que quiere ser escritor tiene que inventar al individuo que escribe...”- Carlos Liscano
“Aquí,
en PERRAS NEGRAS, a nivel de cualquiera de sus Talleres, no fabricamos
inventores; no debemos.
Tan
sólo podemos acompañar, durante algún trecho -luces y sombras en mano- ese
viaje del solitario...
De:
PERRAS NEGRAS, un andén para viajar a la lucidez
En:
Filos que Teje el Silencio
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| Y éste es el último de sus intentos: la atractiva ficcionalización de sucesos deportivos, algunos muy conocidos, y otros, producto de sus vivencias en campos deportivos universitarios del mundo. |
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| Una triple sorpresa para nosotros: el proyecto, su consumación en esta interesante obra, y esta dedicatoria que nos honra y nos conmueve. |
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| La visión humana, ésa que justifica todo acto de escritura, campea a través de las más de trescientas páginas de una obra que invitamos a disfrutar. |
jueves, 1 de enero de 2015
miércoles, 31 de diciembre de 2014
Símbolo de fidelidad es el caballito de mar
Que tengamos el valor suficiente para girarla
en la cerradura y empezar a andar por los ignotos paisajes que nos aguardan,
que en el camino encontremos a otr@s viajer@s cuyas presencias nos hagan sentir
protegid@s y seamos capaces de envolverles en el abrigo de nuestras miradas,
son mis deseos más sinceros para cada uno de ustedes.
Y gracias, por la afectuosa Amistad que tan
generosamente me han regalado.
Un abrazo fraterno:
Ana
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| a mis amorosos "caballitos de mar". |
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