domingo, 27 de octubre de 2013

"Escribiré hasta que empiece a escribir sobre mi yo verdadero" - Sylvia Plath






La otra


Llegas tarde, lamiéndote los labios.
¿Qué dejé intacto en el umbral:

blanca Niké,
aullando entre mis muros?

Sonrientemente, azul relámpago
aceptas, como escarpia, el gravamen de sus partes;

Favorecido de la Policía, lo confiesas todo.
Cabello lúcido, limpiabotas, plástico viejo,

¿tan intrigante es mi vida?
¿Por eso agrandas tus ojeras?

¿Es por eso por lo que se alejan l~ motas de aire?
No son motas de aire, sino corpúsculos.

Abre tu bolso. ¿Qué es ese hedor?
Es tu calceta, asiéndose

asiduamente a sí misma,
son tus dulces pegajosos.

Tengo tu cabeza contra mi pared.
Cordones umbilicales, azulrojizos, lácidos,

chillan desde mi vientre, cual flechas, y cabálgolas.
O luz lunar, o enferma,

los caballos robados, las fornicaciones
circulan útero marmóreo.

¿A dónde vas
sorbiendo aire como kilómetros?

Lloran oníricos adulterios
sulfúricos. Cristal frío, ¿cómo

te introduces entre yo misma
y yo misma? Araño como un gato.

La sangre que fluye es fruta mate:
un efecto, un cosmético.

Sonríes.
No, no es mortal.



Escayola


¡Nunca me liberaré de esto! Ahora soy dos personas:
ésta, completamente blanca, y la antigua, amarilla,
y la blanca es, sin duda, la más importante.
No necesita alimentos, es, ciertamente, uno de los santos
indudables. Al principio la odiaba, carecía de lógica propia.
Se pasaba los días en la cama conmigo, igual que un cadáver,
y yo me asustaba, pues su forma era idéntica a la mía,

aunque mucho más blanca, e irrompible, y jamás se quejaba.
Era tan fría que me tuvo despierta una semana.
Yo le echaba la culpa de todo, pero ella jamás respondía.
¡Qué ridícula conducta, yo no la entendía! Pero ella
guardaba silencio. La pegaba, pero no se movía,
pacifista sincera, y entonces me dije que deseaba mi amor:
comenzó a ser más cálida, y vi entonces sus muchas virtudes.

Sin mí no existiría, por eso me mostraba cariño.
Yo le daba alma, florecía de ella cual rosa
florece de un jarrón de porcelana barata,
era yo quien brillaba, no ella con su pulcra blancura,
como había pensado al principio. Yo entonces
la protegía un poco y ella estaba encantada, era claro
que su mente de esclava la regía.

Yo aceptaba su culto y a ella le encantaba.
Matinal, despertábame del sol al reflejo. En su torso
sorprendentemente albo lucía su pulcra
nitidez, y su calma y su dura paciencia:
mimaba mis debilidades como experta enfermera,
poniendo mis huesos en su sitio, para que se curasen.
Y, así, nuestro vínculo se volvió más firme.

Fue dejando de venirme tan justa, empezó a separárseme.
Yo notaba sus críticas a pesar de mí misma,
como si mis costumbres la ofendiesen de alguna manera.
Dejaba pasar las corrientes y volvióse distraída y lejana.
Y la piel me escocía y se me iba pedazo a pedazo
sólo porque ella me cuidaba con tanto desvío.
Vi por fin el misterio: se creía inmortal.

Quería dejarme, se pensaba superior a mí en todo.
¡Y yo que la tenía a oscuras, apilando rencores,
malgastando sus días al servicio de un semicadáver!
En secreto empezó a desearme la muerte. Y entonces
podría cubrirme la boca y los ojos, del todo cubrirme,
y llevar mi rostro pintado como funda de momia
con la faz faraónica, aunque fuera de barro y de agua.

Y yo no podía arrojarla de mí, se apoyaba
en mí tanto tiempo que me estaba volviendo inmóvil,
habiendo olvidado la manera de andar o sentarme,
por eso cuidaba yo mucho de nunca ofenderla
o jactarme imprudente de mi cierta venganza.
Esta convivencia era igual que vivir con mi tumba:
yo dependía de ella, aunque muy contra mi voluntad.

Solía pensar que podríamos vivir muy bien juntas,
tan unidas estábamos que pudieran pensarnos casadas.
Pero ahora comprendo que no compatíamos, que ella
sería una santa y yo fea e hirsuta, más tarde o temprano
tales diferencias caerían inanes, pues yo recobraba mi fuerza
y un día podría vivir sin su apoyo y entonces
su cáscara huera y muriente lloraría mi ausencia.
















Carta de amor


No es fácil expresar lo que has cambiado.
Si ahora estoy viva entonces muerta he estado,
aunque, como una piedra, sin saberlo,
quieta en mi sitio, mi hábito siguiendo.
No me moviste un ápice, tampoco
me dejaste hacia el cielo alzar los ojos
en paz, sin esperanza, por supuesto,
de asir los astros o el azul con ellos.

No fue eso. Dormí: una serpiente
como una roca entre las rocas hiende
el intervalo del invierno blanco,
cual mis vecinos, nunca disfrutando
del millón de mejillas cinceladas
que a cada instante para fundir se alzan
las mías de basalto. Como ángeles
que lloran por la gente tonta hacen
lágrimas que se congelan. Los muertos
tenían yelmos helados. No les creo.

Me dormí como un dedo curvo yace.
Lo primero que vi fue puro aire
y gotas que se alzaban de un rocío
límpidas como espíritus. y miro
densas y mudas piedras en tomo a mí,
sin comprender. Reluzco y me deshojo
como mica que a sí misma se escancie,
igual que un líquido entre patas de ave,
entre tallos de planta. Mas no pienses
que me engañaste, eras transparente.

Árbol y piedra nítidos, sin sombras.
Mi dedo, cual cristal de luz sonora.
Yo florecía como rama en marzo:
una pierna y un brazo y otro brazo.
De piedra a nube iba yo ascendiendo.
A una especie de dios ya me asemejo,
hiende el aire la veste de mi alma
cual pura hoja de hielo. Es una dádiva.




Una poeta de torturada existencia


Sylvia Plath (Boston, 1932-Londres, 1963), sin duda una de las figuras más emblemáticas de la poesía anglosajona del siglo XX, es una autora de sobra conocida por el lector español, que dispone de la edición castellana de su única y célebre novela, La campana de cristal (publicada por Edhasa), y, en cuanto a su obra poética, de la edición bilingüe de Ariel (traducción y prólogo de Ramón Buenaventura, en Hiperión) y de la Antología, traducida y precedida de un extenso estudio preliminar a cargo de Jesús Pardo (Visor). Poetisa encumbrada a mito por su torturada existencia, a la que pondría fin suicidándose en Londres, a los 30 años, introduciendo la cabeza en el horno de la cocina, había nacido en Boston, en 1932.

Hija de un entomólogo de origen germano y de una profesora de alemán descendiente de inmigrantes austriacos, fue educada en un ambiente familiar austero, del que pronto desapareció la figura del padre, cuya muerte es una constante en su obra poética. A los ocho años enviaba poemas a revistas literarias y decidía su futura vocación: conseguir becas para viajar y estudiar en Europa, escribir libros de poemas, ser profesora de literatura y madre. Fueron proyectos que, en efecto, cumplió ciñéndose a un ideal de perfección que, poco a poco y bajo la incitación constante de una madre adleriana, fue convirtiéndose en una auténtica obsesión nada estabilizadora.

Hasta los 19 años, Plath fue acumulando becas, éxitos académicos y premios literarios; el más decisivo fue el concedido, en 1954, por la revista Mademoiselle, consistente en una estancia de un mes de Nueva York, en un hotel de lujo, junto a otras jóvenes premiadas, con trabajo remunerado como directora adjunta de dicha revista y asistencia a galas de alta costura, cosmética, etcétera. Al regresar a Boston sufrió una crisis nerviosa que culminó con un intento de suicidio grave y tratamiento a base de electrochoque en un centro psiquiátrico, experiencia que narraría en su novela La campana de cristal, que apareció, con el seudónimo de Victoria Lucas, en febrero de 1963, un mes antes del suicidio de la autora.

Hacía siete años que se había casado con el poeta inglés Ted Hughes, y uno que se había separado de él. La imagen de la imponente pareja que habían formado (jóvenes, guapos, brillantes y ambos excelente poetas) quedó hecha añicos. Plath no pudo soportar ver destrozado aquel emblema de perfección por obra de la aparición de otro amor en la vida de Ted Hugues, quien sufrió, durante decenios, el reproche del feminismo universal.


Ana María Moix

Algunos de sus Diarios han sido publicados.
















“Tomé una respiración profunda 
y escuché el viejo rebuzno de mi corazón: soy yo, soy yo, soy yo”.











































“La locura es el origen de las hazañas de todos los héroes” - Erasmo de Rotterdam

27 (¿?) de octubre  de 1466 - Holanda
Príncipe del Humanismo, filólogo, filósofo, teólogo.





























"La locura de Erasmo 
se sitúa en el corazón mismo de la fe 
y en el corazón mismo de la razón. 
Ambas se vuelven relativas 
y el ser humano deja de estar sujeto a la fe, 
pero no se convertirá en esclavo de la razón. 
Se convertirá en Don Quijote de la Mancha"- 
Carlos Fuentes




sábado, 26 de octubre de 2013

“La poesía: cierta clase de iluminación de revelaciones que ayudan a sobrevivir, a sobrevivir en espíritu a la vez que en cuerpo" - Denise Levertov

24 de octubre de 1923 - Essex, Inglaterra




















La certeza


Han perfeccionado los medios de destrucción,
la ciencia abstracta casi visiblemente brilla,
tan refinadamente pulida. Armas inmateriales
que nunca nadie podría tener en las manos
se abren paso por la oscuridad, atraviesan grandes
distancias,
introduciéndose por laberintos hasta llegar
a blancos que son conceptos.
Pero una antigua certeza
se mantiene: la guerra
significa sangre que se derrama de los cuerpos vivos,
significa extremidades cortadas, ceguera, terror,
significa duelo, agonía, huérfanos, hambruna,
prolongada desdicha, permanente resentimiento y odio y culpa,
significa todo esto multiplicado, multiplicado,
significa muerte, muerte, muerte y muerte



Los golpeadores


Un hombre sentado junto a la cama
de una mujer a quien golpeó,
cura sus heridas,
suavemente palpa los moretones.
La sangre forma un charco a su alrededor,
se oscurece.
Atónito, se da cuenta que ha comenzado
a quererla. Siente terror.
¿Por qué nunca había
visto, antes, lo que era?
¿Y si deja de respirar?
Tierra, ¿será que no podemos amarte
a menos que creamos que el fin se aproxima?
¿Que no creemos en tu vida
a menos que pensemos que agonizas?



Oración por el amor revolucionario


Que una mujer no le pida a un hombre que deje un trabajo
valioso para seguirla.
Que un hombre no le pida a una mujer que deje un trabajo
valioso para seguirlo.

Que nadie intente encadenar a Eros.
Pero que nadie ponga una cachiporra en manos de Eros.

Que nuestra lealtad mutua y nuestra lealtad al trabajo
no sean puestas en falso conflicto.

Que el amor nos proporcione amor por el trabajo del otro.
Que el amor por el trabajo del otro nos proporcione amor.

Que el amor por el trabajo del otro nos proporcione amor.
Que el amor nos proporcione amor por el trabajo del otro.

Que nuestro amor, si hace falta,
ceda el paso a la ausencia. Y a lo desconocido.

Que soportemos la ausencia, si hace falta,
sin perder nuestro amor.
Sin cerrar nuestras puertas a lo desconocido


De: OMEGALFA












El inocente


El gato tiene su deporte
Y el ratón sufre
Pero el gato
Es inocente
No habiendo imagen de dolor en él
Un ángel danza con su presa

Lo lleva, lo libera, salta otra vez
Con gozo sobre su querido juguete

¡Una danza, una plegaria!
Qué cruel es el gato a nuestros ojos culpables



Poema de amor


Tal vez yo sea ‘la parte enferma
De una cosa enferma’
Tal vez algo
Me ha atrapado
Ciertamente hay una
Bruma entre nosotros
Yo apenas puedo
Verte
Pero tus manos
Son dos animales que empujan la
Bruma a un costado y me tocan.

Versiones de Angel Faretta



Intimación


Me exasperan estas ramas, esta luz.
El cielo, aunque azul, importuna.
Atónita, he empezado a sentir
que debo hacer algo más,
no puedo siquiera seguirle el ritmo
a días con los que bailé otros inviernos.
Al árbol del campanario
lo cortaron, ése al que el amanecer
solía dorar – y un fervor de pájaros y querubines
subyugaba. La sequía melló
más de una hoja verde.
Porque sé
que una necesidad distinta ha comenzado
a arrojar sus líneas de mí hacia
un lugar que no conozco, es que trato
de alcanzar un silencio apenas presente,
elusivo, entre los latidos de mi corazón.


Versión de Sandra Toro

De: campodemaniobras.blogspot.com




















HIMNO A EROS


Oh Eros, silencioso sonriente, escúchame.
Deja que la sombra de tus alas
me acaricie.
Deja que tu presencia
me envuelva, como si la oscuridad
fuese un vellón.
Déjame ver esa oscuridad
lámpara en mano,
esta patria se convierte
en la otra patria
sagrada para el deseo.
Amodorrado dios,
detén las ruedas de mi pensamiento
para que sólo escuche
la nieve silenciosa de
tu abrazo.
Encierra a mi amado conmigo
en el anillo de humo de tu poder,
para que seamos, el uno para el otro,
figuras de fuego
figuras de humo
figuras de carne
vistas nuevamente en el ocaso.





SOBRE EL MISTERIO DE LA ENCARNACIÓN




Es cuando por un momento enfrentamos
lo peor de nuestra naturaleza, y nos estremece
saber de la mancha en nosotros mismos, ese espanto
rompe la cáscara del entendimiento y penetra el corazón:
ni a una flor, ni a un delfín,
a ninguna forma inocente
sino a esta criatura vanidosa, segura
de que ella y no otra fue hecha a imagen de Dios,
Dios (compadeciéndose de nuestro vil
fracaso para evolucionar) nos confía
como huésped, como hermano,
a la Palabra.




CANCIÓN PARA ISHTAR



La luna es una puerca
que gruñe en mi garganta
Su enorme brillo me atraviesa
y el barro de mi agujero reluce
y estalla en burbujas de plata

Ella es una puerca
y yo una cerda y una poeta

Cuando abre sus labios blancos
para devorarme le devuelvo el mordisco
y la luna se sacude de risa

En lo oscuro del deseo
nos estremecemos y gruñimos, gruñimos y
brillamos




CAEDMON



Los demás hablaban como si
la conversación fuese una danza.
Yo, campesina, iba a romper la ronda
con mis pies torpes.
Pronto aprendí
a agazaparme
junto a la puerta:
cuando la charla empezaba
me despintaba la boca escabulléndome
de nuevo al establo
con las cálidas bestias
muda entre los ruidos corporales
de los simples.
Veía
al agitarse el aire iluminado
las motas de oro
moviéndose de la sombra a la sombra
lentas en ese despertar
de suspiros serenos.
Las vacas
masticando o revolviéndose o quietas. Y yo
en casa y sola a la vez. Hasta que
el ángel súbito me aterrorizó – una luz que borró
mi rayo endeble,
un bosque de antorchas, plumas de fuego, chispas volando:
pero las vacas tranquilas
como siempre, y nada se incendiaba
excepto yo, cuando esa mano de fuego
tocó mis labios y abrasó mi lengua
y arrastró mi voz
hasta la pista de baile.




CONTRABANDO



El árbol del conocimiento era el árbol de la razón.
Es por eso que probarlo
nos arrojó del Edén. Esa fruta
era para secar y moler hasta volverla un polvo fino,
un condimento para usar una pizca a la vez.
Probablemente Dios tenía pensado hablarnos
más adelante sobre este nuevo deleite.
Con él nos llenamos la boca,
atragantándonos de pero y cómo y si,
y de nuevo pero, sin saber.
Resulta tóxico en grandes cantidades, los vapores
se enroscaron en nuestras cabezas y en torno de nosotros
formando una nube densa que endureció como el acero,
un muro entre nosotros y Dios, Que era el Paraíso.
No es que Dios no sea razonable, es que la razón
en semejante exceso era tiranía
y nos encerró entre sus límites, una celda pulida donde
se reflejaban nuestros propios rostros. Al otro lado
de ese espejo vive Dios,
pero a través de la hendija donde la valla no alcanza
a tocar el piso, se las arregla
para colarse – una luz que se filtra,
esquirlas de fuego, una música que se oye
luego se pierde, y luego se oye otra vez.

De: el-placard.blogspot.com



















Adiós a la tolerancia


Geniales poetas de sonrosados rostros,
serios, ingeniosos,
que habéis dado al mundo
algunos bocados exquisitos,
fragmentos de lenguaje presentados
como se ofrece un filete de costilla
acompañado de cerezas con licor.
Adiós, adiós.
No me importa
si jamás vuelvo a probar vuestros finos guisos,
compañeros neutrales, videntes de ambos lados.
Tolerancia, cuántos crímenes
se cometen en tu nombre.
Y vosotras, bellas mujeres, horneadoras de los mejores pasteles,
donantes de sangre. Vuestras migajas
me ahogan, no me gustaría
tener una gota de vuestra sangre, bombeada
por delicados corazones, de pulso perfecto, que nunca
vacilan, insensibles
ante las pesadillas de la realidad.
Se trata de mis hermanos, mis hermanas,
cuya sangre se derrama a borbotones y se detiene
para siempre
porque habéis preferido creer que ello no os concierne.
Adiós, adiós,
vuestros poemas
cierran las boquitas,
vuestras confituras se enmohecen,
un abismo ha separado
el suelo entre nosotros
y volvéis la mirada, sin saludar,
hacia otro lado.
No volveremos a encontrarnos
a menos que saltando sobre la grieta, dejéis
atrás los preciados
gusanos de vuestra apatía,
vuestras tibios sarcasmos,
vuestro jovial, mesurado
e irónico juicio neutral;
¿Saltar sobre el equilibrio
¿es excesivo? … pero
cómo fluirían y se mezclarían
gozosamente
nuestras fanáticas lágrimas



¿Cómo eran?


¿La gente de Viet Nam
usaba faroles de piedra?
¿Celebraban ceremonias
reverentes al abrirse los primeros capullos?
¿Eran propensos a reír apaciblemente?
¿Usaban hueso y marfil,
jade y plata, para sus ornamentos?
¿Tenían poemas épicos?
¿Sabían distinguir entre el discurso y el canto?
Señor, sus encendidos corazones se transformaron en piedras.
No se recuerda si en los jardines
los faroles iluminaban caminos agradables.
Tal vez se reunieron alguna vez para deleitarse con las flores,
pero después de que sus hijos fueran asesinados
no hubo nuevos capullos.
Señor, amarga es la risa en la boca quemada.
Tal vez un sueño hace tiempo. Los ornamentos son
para épocas de alegría.
Todos los huesos estaban carbonizados.
No hay memoria. Recuerda,
la mayoría eran campesinos, su vida
se desenvolvía entre el arroz y el bambú.
Cuando las nubes pacíficas se reflejaban en los arrozales
y los búfalos caminaban con paso seguro a lo largo de las terrazas,
tal vez los padres contaban a sus hijos antiguas leyendas.
Cuando las bombas destrozaron aquellos espejos
sólo hubo tiempo para gritar.
Permanece un eco todavía
de sus voces, semejante a una canción.
Diríase que su canto se parecía
al vuelo de las mariposas nocturnas iluminadas por la luna.
¿Quién puede contarlo? Ahora reina el silencio



Estancias en el mundo paralelo


Vivimos nuestras vidas de humanas pasiones,
de crueldades, sueños, pensamientos,
delitos y práctica de la virtud
en y al lado de otro mundo carente
de nuestras preocupaciones, libre
de ansiedad –aunque afectado,
sin duda, por nuestras actividades. Un mundo
paralelo al nuestro, aunque superpuesto.
Lo llamamos “Naturaleza” y sólo a regañadientes
admitimos ser también nosotros “Naturaleza”.
Cuando dejamos de lado nuestras propias obsesiones,
nuestros egoísmos, porque divagamos durante un minuto,
una hora incluso, surge pura (casi pura) la propuesta de una vida
plácida:
nube, pájaro, zorro, el flujo de la luz, la danza
del agua peregrina, la gran quietud
de las efímeras hechizadas en una ventana iluminada,
las voces de los animales, el ruido mineral, el viento conversando
con la lluvia, el océano con la roca, el tartamudeo
del fuego con el carbón– Luego, algo ligado
a nosotros, maniatado como un asno a su metro
de cardo y hierba roída, se libera.
Nadie sabe en verdad dónde hemos estado,
mas de nuevo regresamos, quedando atrapados
en nuestra propia esfera (adonde es preciso
volver, sin duda, para continuar nuestros destinos).
-Pero hemos cambiado, un poco





 Denise Levertov entrevistada por Sybil Estess


E: ¿Fue durante sus primeros años aquí (América) que empezó a tomar conciencia del rol político que un artista debe tener en la sociedad?

L: Mi conciencia del rol social que el poeta, específicamente, puede jugar, llegó gradualmente, creo. No podría fecharlo, aunque diría que el primer poema realmente político que escribí fue sobre el juicio a Eichmann, de Jacob's Ladder.
E: ¿Puede caracterizar cómo evolucionó o cambió políticamente durante los últimos 20 o 25 años?

L: Bueno, durante la guerra de Corea, por ejemplo, como mucha otra gente, realmente no estaba informada ni preocupada. Recordará que casi no hubo movimientos antibélicos durante la guerra de Corea en comparación con la de Vietnam. Me temo que yo compartía esa apatía. Pero comencé a participar en demostraciones antinucleares en New York en el período "ban the bomb". Fui una pacifista convencida por cierta cantidad de años. Luego me involucré más y más en política con el movimiento antibélico de Vietnam, y empecé a sentir que ser pacifista era una posición insosteniblemente complaciente. Me sentía hipócrita. Me di cuenta de que había una conexión entre los vietnamitas que luchaban por auto-preservarse y la lucha de los pueblos por su auto-determinación en todas partes, y con el racismo. Entonces abandoné mi pacifismo y me volví más revolucionaria.

E: ¿Haría de sus ideas políticas una normativa para artistas? ¿Juzga a aquellos que no eligen vivir una vida tan pública y política como la suya?

L: No. No creo que uno deba juzgar. Creo que si una persona no está comprometida, entendiendo ese no-compromiso como frío o cínico, su arte sufrirá. Pero también pienso que mucha gente se compromete con el destino de su prójimo y simplemente no son capaces de dar su tiempo o energía al activismo. Creo que haría mal en juzgarlos; las propias conciencias deben juzgar a la gente, no otra persona.

(...)

E: Ud. ha hablado mucho sobre escritores americanos, como los miembros del Black Mountain School of Poets, quienes fueron amigos suyos y la influenciaron luego de casarse con Mitchell Goodman y mudarse a los Estados Unidos. Me pregunto si podría mencionar a escritores americanos que la hayan influenciado aparte de estos.

L: William Carlos Williams y Wallace Stevens.



 E: Mencionó en otra entrevista que los poetas de su generación "le deben mucho a Pound". ¿Cuáles son algunas de las cosas que usted le debe?

L: Algo que todos le debemos fue su conciencia de la necesidad de precisión en la poesía, y también de los peligros del sentimentalismo auto-indulgente. En realidad aprendí más sobre estas cosas de su crítica que de su poesía. En el ABC de la lectura subraya la importancia de defender y hacerse cargo de la propia voz. Esto fue muy importante para mí... ser responsable de la precisión de lo que uno dice; me parece lo más básico que uno puede aprender de Pound. Su poesía también es de algún modo fascinante. Por ejemplo, su influencia cubista, la idea de que la relación entre los objetos cambia a medida que uno se mueve. Algo del supuesto método del mosaico de Pound combina elementos para que uno tenga una nueva perspectiva sobre ellos. Y logra esto haciendo que el observador se mueva: que mire las cosas primero desde acá y luego desde allá.

E: ¿Podría este tipo de sensibilidad llevar a alguna revelación?

L: Sí, eso creo. Pero para mí la revelación en poesía siempre concierne al movimiento de la mente tal como piensa y siente y así lo hace en el lenguaje. Para un poeta, el proceso de pensar-sentir no se traspone directamente al lenguaje. Más bien, ocurre en el lenguaje. Por ejemplo, el modo en que un poema está escrito en la página es una partitura de cómo debe ser leído en voz alta, y de cómo será experimentado. Tales manifestaciones concretas de la percepción son aspectos cruciales del modo en que la poesía puede "revelar". Creo firmemente que el verso en sí expresa "patrones de mirada". Nunca entendí realmente la teoría de la respiración de la que habla Olson; pero creo que los cortes de verso son determinados no sólo por exigencias fisiológicas de respiración, sino por las secuencias de tus propias percepciones.

(...)

E: ¿Es cierto, entonces, que usted puede leer poemas de otro poeta de un modo más animado, tal vez diferente, de como esa persona los leería? ¿Es esto justo para el otro poeta?
L: Yo entiendo el modo en que el poema está escrito sobre la página como una notación, y uno debe poder seguir la partitura y lograr una aproximación lo más cercana posible al modo de ser leído al que fue destinado.
Algunos poetas, sin embargo, tienen la habilidad de escribir hermosas partituras pero no de ejecutarlas. Es como si no tuvieran la confianza para hacer la performance. Muchos poetas son simplemente muy malos leyendo poemas, propios o ajenos.

E: Volviendo a su propia escritura, usted ha dicho que componiendo poemas nunca comienza hasta que no tiene en mente un verso entero, o al menos una frase, tal vez un ritmo. Dice que no comienza a escribir cuando lo único que tiene es una vaga sensación de algo sobre lo que puede querer hablar o escribir. En otras palabras, no se apura. Espera hasta que un verso o frase se cristaliza en su mente. ¿Cómo enseñaría a los estudiantes a cultivar este proceso de esperar, y a saber cuándo empezar a escribir o cuándo no empezar?

L: Bueno, es difícil tratar de enseñar esto a alguien que no lo haya experimentado. Pero un modo en el que intento enseñar ese proceso, que considero extremadamente importante, es el siguiente: cuando un estudiante tiene un poema que ha sido discutido en un taller, y necesita evidentemente más trabajo y revisión, o cierta palabra o palabras simplemente no son las correctas, les digo: no busquen el sinónimo más próximo. Trato de animarlos a volver su atención a la experiencia que dio origen al poema, a re-visualizar lo que vieron entonces, a re-sentir lo que sintieron entonces. En otras palabras, volver a la fuente del poema. (...)

En: De American Poetry Observed: Poets on Their Work. 1984
Traducción: Florencia Fragasso

De: http://enlaciudadaraucarias.blogspot.com




“Todos voluntariamente deben empeñarse en su libertad” - José Gervasio Artigas

La "Redota" - 23 de octubre de 1811

Gloria y tristeza


I

Ya más allá de Las Piedras, Montevideo aparece.
Triste patria prisionera bajo su propia bandera.
De este lado están sus hijos,
de aquel la rodea un río
de ácida y alba espuma; de sosegada grandeza.
En el medio, el enemigo.
Artigas espera y sufre. Artigas espera y sueña.

II

Mas el camino recorrido antes
un hombre lentamente de vuelta lo camina.
Junto a su pueblo, de vuelta,
tristemente lo camina un héroe.
¡Oh! lentos, persistentes y lentos carretones
Carruajes lentos, en lenta caravana, hacia el exilio.
¡Oh! duros jinetes dulces.
Tristemente de vuelta hacia la historia.
Y en las noches, bajo las estrellas,
escoltados por el triste canto de los grillos,
impuestos de la majestad del cielo,
silenciosos, en el hondo silencio de los campos
ellos marchaban.
En los amaneceres cuando todo despierta
y se alza gozosamente en el día,
cuando todo es inocente y puro y se levanta,
ellos marchaban, Artigas marchaba.



Líber Falco
De: UruguayEduca


Los orientales


De todas partes vienen,
sangre y coraje,
para salvar su suelo
los orientales;
vienen de las colinas
con lanza y sable,
entre las hierbas brotan
los orientales.
Salen de los poblados,
del monte salen,
en cada esquina esperan
los orientales.

Porque dejaron sus vidas,
sus amigos y sus bienes,
porque les es más querida
la libertad que no tienen,
porque es ajena la tierra,
y la libertad, ajena,
y porque siempre los pueblos
saben romper las cadenas.

Eran diez, eran veinte,
eran cincuenta
eran mil, eran miles,
ya no se cuentan.
Rebeldes y valientes
se van marchando,
las cosas que más quieren
abandonando.
Como un viento que arrasa
van arrasando,
como un agua que limpia
vienen limpiando.


Idea Vilariño

De: http://www.cancioneros.com



























A nuestros/as hermanos/as, que el país
de todos los vientos ha esparcido
por el mundo, 

ninguna ocasión mejor que ésta

para decirles 

que el camino es uno solo
para el que va
para el que viene

y vayas o vengas
la libertad de tus pasos
es la sola huella indeleble
que siempre debes cuidar.