SegúnAntonio Buero Vallejo, compañero de Miguel en la
cárcel de Toreno, en ella compuso el poeta oriolano uno de sus últimos poemas,
el titulado «Sepultura de la imaginación».
20 de Octubre de 1902- Montevideo, Uruguay. Reproducción de obra original de Amalia Nieto, una de sus esposas.
“Lo que amamos en Felisberto es
la llaneza, la falta total del empaque que tanto almidonó la literatura de su
tiempo. Totalmente entregado a una visión que lo desplaza de la circunstancia
ordinaria y lo hace acceder a otra ordenación de los seres y de las cosas, a
Felisberto no se le ocurre nunca reflexionar sobre su país, sobre lo que está
sucediendo en el plano histórico, y se diría que su mirada se detiene en las
paredes que le rodean, sin esforzarse por extrapolar sus experiencias, por
entrar en una estructura de paisaje o de sociedad.
Entonces, no paradójicamente aunque algunos puedan pensarlo así, cada
uno de sus relatos tiene la terrible fuerza de instalar al lector en el Uruguay
de su tiempo, y a mí me basta releerlos para sentirme otra vez en las calles
montevideanas, en los cafés y los hoteles y los pueblos del interior donde todo
se da como a desgano, como él daría esos conciertos de piano llenos de polillas
y cuentas sin pagar y trajes alquilados. ¿Debe pedírsele más a un narrador
capaz de aliar lo cotidiano con lo excepcional al punto de mostrar que pueden
ser la misma cosa?”